Voto
para todos. Sí: para todos
Camina por la calle,
busca su urna y vota. No está loco,
sólo es diferente, y tiene una historia
secreta.
- Rafael
Menjívar Ochoa
- El
Diario de Hoy
Lo
ven, lo saludan, lo respetan. Él, a
cambio, sonríe.
El fotógrafo lo ve
y se le acerca en busca de una imagen. Para
entrar en plática, le ofrece media
botella de gaseosa que él toma de un
trago. Después se queda con la botella.
En sus costales lleva decenas, además de
montones de bolsas de
plástico.
Clic. Clic. Muchas fotos.
Él al principio deja que se las tomen, e
incluso posa, divertido. Después se
molesta, pero sin violencia.
-Ya no me fregués
-suplica riéndose, y hay que hacerle
caso.
-¿Va a votar,
maestro? -pregunta el
fotógrafo.
-A eso voy -dice, y sigue
caminando entre la gente que inunda el
mediodía en el puerto de La
Unión.
Nadie lo ve de modo
especial; es un ciudadano que va a ejercer su
voto. Pregunta en una casilla dónde votar
y le dan instrucciones.
-Hace trece o catorce
años era diferente -dice un paletero-. Se
llama don Concho. Hasta parece que era gente de
dinero. Un día empezó a cambiar y
se puso así. Recoge botellas y bolsas de
plástico y allí las anda llevando.
No está loco, sólo es
así.
-¿Qué hace con
las botellas y las bolsas?
-Quién
sabe.
Don Concho se ha perdido
entre la gente y ya es imposible
preguntárselo.