Lunes 13 de marzo


También votaron entre las sombras

Seis mil 450 papeletas impresas en sistema Braile fueron el primer paso para devolver la privacidad del sufragio de los no videntes.

Rodrigo Baires
El Diario de Hoy

Ayer, como de costumbre, Manuel Inés Cruz se despertó temprano.

La fecha en el calendario marcaba elecciones municipales y legislativas. Por eso apuró el desayuno, junto con su esposa Salvadora, y se dispuso a marcharse hacia el campo de la Feria Internacional para emitir su voto.

"En estos días es fácil llegar desde cualquier lado. Había poca trabazón y llegamos rápido", comentó Cruz.

Una hora y media después ingresó en el recinto tomado del brazo de su esposa. En su mano derecha, un bastón marcaba el ritmo de sus pasos, delatando su condición de invidente.

"Uno se acostumbra a realizar las cosas de la forma más normal", dijo sin cruzar mayor palabra.

El camino al voto

Adelante suyo, Roberto López y Juana Renderos, ciegos como él, sorteaban a los votantes que buscaban sus respectivas urnas.

La caravana se abrió paso entre la muchedumbre que se había reunido en la Feria.

"Si busca la letra C, está en el pabellón cinco", dijo un orientador mientras señalaba el camino con su dedo índice.

"No, los de apellido Cruz están en el siete. Salga de aquí y camine para abajo", replicó otro al tiempo que mostraba entre sus manos la copia de un padrón electoral.

Manuel asintió y el pequeño grupo siguió su camino en línea recta, mientras la mayoría de gente abría espacio para que los invidentes pasaran.

El proceso

Una vez dentro del pabellón, Manuel solicitó a su esposa que lo buscara en los padrones dispuestos frente a las juntas receptoras de votos. "Eso no lo puedo hacer yo", reconoció.

Los orientadores y vigilantes de diferentes partidos se arremolinaron para brindarse ayuda. A pesar de ello, la búsqueda se alargó por diez minutos.

"Es en la urna 178", intervino un supervisor del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Una vez frente a la mesa, se le explicó que podía utilizar el método antiguo -decir a viva voz su voto- o usar las nuevas papeletas con sistema Braille.

"Voy a probar con el nuevo sistema de papeletas. Por primera vez sí voy a poder votar en secreto", afirmó.

Más que puntos

Las boletas normales se introdujeron en un sobre de cartón con huecos para poder marcar las banderas de los diferentes partidos políticos.

Al pie de cada bandera, una serie de puntos en alto relieve dejaban al descubierto de las yemas de sus dedos los nombres de los partidos.

Seis mil 449 sobres similares fueron distribuidos en los municipios de San Salvador, Santa Ana y San Miguel días atrás.

"Usted es el primero que los utiliza en esta mesa", dijo la presidenta de la junta.

Manuel tomó las papeletas. Protegido por el anaquel, y en compañía de su esposa, pasó sus dedos sobre las marcas de la papeleta. Sin vacilar, tomó el crayón entre sus dedos y marcó según su conveniencia.

Los colores de las boletas no le sirvieron de nada a la hora de colocarlas en las urnas.

"Lo bueno es que ahora podemos ser un poco más independientes. Si uno no se preocupa, ¿quién por uno?", comentó y con su dedo meñique manchado con tinta indeleble se marchó.


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