También
votaron entre las sombras
Seis mil 450 papeletas
impresas en sistema Braile fueron el primer paso
para devolver la privacidad del sufragio de los
no videntes.
- Rodrigo
Baires
- El
Diario de Hoy
Ayer,
como de costumbre, Manuel Inés Cruz se
despertó temprano.
La fecha en el calendario
marcaba elecciones municipales y legislativas.
Por eso apuró el desayuno, junto con su
esposa Salvadora, y se dispuso a marcharse hacia
el campo de la Feria Internacional para emitir
su voto.
"En estos días es
fácil llegar desde cualquier lado.
Había poca trabazón y llegamos
rápido", comentó Cruz.
Una hora y media
después ingresó en el recinto
tomado del brazo de su esposa. En su mano
derecha, un bastón marcaba el ritmo de
sus pasos, delatando su condición de
invidente.
"Uno se acostumbra a
realizar las cosas de la forma más
normal", dijo sin cruzar mayor
palabra.
El camino al
voto
Adelante suyo, Roberto
López y Juana Renderos, ciegos como
él, sorteaban a los votantes que buscaban
sus respectivas urnas.
La caravana se
abrió paso entre la muchedumbre que se
había reunido en la Feria.
"Si busca la letra C,
está en el pabellón cinco", dijo
un orientador mientras señalaba el camino
con su dedo índice.
"No, los de apellido Cruz
están en el siete. Salga de aquí y
camine para abajo", replicó otro al
tiempo que mostraba entre sus manos la copia de
un padrón electoral.
Manuel asintió y el
pequeño grupo siguió su camino en
línea recta, mientras la mayoría
de gente abría espacio para que los
invidentes pasaran.
El proceso
Una vez dentro del
pabellón, Manuel solicitó a su
esposa que lo buscara en los padrones dispuestos
frente a las juntas receptoras de votos. "Eso no
lo puedo hacer yo", reconoció.
Los orientadores y
vigilantes de diferentes partidos se
arremolinaron para brindarse ayuda. A pesar de
ello, la búsqueda se alargó por
diez minutos.
"Es en la urna 178",
intervino un supervisor del Tribunal Supremo
Electoral (TSE).
Una vez frente a la mesa,
se le explicó que podía utilizar
el método antiguo -decir a viva voz su
voto- o usar las nuevas papeletas con sistema
Braille.
"Voy a probar con el nuevo
sistema de papeletas. Por primera vez sí
voy a poder votar en secreto",
afirmó.
Más que
puntos
Las boletas normales se
introdujeron en un sobre de cartón con
huecos para poder marcar las banderas de los
diferentes partidos políticos.
Al pie de cada bandera,
una serie de puntos en alto relieve dejaban al
descubierto de las yemas de sus dedos los
nombres de los partidos.
Seis mil 449 sobres
similares fueron distribuidos en los municipios
de San Salvador, Santa Ana y San Miguel
días atrás.
"Usted es el primero que
los utiliza en esta mesa", dijo la presidenta de
la junta.
Manuel tomó las
papeletas. Protegido por el anaquel, y en
compañía de su esposa, pasó
sus dedos sobre las marcas de la papeleta. Sin
vacilar, tomó el crayón entre sus
dedos y marcó según su
conveniencia.
Los colores de las boletas
no le sirvieron de nada a la hora de colocarlas
en las urnas.
"Lo bueno es que ahora
podemos ser un poco más independientes.
Si uno no se preocupa, ¿quién por
uno?", comentó y con su dedo
meñique manchado con tinta indeleble se
marchó.