¡Quedaron
con los colochos hechos!
Muchos de los enfermos,
el personal que labora de turno en los
hospitales e, incluso, los internos del asilo,
se preguntan por qué, aunque ellos tienen
voluntad de votar, no les dan la oportunidad
- Susana
Joma/Dorys Inglés
- El
Diario de Hoy
El
personal de los centros hospitalarios,
vigilantes privados y alguno que otro periodista
que tuvo que desplazarse lejos, encabezan la
lista de los que no votaron.
En el Hospital Rosales los
médicos de guardia se mantenían a
la expectativa.La mañana estuvo
tranquila, con pocos pacientes en emergencia.
"Por primera vez no voy a
votar", dijo Manuel Quevedo, un joven
médico residente. Él y sus
compañeros se preparaban para una noche
fuerte, cuando al calor de los cómputos
hay más posibilidades de riñas
entre los simpatizantes de los distintos
partidos.
Adentro, los enfermos
ingresados esperaban la llegada de familiares o
conversaban entre sí.
"Aquí llevo catorce
días, pero de todos modos no tengo
documentos", aseveró Max Alexander
Duarte, un paciente que encontramos muy
ensimismado en los jardines.
Un vigilante que estaba en
el portón principal de un edificio
público externó que sería
la primera vez que no iba a emitir el voto. Su
turno terminaba hasta las seis de la tarde y a
él le correspondía ir hasta
Comasagua, La Libertad.
Sin
votar
Con la misma suerte
corrió Karla Beatriz Peñate, de 20
años. Está ingresada desde el
jueves en espera de ser operada para extraerle
cálculos de la
vesícula.
"Sería correcto que
también a los enfermos se nos permitiera
votar dentro del hospital, ya que falta nuestro
voto y mi enfermedad no me impide elegir al
alcalde que quiero", subrayó.
La enfermera Mercedes de
González coincidió con la paciente
en que el día de las elecciones deben
instalarse urnas en los hospitales para que
personas que trabajan ese día puedan
votar.
¿No registrado?
En algunos anuncios, el
Tribunal Electoral dijo que las personas que
poseían carnés extendidos por el
extinto Consejo Central de Elecciones (CCE) iban
a poder votar, pero eso no le valió a don
Félix Aguirre Ventura, quien no tuvo
éxito a la hora de buscar su nombre en el
padrón.
La familia de don
Félix estaba muy molesta, y no era para
menos. Con la idea de cumplir su deber ciudadano
se habían desplazado desde el
kilómetro 22 de la carretera a
Cojutepeque hasta la Dirección de
Estadísticas (DYGESTIC), en Ciudad
Delgado.