La
Nota del Día
3/10/00
Cobren servicios, no
impuestos
Un principio fundamental de
tributación pública separa la
política fiscal general -que establece el
gobierno central y la legislatura-, de lo que
las municipalidades y organismos diversos cobran
en concepto de tasas e impuestos. Mientras el
gobierno tiene la facultad de establecer
impuestos para lograr objetivos de bien
común, como la enseñanza de
niños o el mantenimiento de hospitales,
las alcaldías o un aeropuerto cobran por
los servicios que prestan. Se cobra al que
recibe el servicio, digamos extendiendo una
certificación, o se cobra a los vecinos
de una ciudad por un servicio general, como el
mantenimiento de parques.
Pero tentaciones siempre las hay, y los
actuales munícipes de San Salvador
están siendo seducidos por ellas. La
primera es inventarse motivos para cobrar
tributo -como sería financiar un plan de
viviendas para familias pobres-, o cobrar por
"usos" (el "uso" de San Salvador por un
propietario y el "uso" de las aceras). A esto se
agrega la propuesta de establecer un impuesto
predial, al que se le daría un
carácter "progresivo" calculado con base
en la superficie de todos los terrenos a nombre
de una persona jurídica o natural. El
porcentaje que pagaría el dueño de
un lote de quinientas varas cuadradas,
sería menor que el calculado a dos lotes
de cuatrocientas varas cada uno.
Esa clase de impuesto viola el principio
fundamental, pues la Alcaldía no brinda
ninguna clase de servicio a los predios urbanos
por el sólo hecho de "estar allí".
La alcaldía está facultada para
cobrar por llevarse la basura, por iluminar las
calles que circunden un terreno, por montar
vigilancia; si existiera otro servicio
tendrá derecho a cobrarlo, pero siempre
que la suma estipulada guarde relación
directa con el costo de lo que se realiza. Y
menos tiene sentido sumar la superficie de
varios lotes para cobrar una tasa más
alta, pues no puede haber diferenciación
entre las tasas de un servicio a un lote
pequeño y el que se brinda a otro
más grande, como cuando al caballo del
coronel se le pagaba más forraje que al
caballo del teniente.
No toca a las
alcaldías la política
económica
Las alcaldías no deben cobrar tasas o
impuestos para "repartir la riqueza", "hacer
justicia social", "nivelar los ingresos" o
saquear a unos para repartir a otros. Que "el
Estado" proceda de tal forma es tema que amerita
su propia discusión; en adelanto, hay que
recordar la bancarrota en que cayó El
Salvador al implantarse dichas políticas
en los tiempos de la gran demencia.
La política fiscal se debe fijar a
partir de un conocimiento profundo de la
situación de un país, ello que por
lógica no puede tener ningún
gobierno municipal. El fisco debe tomar en
cuenta no sólo las condiciones internas,
sino también las coyunturas
foráneas, los problemas del intercambio,
la competencia proveniente del exterior, los
equilibrios macroeconómicos y un
cúmulo muy grande de factores.
Además, el gobierno central asume una
responsabilidad frente a una nación, en
cuanto a desarrollo, generación de
empleo, uso eficiente de recursos,
etcétera. En apoyo de sus gestiones y
decisiones están múltiples
organismos, desde los que dirigen la
política exterior, hasta tratados con
otros países.
Es obvio que ningún concejo municipal
tiene ni a distancia astronómica tales
capacidades, por lo que resulta un contrasentido
que pretendan asumir un decisivo protagonismo en
impuestos y medidas capaces de causar graves
perjuicios.