Lunes 13 de marzo


La Nota del Día
 

3/10/00

Cobren servicios, no impuestos

Un principio fundamental de tributación pública separa la política fiscal general -que establece el gobierno central y la legislatura-, de lo que las municipalidades y organismos diversos cobran en concepto de tasas e impuestos. Mientras el gobierno tiene la facultad de establecer impuestos para lograr objetivos de bien común, como la enseñanza de niños o el mantenimiento de hospitales, las alcaldías o un aeropuerto cobran por los servicios que prestan. Se cobra al que recibe el servicio, digamos extendiendo una certificación, o se cobra a los vecinos de una ciudad por un servicio general, como el mantenimiento de parques.

Pero tentaciones siempre las hay, y los actuales munícipes de San Salvador están siendo seducidos por ellas. La primera es inventarse motivos para cobrar tributo -como sería financiar un plan de viviendas para familias pobres-, o cobrar por "usos" (el "uso" de San Salvador por un propietario y el "uso" de las aceras). A esto se agrega la propuesta de establecer un impuesto predial, al que se le daría un carácter "progresivo" calculado con base en la superficie de todos los terrenos a nombre de una persona jurídica o natural. El porcentaje que pagaría el dueño de un lote de quinientas varas cuadradas, sería menor que el calculado a dos lotes de cuatrocientas varas cada uno.

Esa clase de impuesto viola el principio fundamental, pues la Alcaldía no brinda ninguna clase de servicio a los predios urbanos por el sólo hecho de "estar allí". La alcaldía está facultada para cobrar por llevarse la basura, por iluminar las calles que circunden un terreno, por montar vigilancia; si existiera otro servicio tendrá derecho a cobrarlo, pero siempre que la suma estipulada guarde relación directa con el costo de lo que se realiza. Y menos tiene sentido sumar la superficie de varios lotes para cobrar una tasa más alta, pues no puede haber diferenciación entre las tasas de un servicio a un lote pequeño y el que se brinda a otro más grande, como cuando al caballo del coronel se le pagaba más forraje que al caballo del teniente.

No toca a las alcaldías la política económica

Las alcaldías no deben cobrar tasas o impuestos para "repartir la riqueza", "hacer justicia social", "nivelar los ingresos" o saquear a unos para repartir a otros. Que "el Estado" proceda de tal forma es tema que amerita su propia discusión; en adelanto, hay que recordar la bancarrota en que cayó El Salvador al implantarse dichas políticas en los tiempos de la gran demencia.

La política fiscal se debe fijar a partir de un conocimiento profundo de la situación de un país, ello que por lógica no puede tener ningún gobierno municipal. El fisco debe tomar en cuenta no sólo las condiciones internas, sino también las coyunturas foráneas, los problemas del intercambio, la competencia proveniente del exterior, los equilibrios macroeconómicos y un cúmulo muy grande de factores. Además, el gobierno central asume una responsabilidad frente a una nación, en cuanto a desarrollo, generación de empleo, uso eficiente de recursos, etcétera. En apoyo de sus gestiones y decisiones están múltiples organismos, desde los que dirigen la política exterior, hasta tratados con otros países.

Es obvio que ningún concejo municipal tiene ni a distancia astronómica tales capacidades, por lo que resulta un contrasentido que pretendan asumir un decisivo protagonismo en impuestos y medidas capaces de causar graves perjuicios.


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