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Tres
décadas de sufrimiento
Doña
María Flores Alfaro, de 69 años, a
raíz de una fractura y una úlcera en
el tobillo de su pierna izquierda permanece
postrada y sin poder caminar.
- José
Osmín Monge
- El Diario de
Hoy
En
un pequeño rancho a orilla de la playa Los
Blancos, en el departamento de La Paz, vive
doña María junto a su hijo Pedro, de
30 años, su nuera y sus cuatro
nietos.
Ahí, bajo una
ramada se puede encontrar a esta señora
escuchando las risas de los niños que la
rodean, oyendo el vaivén de las olas y
sintiendo en su rostro la suave brisa del
mar.
Durante el día
permanece sentada en una rústica banca de
madera, rodeada de perros, patos, gallinas y
cerdos, entretejiendo en su mente los recuerdos y
añorando el pasado.
Doña María
es de estatura mediana, cabello entrecano, piel
arrugada y tostada por el sol. Sus ojos, que otrora
fueran brillantes, se encuentran opacos, cansados y
enfermos. Padece de ceguera parcial.
Lesión en la
piel
Pero la ceguera no es el
único problema que a doña
María le agobia. A esta se le unen una
fractura y una úlcera cutánea
(lesión en forma de cráter que afecta
la piel) en su pierna izquierda, que le hacen
imposible caminar.
La
ulceración la padece desde hace más
de 30 años. Según ella le
comenzó con una pequeña roncha que
poco a poco le fue creciendo, hasta el punto de
convertírsele en una gran llaga que se ha
extendido por el tobillo y parte de la pantorrilla.
Esta lesión ha hecho que el pie izquierdo
permanezca hinchado y desviado. Una improvisada
venda de tela es lo único que protege a la
llaga de las moscas y de la arena.
En la
pobreza
Según Pedro, hasta
hace siete años su madre podía
caminar aún con la pústula, pero
después de sufrir una caída y
fracturarse la pierna, el caminar se le hizo
difícil.
"Ella estaba cocinando
cuando de repente se tropezó con una estopa
de coco y se fracturó. Desde entonces ya no
pudo andar", dice don Pedro.
Para contrarrestar la
úlcera, doña María ha probado
un sinfín de remedios caseros (entre pomadas
y lienzos de hierbas), pero ninguno ha detenido el
avance de la llaga.
"Con sacrificios la
llevamos a doctores y naturistas, pero los
medicamentos que le daban no le han hecho efecto.
Somos muy pobres y no tenemos dinero para llevarla
a consulta de nuevo", dice don Pedro.
Según él,
los médicos que hace un tiempo la
atendían dijeron que la única forma
de eliminar el problema era amputando la parte
dañada de la pierna, pero que doña
María no lo ha permitido.
Aferrada a la
fe
A pesar de sus achaques y
enfermedades, doña María cree
fervientemente en Dios y en el Señor de
Esquipulas. Ella tiene fe de que Ellos la
sanarán. Para rendirle culto y agradecerle a
Dios por las bondades, ella, con la ayuda de su
hijo, asiste a misa y a las vigilias que se
realizan en el lugar.
"Mi hijo me lleva a la
iglesia en una carretilla. A veces me tiene que
cargar en sus brazos", expresa con lágrimas
doña María.
Por
su parte, el hijo dice que está dispuesto a
ayudar a su mamá en todo lo que él
pueda. "Ella es mi madre y le ayudaré hasta
que Dios decida quitármela", expresa don
Pedro, quien se dedica a la pesca.
La mayor parte de la vida
de esta señora fue dedicada al hogar y a sus
doce hijos (seis de los cuales murieron). Su esposo
falleció hace siete años, y desde
entonces ha sido Pedro quien la ha
mantenido.
"Antes me ganaba la vida
vendiendo empanadas y tortillas. Ahora estoy
enferma, sin poder caminar", dice la
anciana.
Tanto doña
María como su familia esperan que alguna
persona de buen corazón se compadezca de su
situación y le regalen una silla de ruedas.
"Le será muy útil. Así mi
mamá podrá moverse donde quiera.
Confío en Dios en que alguien se la va a
dar", expresa don Pedro.
Mientras se cumple ese
sueño, doña María
seguirá postrada en su banca de madera,
aferrada a sus esperanzas.
Usted puede
ayudar
Doña María
tiene la esperanza de que alguna persona le
regalará una silla de ruedas. Si usted
quiere quiere hacer realidad ese sueño,
comuníquese a El Diario de Hoy, al
teléfono 271-0122, extensión
1343.
También puede
ayudarle con víveres, ropa y dinero. Con su
ayuda no sólo hará feliz a esta
anciana, sino también a su
familia.
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