Miércoles 1 de marzo

























Tres décadas de sufrimiento

Doña María Flores Alfaro, de 69 años, a raíz de una fractura y una úlcera en el tobillo de su pierna izquierda permanece postrada y sin poder caminar.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy

En un pequeño rancho a orilla de la playa Los Blancos, en el departamento de La Paz, vive doña María junto a su hijo Pedro, de 30 años, su nuera y sus cuatro nietos.

Ahí, bajo una ramada se puede encontrar a esta señora escuchando las risas de los niños que la rodean, oyendo el vaivén de las olas y sintiendo en su rostro la suave brisa del mar.

Durante el día permanece sentada en una rústica banca de madera, rodeada de perros, patos, gallinas y cerdos, entretejiendo en su mente los recuerdos y añorando el pasado.

Doña María es de estatura mediana, cabello entrecano, piel arrugada y tostada por el sol. Sus ojos, que otrora fueran brillantes, se encuentran opacos, cansados y enfermos. Padece de ceguera parcial.

Lesión en la piel

Pero la ceguera no es el único problema que a doña María le agobia. A esta se le unen una fractura y una úlcera cutánea (lesión en forma de cráter que afecta la piel) en su pierna izquierda, que le hacen imposible caminar.

La ulceración la padece desde hace más de 30 años. Según ella le comenzó con una pequeña roncha que poco a poco le fue creciendo, hasta el punto de convertírsele en una gran llaga que se ha extendido por el tobillo y parte de la pantorrilla. Esta lesión ha hecho que el pie izquierdo permanezca hinchado y desviado. Una improvisada venda de tela es lo único que protege a la llaga de las moscas y de la arena.

En la pobreza

Según Pedro, hasta hace siete años su madre podía caminar aún con la pústula, pero después de sufrir una caída y fracturarse la pierna, el caminar se le hizo difícil.

"Ella estaba cocinando cuando de repente se tropezó con una estopa de coco y se fracturó. Desde entonces ya no pudo andar", dice don Pedro.

Para contrarrestar la úlcera, doña María ha probado un sinfín de remedios caseros (entre pomadas y lienzos de hierbas), pero ninguno ha detenido el avance de la llaga.

"Con sacrificios la llevamos a doctores y naturistas, pero los medicamentos que le daban no le han hecho efecto. Somos muy pobres y no tenemos dinero para llevarla a consulta de nuevo", dice don Pedro.

Según él, los médicos que hace un tiempo la atendían dijeron que la única forma de eliminar el problema era amputando la parte dañada de la pierna, pero que doña María no lo ha permitido.

Aferrada a la fe

A pesar de sus achaques y enfermedades, doña María cree fervientemente en Dios y en el Señor de Esquipulas. Ella tiene fe de que Ellos la sanarán. Para rendirle culto y agradecerle a Dios por las bondades, ella, con la ayuda de su hijo, asiste a misa y a las vigilias que se realizan en el lugar.

"Mi hijo me lleva a la iglesia en una carretilla. A veces me tiene que cargar en sus brazos", expresa con lágrimas doña María.

Por su parte, el hijo dice que está dispuesto a ayudar a su mamá en todo lo que él pueda. "Ella es mi madre y le ayudaré hasta que Dios decida quitármela", expresa don Pedro, quien se dedica a la pesca.

La mayor parte de la vida de esta señora fue dedicada al hogar y a sus doce hijos (seis de los cuales murieron). Su esposo falleció hace siete años, y desde entonces ha sido Pedro quien la ha mantenido.

"Antes me ganaba la vida vendiendo empanadas y tortillas. Ahora estoy enferma, sin poder caminar", dice la anciana.

Tanto doña María como su familia esperan que alguna persona de buen corazón se compadezca de su situación y le regalen una silla de ruedas. "Le será muy útil. Así mi mamá podrá moverse donde quiera. Confío en Dios en que alguien se la va a dar", expresa don Pedro.

Mientras se cumple ese sueño, doña María seguirá postrada en su banca de madera, aferrada a sus esperanzas.

Usted puede ayudar

Doña María tiene la esperanza de que alguna persona le regalará una silla de ruedas. Si usted quiere quiere hacer realidad ese sueño, comuníquese a El Diario de Hoy, al teléfono 271-0122, extensión 1343.

También puede ayudarle con víveres, ropa y dinero. Con su ayuda no sólo hará feliz a esta anciana, sino también a su familia.


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