Miércoles 9 de junio


La importancia de la participación ciudadana

Diego Salcedo

Las reformas necesarias para tener un El Salvador digno de llamarse por su nombre, sólo se pueden lograr a través de procesos participativos de aprendizaje que incorporen nuevos elementos en la forma de hacer Gobierno. La definición de roles entre los órganos del Estado, y la institucionalización de estos roles, son parte de los requisitos para tener una verdadera democracia participativa y próspera. La participación ciudadana requiere de conocimientos, actitudes y prácticas que permitan alcanzar el objetivo de una mejor calidad de vida.

Desde donde se vea, la participación ciudadana es la única forma de hacer caminar a El Salvador. La apatía, el hastío y el desencanto son síntomas de no pertenecer a algo, pero en El Salvador todos deberíamos poder pertenecer al Estado (el Estado somos todos), si en realidad estamos interesados en hacerlo. El mejor día para hacer algo es hoy mismo, y si lo hacemos, mañana todo estará un poquito mejor, para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos.

Uno de los problemas actuales frente a esta necesidad de participación democrática es la falta de representatividad que se da en la Asamblea Legislativa. La Asamblea, que en principio es el primer Órgano del Estado, es la cuna de intereses partidarios que no reflejan realidades territoriales y comunales. Es en este primer Órgano del Estado donde se coarta la libertad de los medios de comunicación y donde, con demasiada frecuencia, florecen la corrupción y el interés mezquino a través del compadrazgo político.

La reciente ratificación al presidente de la Corte de Cuentas, quien entró a dirigir la institución con procesos sobre su persona pendientes en la misma institución fiscalizadora, demuestra el poco interés que le dan estos políticos a la opinión de la ciudadanía, que cada vez más (y con más razón) siente desencanto con la política y, sobre todo, con los políticos, deslegitimándose de esta manera la democracia y el Estado de Derecho. En este sentido, es urgente un cuestionamiento a la representación partidaria y departamental, y la propuesta de distritos electorales dentro de los cuales se representen los verdaderos intereses locales.

El Ejecutivo también está pendiente de reformas que faciliten la participación ciudadana. La reforma del Estado en el aspecto de la descentralización del agua es un paso muy importante que se está dando en este sentido. Según la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la falta de disponibilidad de agua potable en el 80 por ciento de los hogares rurales constituye un importante obstáculo para el desarrollo sostenible, y se puede considerar actualmente como el problema ambiental más crítico para El Salvador. Con esto en mente, y con el interés demostrado por el nuevo gobierno, la AID invertirá aproximadamente 11.5 millones de dólares para ayudar a resolver el problema del agua a través del proyecto denominado "Agua: Gestión y uso racional del agua" (AGUA).

La propuesta ganadora de la licitación del equipo consultor de Team CARE plantea servir a 18 municipalidades del país con problemas críticos de abastecimiento de agua. Los resultados que se esperan incluyen una mejora cualitativa en la calidad de los recursos hídricos, la mejora de los sistemas de distribución de agua, la incorporación de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre el uso del agua y una mejora en la gestión local de los recursos hídricos.

La participación ciudadana en los temas relacionados con el uso de un recurso tan preciado como el agua, es fundamental para mejorar la calidad de vida de la mayoría. Los temas jurisdiccionales y de resolución de conflictos serán aspectos importantes a tomar en cuenta, ya que, como se ha demostrado por hechos recientes, el agua puede ser fruto de conflicto social. Se deben contestar preguntas tan fundamentales como: ¿A quién pertenece el agua? ¿Qué usos causan conflictos entre sí y cómo se resolverán estos posibles conflictos? Se deben definir claramente los roles de los gobiernos locales (municipalidades) y de la administración central.

Asimismo, estas consideraciones políticas y sociales se deben armonizar con los aspectos físicos y naturales relacionados con el agua, como son el manejo de cuencas hidrográficas, la protección de zonas de infiltración y la protección de ríos y quebradas.


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