La Nota del
Día
29 de junio de
1999
Hay contradicción
en sus objeciones
Las objeciones del FMLN al
plan económico del Ejecutivo no tienen
mayor consistencia, no ofrecen alternativas
prácticas y caen en contradicción
al pedir dos opuestos al mismo tiempo. El
partido no logra desembarazarse de las ideas
muertas que lleva incrustadas desde siempre
-herencia de Marx-, ni acaba de comprender la
naturaleza de la economía
contemporánea. Pero esto, es justo
agregar, le sucede a muchísimos otros
grupos y personas.
Piénsese en lo que
piden de reducir los intereses bancarios a los
agricultores y, simultáneamente, decretar
una ley moratoria. Lo segundo ejercería
una presión irresistible a la alza de los
intereses (podrían duplicarse o
triplicarse), ya que el sistema financiero, de
no quebrar, se vería obligado a
resarcirse de la pérdida de ingresos. "Lo
que hacen con una mano se desharía con la
otra".
Incontables agricultores,
después de la "condonación" que
propiciara el FMLN, dejaron de ser sujetos de
crédito, no digamos de créditos
más bajos o con términos blandos.
Los créditos, tiene que recordarse, salen
de los depósitos de la gente en el
sistema financiero, no del azul del cielo. Por
tanto, no pueden darse dineros a un agricultor,
sin garantizar al dueño de los fondos
(amas de casa, comerciantes, trabajadores,
empleados, empresarios) que se le van a
devolver. Si los agricultores pagan sólo
un diez por ciento, habrá que ver
quiénes serán los depositantes que
van a sacrificar los intereses que reciben. Que
lo diga el FMLN.
No debemos caer en el caos
monetario
Por otra parte, la
aplicación del IVA a productos
agropecuarios (leche, verduras, cereales, carne,
etcétera) tiene como objetivo primordial,
hacer a nuestros agricultores más
competitivos frente a las importaciones de esos
alimentos. Si la Asamblea rechazara la propuesta
del gobierno de aplicar el IVA, para no poner en
desventaja a los agricultores habría que
subir aranceles con toda la carga de perjuicios
que eso representa. La medicina sería
mucho peor que la enfermedad, pues
caeríamos de nuevo en una
"economía de contrabando", como en los
años de la locura.
Han sido los agricultores los
que vienen pidiendo pagar IVA. Y toca cargar
este impuesto al consumidor final, que es la
persona que se come los frijoles, la carne, los
quesos y los cereales. De ahí la
expresión "consumidor final": nadie puede
consumir los frijoles que otro se comió.
Esa es la práctica adoptada en los
países desarrollados, que tiene como
finalidad gravar el consumo e ir liberando el
ahorro.
De una vez por todas se debe
aceptar que no somos competitivos en
lácteos, carne e inclusive en
maíz. Los nicaragüenses, aun
después del sandinismo, son productores
más eficientes y, por tanto, es ventaja
para El Salvador (y no queda otro remedio por
los acuerdos regionales) importar de allá
queso y carne, siempre que se cumplan normas
sanitarias. Y muy pocos en el Hemisferio pueden
competir contra la mantequilla de Nueva
Zelandia, gracias a que allá operan
cooperativas "de a deveras", que potencian sus
ganaderías. La eficiencia nunca es
"dumping".
Se deduce del planteamiento
del FMLN que el partido aboga por la
manipulación monetaria, principalmente a
través de fijar intereses a dedo (el 10
por ciento que proponen para los agricultores),
o pidiendo que se decrete una moratoria por dos
años, la que luego se extendería
por otros dos años y así
sucesivamente hasta terminar con otra
"condonación". A menos que estemos
dispuestos a caer de nuevo en el caos monetario,
el valor del dinero debe ser determinado por el
mercado, y los deudores deben saldar sus
compromisos. Una parte de las crisis
económicas que han sacudido el mundo en
los últimos años, se derivó
precisamente de interferir con los mecanismos
naturales de formación de los precios del
dinero, afectando a los depositantes del sistema
que pierden el valor que les corresponde, lo que
equivale a una confiscación. De actuarse
así, mucho dinero buscará refugio
en otra parte.