Martes 29 de junio


El primer riesgo de los organizadores

Los problemas deportivos por los que pasa la selección peruana, cuya derrota de hace una semana ante Venezuela le obligará a jugar muy presionado y especialmente necesitado de la victoria, y la incógnita sobre lo que tiene Japón harán del partido inaugural un verdadero riesgo para los organizadores. Los príncipes japoneses estarán en el palco.

Asunción, Paraguay

EFE.- La selección de Japón, invitada por la Confederación Sudamericana de Fútbol a la actual edición de la Copa América, jugará el encuentro inaugural ante la de Perú, que llega a Paraguay 1999 con la urgencia de ofrecer una buena imagen.

Los príncipes japoneses Norihito e Hisako presidirán el partido que se presenta más exótico de los disputados hasta la fecha en la Copa América.

La confrontación se presenta, por supuesto, sin precedentes en esta competición, con la presencia de dos estilos futbolísticos completamente diferentes y sin la percepción de que uno de los dos equipos pueda considerarse favoritos. El fútbol dinámico que se presume en los japoneses encontrará su réplica en la calidad técnica característica de los futbolistas peruanos.

Ambos equipos se encuentran encuadrados en el grupo A, junto a Paraguay y Bolivia, y se plantean esta primera fase de la competición con el objetivo de convertirse en una alternativa a la selección de Paraguay, que en su condición de anfitriona, es la favorita del grupo.

Folclore y talento

La selección de Japón ha protagonizado, hasta el momento, las notas folclóricas del torneo, con su participación en una recepción en el momento de su llegada al país en la que no faltó el baile y la música.

Sin embargo en el estadio Defensores del Chaco, se va a ver un conjunto organizado, con un juego muy dinámico, reflejo de la proyección del fútbol japonés, subcampeón mundial sub-20 en el torneo disputado hace menos de tres meses en Nigeria.

A las órdenes Philippe Troussier, el técnico que dirigió a la selección de Sudáfrica en el mundial de Francia, la selección japonesa viaja exclusivamente con la intención de demostrar que la invitación a esta edición de Copa América está plenamente justificada.

En el equipo que dirige el francés Troussier destaca la combinación entre veteranía y juventud, entre los que estuvieron presentes en el pasado mundial y los jóvenes que han destacado en la cita de Nigeria.

El jugador más conocido en el exterior es el brasileño nacionalizado japonés Wagner Lopes, que destaca por ser un futbolista diferente a los demás, pero que no es el único que destaca en el plantel de una selección que va ser capaz de incrementar los ingresos del torneo y que llega necesitada de aumentar sus contactos internacionales de cara al mundial del año 2002, que se celebrará en su país y en Corea del Sur.

Por su parte, la selección peruana que dirige Juan Carlos Oblitas llega a esta edición de Copa América también con necesidades, aunque de índole diferente. Su objetivo es recuperar protagonismo en la competición.

Pese a ello, la derrota de hace una semana ante Venezuela, es un problema para el equipo que va a jugar muy presionado y especialmente necesitado de la victoria, ya que sus dos próximos compromisos se presentan, ante Bolivia y Paraguay, muy complicados.

Tanto Troussier como Oblitas han escondido sus cartas desde el momento en que llegaron a tierras paraguayas, por lo que la formación inicial de los equipos puede ofrecer muchas modificaciones sobre lo esperado.


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