El primer riesgo de
los organizadores
Los problemas deportivos
por los que pasa la selección peruana,
cuya derrota de hace una semana ante Venezuela
le obligará a jugar muy presionado y
especialmente necesitado de la victoria, y la
incógnita sobre lo que tiene Japón
harán del partido inaugural un verdadero
riesgo para los organizadores. Los
príncipes japoneses estarán en el
palco.
Asunción,
Paraguay
EFE.-
La selección de Japón, invitada
por la Confederación Sudamericana de
Fútbol a la actual edición de la
Copa América, jugará el encuentro
inaugural ante la de Perú, que llega a
Paraguay 1999 con la urgencia de ofrecer una
buena imagen.
Los príncipes
japoneses Norihito e Hisako presidirán el
partido que se presenta más
exótico de los disputados hasta la fecha
en la Copa América.
La confrontación se
presenta, por supuesto, sin precedentes en esta
competición, con la presencia de dos
estilos futbolísticos completamente
diferentes y sin la percepción de que uno
de los dos equipos pueda considerarse favoritos.
El fútbol dinámico que se presume
en los japoneses encontrará su
réplica en la calidad técnica
característica de los futbolistas
peruanos.
Ambos equipos se encuentran
encuadrados en el grupo A, junto a Paraguay y
Bolivia, y se plantean esta primera fase de la
competición con el objetivo de
convertirse en una alternativa a la
selección de Paraguay, que en su
condición de anfitriona, es la favorita
del grupo.
Folclore y
talento
La selección de
Japón ha protagonizado, hasta el momento,
las notas folclóricas del torneo, con su
participación en una recepción en
el momento de su llegada al país en la
que no faltó el baile y la
música.
Sin embargo en el estadio
Defensores del Chaco, se va a ver un conjunto
organizado, con un juego muy dinámico,
reflejo de la proyección del
fútbol japonés, subcampeón
mundial sub-20 en el torneo disputado hace menos
de tres meses en Nigeria.
A las órdenes Philippe
Troussier, el técnico que dirigió
a la selección de Sudáfrica en el
mundial de Francia, la selección japonesa
viaja exclusivamente con la intención de
demostrar que la invitación a esta
edición de Copa América
está plenamente justificada.
En el equipo que dirige el
francés Troussier destaca la
combinación entre veteranía y
juventud, entre los que estuvieron presentes en
el pasado mundial y los jóvenes que han
destacado en la cita de Nigeria.
El
jugador más conocido en el exterior es el
brasileño nacionalizado japonés
Wagner Lopes, que destaca por ser un futbolista
diferente a los demás, pero que no es el
único que destaca en el plantel de una
selección que va ser capaz de incrementar
los ingresos del torneo y que llega necesitada
de aumentar sus contactos internacionales de
cara al mundial del año 2002, que se
celebrará en su país y en Corea
del Sur.
Por su parte, la
selección peruana que dirige Juan Carlos
Oblitas llega a esta edición de Copa
América también con necesidades,
aunque de índole diferente. Su objetivo
es recuperar protagonismo en la
competición.
Pese a ello, la derrota de
hace una semana ante Venezuela, es un problema
para el equipo que va a jugar muy presionado y
especialmente necesitado de la victoria, ya que
sus dos próximos compromisos se
presentan, ante Bolivia y Paraguay, muy
complicados.
Tanto Troussier como Oblitas
han escondido sus cartas desde el momento en que
llegaron a tierras paraguayas, por lo que la
formación inicial de los equipos puede
ofrecer muchas modificaciones sobre lo
esperado.