El
contrabando: la piedra
en el zapato
No sólo los bajos
precios están afectando a los productores
salvadoreños, también, el
creciente contrabando les genera pérdidas
y competencia desleal en el
mercado
El Diario de
Hoy
Ese
es un buen negocio en este país. En
cualquier esquina se puede encontrar, a precios
cómodos, desde un par de zapatos hasta
electrodomésticos que han ingresado de
manera ilegal al país. Mientras pocos
ganan, el gobierno y los empresarios dejan de
percibir millones de colones en un
año.
Algunas autoridades hacen lo
que pueden para combatirlo. Como aquellos
policías que el 1 de marzo decomisaron en
las cercanías de Santa Rosa de Lima, en
La Unión, cigarrillos introducidos sin
pagar impuestos por la frontera de El Amatillo,
ubicada a pocos kilómetros del
retén montado.
Durante el registro de
rutina, los policías descubrieron en el
interior de un camión más de ocho
mil cajetillas de cigarros marca "Delta",
contenidos en 162 paquetes. El motorista, quien
venía de Nicaragua, no presentó
ninguna documentación que
respaldará el pago de impuestos por esa
mercadería.
Horas más tarde, los
mismos policías encontraron otros 400
paquetes de cigarrillos en el interior de un
autobús, que hacia su recorrido desde la
frontera del Amatillo a La Unión. Ese fue
un buen día.
Sin embargo, por otras
"movidas" similares, y que no son descubiertas
por las autoridades, las distribuidoras de
cigarros caminan por el sendero de la
desesperación.
Sólo en 1998, la
Cigarrería Morazán perdió
un millón de dólares (ocho
millones 700 mil colones). Hace dos años
vendían 80 millones de cigarros en un
mes; ahora, únicamente despachan 42
millones, de acuerdo con una
investigación efectuada el mes pasado por
El Diario de Hoy. Esa empresa distribuye los
cigarros Delta, Kent, Rex, Lucky Strike, entre
otros.
Otros
perdedores
En cambio, la Tabacalera de
El Salvador dejó de vender el año
pasado unos 10 millones de cigarrillos por el
contrabando. las condiciones económicas
de los países vecinos (producción
a bajo costo por las devaluaciones de la moneda
e impuestos más bajos por la venta)
favorecen esa práctica. A estas alturas,
pocos sabrán por cuál puerta
entró el cigarrillo que fuman.
Por su parte, el gobierno
dejo de percibir, el año pasado, unos 60
millones de colones por impuestos al tabaco. En
términos generales, el Estado
perdió 700 millones de colones por el
contrabando durante 1998.
Esos 700 millones de colones
hubieran servido para financiar durante este
año el funcionamiento del Ministerio de
Hacienda, Fiscalía General de la
República (FGR) y Corte de Cuentas (los
presupuestos de esas tres instancias suman 708
millones de colones), según estimaciones
hechas a partir del Presupuesto General de la
Nación para este año.
Una de la pocas opciones que
tiene el gobierno para mermar el contrabando es
aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a
aquellos lugares sin control y sanear sus
direcciones. Mientras eso sucede, el desorden
administrativo y la corrupción
serán las claves para abrir de par en par
muchas puertas. Los golpes de suerte, como el de
esos policías en La Unión, no
serán suficientes.