Sábado 26 de junio


El contrabando: la piedra en el zapato

No sólo los bajos precios están afectando a los productores salvadoreños, también, el creciente contrabando les genera pérdidas y competencia desleal en el mercado

El Diario de Hoy

Ese es un buen negocio en este país. En cualquier esquina se puede encontrar, a precios cómodos, desde un par de zapatos hasta electrodomésticos que han ingresado de manera ilegal al país. Mientras pocos ganan, el gobierno y los empresarios dejan de percibir millones de colones en un año.

Algunas autoridades hacen lo que pueden para combatirlo. Como aquellos policías que el 1 de marzo decomisaron en las cercanías de Santa Rosa de Lima, en La Unión, cigarrillos introducidos sin pagar impuestos por la frontera de El Amatillo, ubicada a pocos kilómetros del retén montado.

Durante el registro de rutina, los policías descubrieron en el interior de un camión más de ocho mil cajetillas de cigarros marca "Delta", contenidos en 162 paquetes. El motorista, quien venía de Nicaragua, no presentó ninguna documentación que respaldará el pago de impuestos por esa mercadería.

Horas más tarde, los mismos policías encontraron otros 400 paquetes de cigarrillos en el interior de un autobús, que hacia su recorrido desde la frontera del Amatillo a La Unión. Ese fue un buen día.

Sin embargo, por otras "movidas" similares, y que no son descubiertas por las autoridades, las distribuidoras de cigarros caminan por el sendero de la desesperación.

Sólo en 1998, la Cigarrería Morazán perdió un millón de dólares (ocho millones 700 mil colones). Hace dos años vendían 80 millones de cigarros en un mes; ahora, únicamente despachan 42 millones, de acuerdo con una investigación efectuada el mes pasado por El Diario de Hoy. Esa empresa distribuye los cigarros Delta, Kent, Rex, Lucky Strike, entre otros.

Otros perdedores

En cambio, la Tabacalera de El Salvador dejó de vender el año pasado unos 10 millones de cigarrillos por el contrabando. las condiciones económicas de los países vecinos (producción a bajo costo por las devaluaciones de la moneda e impuestos más bajos por la venta) favorecen esa práctica. A estas alturas, pocos sabrán por cuál puerta entró el cigarrillo que fuman.

Por su parte, el gobierno dejo de percibir, el año pasado, unos 60 millones de colones por impuestos al tabaco. En términos generales, el Estado perdió 700 millones de colones por el contrabando durante 1998.

Esos 700 millones de colones hubieran servido para financiar durante este año el funcionamiento del Ministerio de Hacienda, Fiscalía General de la República (FGR) y Corte de Cuentas (los presupuestos de esas tres instancias suman 708 millones de colones), según estimaciones hechas a partir del Presupuesto General de la Nación para este año.

Una de la pocas opciones que tiene el gobierno para mermar el contrabando es aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a aquellos lugares sin control y sanear sus direcciones. Mientras eso sucede, el desorden administrativo y la corrupción serán las claves para abrir de par en par muchas puertas. Los golpes de suerte, como el de esos policías en La Unión, no serán suficientes.


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