INTERPOL detiene a
hondureño prófugo
Agentes de la oficina de
la Policía Internacional (INTERPOL)
instalada en el país capturaron ayer a un
hondureño que era reclamado por las
autoridades de ese país, acusado de
asesinato y desacato, según lo reportaron
fuentes policiales
Jaime
García
El Diario de
Hoy
Los informantes detallaron
que Carlos Guardado, de 23 años,
enfrentaba orden de arresto girada por el Juez
de la Ciudad de Mapulaca Lempira, Honduras.
A Guardado se le imputan los
asesinatos de tres agentes de la Policía
de Honduras, identificados como Cándido
Menjívar, Martín García
García y Luis Alonso Miranda.
Los crímenes fueron
perpetrados el 3 de junio pasado en la Aldea San
Antonio, de ese país, según lo
reportaron informes policiales.
Según dichos informes,
Guardado fue ubicado por los agentes de la
INTERPOL cuando recibía atención
médica en el hospital de Sensuntepeque,
en el departamento de Cabañas.
El capturado recibía
asistencia médica en una herida que
presentaba en las manos.
Al parecer, Guardado
había cruzado la frontera para escapar de
la justicia de su país.
Las fuentes dijeron que el
hondureño sería trasladado a la
frontera de El Amatillo, en La Unión,
para continuar con el proceso de
deportación y entregarlo a las
autoridades hondureñas para que responda
por los delitos que se le imputan.
Días atrás, los
jefes de las oficinas de la INTERPOL en
latinoamérica se reunieron en San
Salvador, con el fin de buscar mecanismos de
cooperación para buscar, capturar y
entregar a los países los delincuentes
que son reclamados por la justicia.
El Salvador intenta obtener
el aval para ubicar una oficina regional de la
INTERPOL y de esta manera tener mejores
resultados en la búsqueda de los
criminales prófugos.
Mutua
cooperación
La oficina central de la
INTERPOL se encuentra ubicada en Lyon,
Francia.
Los países miembros,
que suman 172 en total, mantienen una estrecha
colaboración para lograr ubicar a los
delincuentes prófugos.
Uno de los problemas que
enfrentan las autoridades encargadas de aplicar
justicia es que las legislaciones de muchos de
los países miembros de la Policía
Internacional no contemplan la
extradición.
Los delincuentes aprovechan
esos vacíos legales para huir.