Analizando
¿Una cumbre
histórica o un fiasco
histórico?
Andrés
Oppenheimer*
Columnista de The Miami
Herald y de El Nuevo Herald*
Lo que fue anunciado como una
de las cumbres más importantes de la
historia latinoamericana -la reunión de
48 jefes de Estado de América Latina y
Europa el próximo 28 de junio en
Río de Janeiro, Brasil-, parece
encaminado a convertirse en uno de los mayores
fiascos de la región.
Esta vez, la culpa no
sería de América Latina, sino del
mismísimo país que propuso esta
cumbre hace dos años: Francia.
¿No está siendo
usted demasiado duro con nosotros los franceses,
monsieur Oppenheimer? Bueno, déjenme
compartir con ustedes lo que estoy escuchando de
altos funcionarios latinoamericanos y
europeos.
La gran expectativa de esta
cumbre, la primera en reunir a 17 jefes de
Estado de América Latina, 16 del Caribe y
15 de Europa, era que acordaría el
comienzo de negociaciones de libre comercio
entre la Unión Europea (UE) y el grupo
compuesto por el Mercosur (Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay) y Chile. La UE ya
está negociando por separado un acuerdo
de libre comercio con México.
"El gran éxito de esta
reunión sería que formalmente se
iniciaran las negociaciones entre Mercosur y la
Unión Europea para una zona de libre
comercio", me señaló Enrique
Iglesias, el presidente del Banco Interamericano
de Desarrollo, la semana pasada. "Pero en este
momento, por las noticias que tenemos, parece
muy difícil".
Manuel Marín, el
comisario de la UE a cargo de las relaciones con
América Latina, me explicó en una
entrevista telefónica que en una reciente
reunión de jefes de Estado europeos en
Colonia, Alemania, 14 presidentes se
manifestaron a favor de iniciar a más
tardar en el 2000 las negociaciones de libre
comercio con el Mercosur y Chile, pero uno -el
presidente francés, Jacques Chirac- se
opuso.
Debido a que las decisiones
de la UE deben ser aprobadas por consenso, la
propuesta mayoritaria no prosperó. En
otras palabras, los europeos irán a
Río con las manos
vacías.
"Se ha producido una
situación bastante inconveniente", dijo
Marín, refiriéndose a la
reunión de Colonia. "No hay duda que
presentarse en estas condiciones a la cumbre en
Río puede ser difícil de explicar,
teniendo en cuenta que la iniciativa para la
realización de esta cumbre partió
de Europa".
Francia, apoyada por Gran
Bretaña e Irlanda, quiere postergar el
inicio de las conversaciones hasta el 2003,
debido a temores por sus productos
agrícolas en caso de una avalancha de
exportaciones latinoamericanas, dicen los
latinoamericanos.
Funcionarios franceses
responden que están a favor de un acuerdo
de libre comercio con el Mercosur y Chile, pero
si iniciara las negociaciones ahora
entraría en conflicto con las de la
Organización Mundial de Comercio, que
comenzarán a fines de este año en
Seattle.
¿Qué
pasará ahora? Al momento de escribir
estas líneas, voceros de la UE me dicen
que hay un rayo de esperanza de que Chirac
acepte un acuerdo de consenso por el cual la
cumbre de Río seguiría sin poner
una fecha para el inicio de las negociaciones,
pero que establecería una fecha
límite para concluirlas, en el 2005.
Francia podría anunciar su apoyo a esta
fórmula en una reunión de
cancilleres de la UE el 21 de junio,
dicen.
En lo que a mí
respecta, pienso ir a la cumbre de Río,
por lo menos para gozar de sus fiestas. Por las
dudas, me llevaré un traje de baño
y mi máscara de "snorkling", en
previsión de que la cumbre no será
un evento noticioso que requiera un trabajo de
tiempo completo.
Sin embargo, un fiasco en
Río sería una mala noticia para
todos, incluso para Estados Unidos.
¿Por qué? Porque
un acuerdo entre Europa y Mercosur seguramente
impulsaría a los políticos de
Estados Unidos a desempolvar el plan del
presidente Bill Clinton de crear un Area de
Libre Comercio de las Américas para el
2005. El plan de Clinton permanece trabado en el
Congreso de Estados Unidos.
A menos que Estados Unidos se
asuste por la competencia de Europa, el plan de
Clinton seguirá languideciendo. Y con eso
perdemos todos.