"Paty", la
pupusería con más
éxito
La pupusería
"Paty", en los Planes de Renderos, se ha
convertido en una de las más demandadas
del Gran San Salvador. Este es el primero de una
serie de reportajes que exploran la experiencia
exitosa de algunos micro y pequeños
empresarios salvadoreños
Evelin
Galdámez
El Diario de
Hoy
Pese
a la difícil situación
económica que enfrentan muchas micro y
pequeñas empresas, varias de ellas
están luchando por mantenerse en el
mercado y sobrevivir a la crisis.
Este es el caso de la
pupusería "Paty", a la cual, sus
propietarios, Abigaíl de Aparicio y
Carlos Alberto Aparicio, le han dedicado su
esfuerzo durante 24 años.
Como en todo negocio, hay
días buenos y otros menos buenos, sin
embargo, -dice Abigaíl- solo el esfuerzo
y la constancia les han ayudado a mantenerse
firme en el mercado.
El negocio ha crecido
considerablemente desde aquel año, 1975,
cuando la empresaria, prestó ¢125
para comprar una pequeña champa ubicada a
la orilla de la calle.
El trabajo tesonero y la
honestidad son los principales motores del
progreso de la pupusería, asegura
Abigaíl, quien no descarta que ha habido
momentos en que, vencida por el cansancio, ha
querido terminar con el negocio.
Otro de los factores
coadyuvantes del crecimiento de la
pupusería es el acceso oportuno al
crédito que le brindó el Programa
de Promoción a la Pequeña y
Microempresa (PROPEMI), de la Fundación
Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (FUSADES).
Tal es el crecimiento que han
alcanzado las ventas, la responsabilidad de pago
y la innovación de los productos que
ofrece el negocio, que el año pasado
Abigaíl de Aparicio recibió el
premio "Empresaria PROPEMI del
Año".
Empresa
familiar
Los jefes del negocio son los
dos esposos. Ella se encarga de la calidad de la
producción, y él, de que el
cliente quede satisfecho con la
atención.
"Mi esposo es muy
inteligente, sin sus ideas no sé
qué sería del negocio. Él
cambia a menudo la ornamentación del
lugar, renueva el mobiliario, pone la
música y está pediente de que los
clientes sean ubicados de inmediato", afirma
Abigaíl.
La pupusería "Paty" es
una empresa familiar. Es el resultado del
esfuerzo de los esposos Aparicio y de sus tres
hijos (una mujer y dos hombres).
Cuando la pupusería
comenzaba, la señora de Aparicio
hacía las pupusas y las servía a
sus comensales; ahora, la situación ha
cambiado. El establecimiento cuenta con 24
empleados, 12 de ellos contratados a tiempo
completo.
En el lugar trabajan
sobrinos, primos y personas ajenas a la familia.
El negocio también es
familiar, porque su objetivo es atender
especialmente a los grupos familiares. Es por
ello que la mayoría de mesas es de
tamaño "familiar" y la venta de bebidas
alcohólicas está
condicionada.
Innovación
En el oficio no falta la
innovación de los productos y servicio.
De acuerdo con la señora de Aparicio,
quien no mejora constantemente la oferta y la
atención, pierde terreno ante la
competencia.
Cuando inició la
pupusería, vendían solamente
pupusas, café, chocolate y gaseosas. Poco
a poco, han introducido nuevos productos. Ahora
los clientes pueden degustar pupusas,
quesadillas, licuados, refrescos y gaseosas,
entre otras cosas.
Estos productos se ofrecen en
el establecimiento y a domicilio, siempre y
cuando la cantidad del pedido sobrepase las 60
pupusas.
También
la atención y el lugar han cambiado. Cada
vez se amplía más el local y hay
mayor número de personas atendiendo la
clientela.
Los interesados en el
servicio a domicilio, pueden llamar al
teléfono 280-8856.
El inicio
Todo inicio es
difícil, especialmente cuando no hay
dinero para echar a andar los planes. Esto fue
lo que le sucedió a los esposos
Aparicio.
En 1975, Abigaíl de
Aparicio se dedicaba a vender en forma ambulante
tamales, pupusas, empanadas y pasteles. Carlos,
su esposo, vendía pan. Fue en ese
año cuando Abigaíl se
atrevió a prestar ¢125 para comprar
una champita a la orilla de la calle.
Más tarde, en 1980,
con algo de dinero en la bolsa y con los deseos
de que el negocio creciera, le compró una
champa más grande a una familia de
costarricenses que, amedrentados por la guerra,
decidieron emigrar. Se trasladaron, y fue
entonces cuando llegó el progreso de
manera acelerada.
En en este lugar, donde
actualmente permanece el negocio, es en donde
los esposos Aparicio han dejado la mayor parte
de su tiempo. Con muy pocas excepciones, desde
muy temprano en las mañanas, ambos acuden
diariamente a su otro hogar. El local permanece
abierto de lunes a domingo.
La pupusería siempre
se ha llamando "Paty", nombre de la única
hija del matrimonio.