Lunes 14 de junio


"Paty", la pupusería con más éxito

La pupusería "Paty", en los Planes de Renderos, se ha convertido en una de las más demandadas del Gran San Salvador. Este es el primero de una serie de reportajes que exploran la experiencia exitosa de algunos micro y pequeños empresarios salvadoreños

Evelin Galdámez

El Diario de Hoy

Pese a la difícil situación económica que enfrentan muchas micro y pequeñas empresas, varias de ellas están luchando por mantenerse en el mercado y sobrevivir a la crisis.

Este es el caso de la pupusería "Paty", a la cual, sus propietarios, Abigaíl de Aparicio y Carlos Alberto Aparicio, le han dedicado su esfuerzo durante 24 años.

Como en todo negocio, hay días buenos y otros menos buenos, sin embargo, -dice Abigaíl- solo el esfuerzo y la constancia les han ayudado a mantenerse firme en el mercado.

El negocio ha crecido considerablemente desde aquel año, 1975, cuando la empresaria, prestó ¢125 para comprar una pequeña champa ubicada a la orilla de la calle.

El trabajo tesonero y la honestidad son los principales motores del progreso de la pupusería, asegura Abigaíl, quien no descarta que ha habido momentos en que, vencida por el cansancio, ha querido terminar con el negocio.

Otro de los factores coadyuvantes del crecimiento de la pupusería es el acceso oportuno al crédito que le brindó el Programa de Promoción a la Pequeña y Microempresa (PROPEMI), de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).

Tal es el crecimiento que han alcanzado las ventas, la responsabilidad de pago y la innovación de los productos que ofrece el negocio, que el año pasado Abigaíl de Aparicio recibió el premio "Empresaria PROPEMI del Año".

Empresa familiar

Los jefes del negocio son los dos esposos. Ella se encarga de la calidad de la producción, y él, de que el cliente quede satisfecho con la atención.

"Mi esposo es muy inteligente, sin sus ideas no sé qué sería del negocio. Él cambia a menudo la ornamentación del lugar, renueva el mobiliario, pone la música y está pediente de que los clientes sean ubicados de inmediato", afirma Abigaíl.

La pupusería "Paty" es una empresa familiar. Es el resultado del esfuerzo de los esposos Aparicio y de sus tres hijos (una mujer y dos hombres).

Cuando la pupusería comenzaba, la señora de Aparicio hacía las pupusas y las servía a sus comensales; ahora, la situación ha cambiado. El establecimiento cuenta con 24 empleados, 12 de ellos contratados a tiempo completo.

En el lugar trabajan sobrinos, primos y personas ajenas a la familia.

El negocio también es familiar, porque su objetivo es atender especialmente a los grupos familiares. Es por ello que la mayoría de mesas es de tamaño "familiar" y la venta de bebidas alcohólicas está condicionada.

Innovación

En el oficio no falta la innovación de los productos y servicio. De acuerdo con la señora de Aparicio, quien no mejora constantemente la oferta y la atención, pierde terreno ante la competencia.

Cuando inició la pupusería, vendían solamente pupusas, café, chocolate y gaseosas. Poco a poco, han introducido nuevos productos. Ahora los clientes pueden degustar pupusas, quesadillas, licuados, refrescos y gaseosas, entre otras cosas.

Estos productos se ofrecen en el establecimiento y a domicilio, siempre y cuando la cantidad del pedido sobrepase las 60 pupusas.

También la atención y el lugar han cambiado. Cada vez se amplía más el local y hay mayor número de personas atendiendo la clientela.

Los interesados en el servicio a domicilio, pueden llamar al teléfono 280-8856.

El inicio

Todo inicio es difícil, especialmente cuando no hay dinero para echar a andar los planes. Esto fue lo que le sucedió a los esposos Aparicio.

En 1975, Abigaíl de Aparicio se dedicaba a vender en forma ambulante tamales, pupusas, empanadas y pasteles. Carlos, su esposo, vendía pan. Fue en ese año cuando Abigaíl se atrevió a prestar ¢125 para comprar una champita a la orilla de la calle.

Más tarde, en 1980, con algo de dinero en la bolsa y con los deseos de que el negocio creciera, le compró una champa más grande a una familia de costarricenses que, amedrentados por la guerra, decidieron emigrar. Se trasladaron, y fue entonces cuando llegó el progreso de manera acelerada.

En en este lugar, donde actualmente permanece el negocio, es en donde los esposos Aparicio han dejado la mayor parte de su tiempo. Con muy pocas excepciones, desde muy temprano en las mañanas, ambos acuden diariamente a su otro hogar. El local permanece abierto de lunes a domingo.

La pupusería siempre se ha llamando "Paty", nombre de la única hija del matrimonio.


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