Analizando
El día en que se
vuelvan locas las computadoras
Andrés
Oppenheimer*
*Columnista de The Miami
Herald y de El Nuevo Herald
¿Se apagarán
todas las luces en América Latina el 31
de diciembre a medianoche? ¿Se
volverán locas todas las computadoras,
provocando apagones generalizados, borrando
todas las cuentas bancarias y obligando a cerrar
los aeropuertos?
Eso es lo que mucha gente con
alguna propensión al pánico
podría concluir al leer el último
informe de GartnerGroup, la empresa de
información tecnológica basada en
Connecticut, conocida como una de las más
importantes del mundo en su
industria.
En su informe sobre el estado
de preparación internacional para el
2000, GartnerGroup publica un ranking de los
países según su capacidad para
hacerle frente a la crisis del fin del milenio,
que los expertos explican como la posibilidad de
que las computadoras dejen de funcionar a fin de
año por no estar programadas para
reconocer más allá del año
1999.
"Estamos muy preocupados por
América Latina", me señaló
James Cassell, el director de Investigaciones de
GartnerGroup, cuando lo llamé la semana
pasada para entrevistarlo sobre el informe.
"América Latina ha tenido más
dificultades que Asia en prepararse, debido a
crisis financieras y a la turbulencia
política en varios países de la
región. Muchos de estos países no
empezaron a hacer preparativos sino hasta
1998".
Cassell, que ha viajado por
la mayoría de los países de
América Latina y el Caribe para estudiar
el problema, ha hecho una lista de ellos
según su estado de preparación
para la posible crisis del fin del milenio. Su
ranking:
* Los mejor preparados:
México y Costa Rica.
* Los preparados a medias:
Argentina, Brasil, Chile y Colombia.
* Los peor preparados:
Venezuela, Ecuador, Paraguay, Bolivia,
Perú, República Dominicana y
Haití.
Cuando le pregunté
cuál es el país que más le
preocupa, Cassell no titubeó:
Venezuela.
"Es probable que allí
veamos interrupciones en servicios de
infraestructura, como energía
eléctrica, agua y teléfonos",
dijo. "Puede que veamos protestas callejeras: si
uno mira la historia reciente de Venezuela, la
gente no se cruza de brazos cuando las cosas no
funcionan a su gusto".
En Argentina, Brasil, Chile y
Colombia, Cassell pronostica "disrupciones
esporádicas y regionales", especialmente
en provincias o estados donde los gobiernos
locales manejan las plantas energéticas y
los servicios de agua y teléfonos.
Según Cassell, muchos de estos gobiernos
locales no han tomado los recaudos para evitar
la crisis.
En México, las
empresas gubernamentales y las grandes
compañías privadas están
relativamente bien preparadas, pero las empresas
medianas y pequeñas podrían tener
problemas, afirma. En general, podría
haber problemas para el comercio internacional
en toda la región, porque muchos
países pueden sufrir problemas en las
computadoras de sus agencias de aduanas,
agrega.
Según GartnerGroup, el
peor peligro sería un pánico
generalizado, que lleve a millones de personas a
retirar sus depósitos bancarios, o a
tratar de acaparar comida como si
estuviéramos ante el fin del mundo. Eso
podría provocar disrupciones mayores a
las de los programas de las
computadoras.
Sin embargo, la empresa
aconseja tomar ciertas precauciones. "En Estados
Unidos, la gente debería tomar algunas
medidas de precaución, pero como si
tuvieran que prepararse para una tormenta de
tres días, no para un huracán
desastroso. En algunos países de
América Latina, en cambio, yo
estaría un poco más
preocupado".
¿Es realista el panorama
que pinta GartnerGroup, o está exagerando
el problema para poder conseguir nuevos
contratos de consultoría con gobiernos y
empresas de América Latina?
Lee M. Tablewski, un
investigador del Centro Norte-Sur de la
Universidad de Miami que se especializa en temas
de tecnología en América Latina,
se inclina por esta última posibilidad.
"Cassell es sincero, pero su sinceridad
está incentivada por posibilidades
comerciales muy ventajosas para él",
afirma.
Tablewski, que está
organizando seminarios sobre el llamado Y2K
financiados por el Banco Mundial para
periodistas en Miami, Caracas, Sao Paulo y
Buenos Aires, no cree que se produzcan
disrupciones significativas en el comercio
internacional, ni que se cierren los principales
aeropuertos a fin de año.
A lo sumo, veremos
semáforos que dejen de funcionar en
algunas ciudades, y cortocircuitos en las
computadoras de empresas medianas y
pequeñas, dice Tablewski.
"Los periodistas deben hacer
algo de investigación por su cuenta y no
limitarse a publicar los cables de agencias
noticiosas sobre cada secta de sobrevivientes
del fin del mundo que se prepara para el 1 de
enero en una cueva en Colorado", dice. "Hay una
historia importante que contar aquí, pero
tampoco es cuestión de montar en
pánico".