Lunes 14 de junio


Analizando

El día en que se vuelvan locas las computadoras

Andrés Oppenheimer*

*Columnista de The Miami Herald y de El Nuevo Herald

¿Se apagarán todas las luces en América Latina el 31 de diciembre a medianoche? ¿Se volverán locas todas las computadoras, provocando apagones generalizados, borrando todas las cuentas bancarias y obligando a cerrar los aeropuertos?

Eso es lo que mucha gente con alguna propensión al pánico podría concluir al leer el último informe de GartnerGroup, la empresa de información tecnológica basada en Connecticut, conocida como una de las más importantes del mundo en su industria.

En su informe sobre el estado de preparación internacional para el 2000, GartnerGroup publica un ranking de los países según su capacidad para hacerle frente a la crisis del fin del milenio, que los expertos explican como la posibilidad de que las computadoras dejen de funcionar a fin de año por no estar programadas para reconocer más allá del año 1999.

"Estamos muy preocupados por América Latina", me señaló James Cassell, el director de Investigaciones de GartnerGroup, cuando lo llamé la semana pasada para entrevistarlo sobre el informe. "América Latina ha tenido más dificultades que Asia en prepararse, debido a crisis financieras y a la turbulencia política en varios países de la región. Muchos de estos países no empezaron a hacer preparativos sino hasta 1998".

Cassell, que ha viajado por la mayoría de los países de América Latina y el Caribe para estudiar el problema, ha hecho una lista de ellos según su estado de preparación para la posible crisis del fin del milenio. Su ranking:

* Los mejor preparados: México y Costa Rica.

* Los preparados a medias: Argentina, Brasil, Chile y Colombia.

* Los peor preparados: Venezuela, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Perú, República Dominicana y Haití.

Cuando le pregunté cuál es el país que más le preocupa, Cassell no titubeó: Venezuela.

"Es probable que allí veamos interrupciones en servicios de infraestructura, como energía eléctrica, agua y teléfonos", dijo. "Puede que veamos protestas callejeras: si uno mira la historia reciente de Venezuela, la gente no se cruza de brazos cuando las cosas no funcionan a su gusto".

En Argentina, Brasil, Chile y Colombia, Cassell pronostica "disrupciones esporádicas y regionales", especialmente en provincias o estados donde los gobiernos locales manejan las plantas energéticas y los servicios de agua y teléfonos. Según Cassell, muchos de estos gobiernos locales no han tomado los recaudos para evitar la crisis.

En México, las empresas gubernamentales y las grandes compañías privadas están relativamente bien preparadas, pero las empresas medianas y pequeñas podrían tener problemas, afirma. En general, podría haber problemas para el comercio internacional en toda la región, porque muchos países pueden sufrir problemas en las computadoras de sus agencias de aduanas, agrega.

Según GartnerGroup, el peor peligro sería un pánico generalizado, que lleve a millones de personas a retirar sus depósitos bancarios, o a tratar de acaparar comida como si estuviéramos ante el fin del mundo. Eso podría provocar disrupciones mayores a las de los programas de las computadoras.

Sin embargo, la empresa aconseja tomar ciertas precauciones. "En Estados Unidos, la gente debería tomar algunas medidas de precaución, pero como si tuvieran que prepararse para una tormenta de tres días, no para un huracán desastroso. En algunos países de América Latina, en cambio, yo estaría un poco más preocupado".

¿Es realista el panorama que pinta GartnerGroup, o está exagerando el problema para poder conseguir nuevos contratos de consultoría con gobiernos y empresas de América Latina?

Lee M. Tablewski, un investigador del Centro Norte-Sur de la Universidad de Miami que se especializa en temas de tecnología en América Latina, se inclina por esta última posibilidad. "Cassell es sincero, pero su sinceridad está incentivada por posibilidades comerciales muy ventajosas para él", afirma.

Tablewski, que está organizando seminarios sobre el llamado Y2K financiados por el Banco Mundial para periodistas en Miami, Caracas, Sao Paulo y Buenos Aires, no cree que se produzcan disrupciones significativas en el comercio internacional, ni que se cierren los principales aeropuertos a fin de año.

A lo sumo, veremos semáforos que dejen de funcionar en algunas ciudades, y cortocircuitos en las computadoras de empresas medianas y pequeñas, dice Tablewski.

"Los periodistas deben hacer algo de investigación por su cuenta y no limitarse a publicar los cables de agencias noticiosas sobre cada secta de sobrevivientes del fin del mundo que se prepara para el 1 de enero en una cueva en Colorado", dice. "Hay una historia importante que contar aquí, pero tampoco es cuestión de montar en pánico".


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