Sampras traga
oxígeno antes de Wimbledon
El tenista estadounidense
recuperó el primer lugar en el
escalafón mundial, justo en los
prolegómenos del torneo de
Wimbledon.
Londres,
Inglaterra
EFE.- El estadounidense
Pete Sampras, que hoy reapareció en el
primer lugar de la clasificación mundial
de tenistas, se reencontró con el triunfo
en el torneo sobre hierba de Queens, antesala de
Wimbledon, ocho meses después de su
última victoria en Viena, el 18 de
octubre de 1998.
Sampras, segundo favorito en
la hierba de Queens, venció en la final
al británico Tim Henman, tercer cabeza de
serie, en un duro partido, por 6-7 (1-7), 6-4 y
7-6 (7-4).
El estadounidense
acabó de un plumazo con su mala racha
justo ocho días antes del asalto a por su
sexto triunfo en Wimbledon ante el ídolo
local, Henman, quien no pudo rematar en los
momentos decisivos pese al apoyo del
público del Club de Queens.
"Es maravilloso volver a la
hierba y espero que pueda ganar el sexto
título en Wimbledon este año",
dijo Sampras, quien ya tuvo que vencer en
semifinales al australiano Lleyton Hewitt en el
desempate del tercer set. Sampras
reconoció que Henman tuvo opciones para
derrotarle y por ello se mostró
más feliz, al saber superar momentos
difíciles en un encuentro muy equilibrado
entre dos especialistas en esta
superficie.
Desperdicio
Henman, que tuvo dos bolas
para adelantarse 6-5 y servicio en el primer
set, lo ganó finalmente en el desempate,
y en el segundo volvió a malograr
opciones para sentenciar a tan ilustre rival,
que no desperdició las suyas para empatar
el encuentro en la segunda manga
(6-4).
No varió el panorama
de equilibrio y emoción en el tercer
parcial, en el que Henman dispuso de tres bolas
para romper el servicio de Sampras, quien
demostró haber recuperado su forma en
esos puntos clave y en el desempate final, en el
que ganó por 7-4.
El británico, sin
duda, acusó el esfuerzo de haber
terminado su semifinal ante Sargis Sargsian poco
antes. Henman ganó al armenio por 6-1 y
6-3 y aunque tuvo en su mano la victoria en la
final, quizá le faltó frescura
para sentenciar a un Sampras renacido en el
momento oportuno, justo antes de Wimbledon y
ocho meses después de su última
victoria en el torneo bajo techo de Viena, en
octubre del pasado año.