BMW gana en Le
Mans
La escudería
alemana conquistó las tradicionales 24
horas por primera vez en su historia.
Le Mans,
Francia
EFE.- La marca alemana
BMW, representada por el V12 LMR en el que se
turnaron el francés Yannick Dalmas, el
alemán Joachim Winkelhock y el italiano
Pierluigi Martini, logró ayer su primera
victoria en las míticas 24 Horas de Le
Mans, de automovilismo.
Martini,
que hizo el último relevo, entró
victorioso en la meta después de
completar 365 vueltas al circuito de La Sarthe.
El BMW ganador se clasificó con dos
vueltas de ventaja por delante del Toyota GT-one
que compartieron los japoneses Ukyo Katayama,
Keiichi Tsuchiya y Toshio Suzuki, que
perdió toda opción de triunfo a
unos 55 minutos del final al reventar un
neumático.
El Toyota GT-one de Katayama
Tsuchiya y Suzuki llegó a las dos
últimas horas con casi medio minuto de
ventaja sobre el BMW. Pero en ese momento, y
durante el turno de Ukyo Katayama, se
reventó uno de los
neumáticos.
El piloto japonés
consiguió mantener el coche en la pista,
desde donde se dirigió rápidamente
a la zona de talleres, en donde perdió
toda opción ya que los mecánicos
del equipo necesitaron cerca de cinco minutos en
sustituir la rueda y reparar los desperfectos
producidos por el reventón.
La tercera plaza
correspondió al Audi R8R del italiano
Emanuele Pirro, el alemán Frank Biela y
el belga Didier Theys. Esta era la primera
participación de la marca germana en una
de las carreras automovilísticas
más famosas del mundo.
BMW, que participaba por
segunda vez con su nombre, obtuvo el primer
triunfo de su historia, en tanto que Yannick
Dalmas ha ganado esta prueba por cuarta vez. El
francés había ganado en 1992, con
Peugeot, en 1994, con Porsche, y 1995, con
McLaren. Sólo le superan en número
de victorias el belga Jacky Ickx, con seis
triunfos, y el británico Derek Bell, con
cinco.
La edición que acaba
de terminar, la 67, pasará a la historia
por el espectacular accidente sufrido por el
británico Peter Dumbreck .Cuando se
cumplía la quinta hora de carrera, el
Mercedes CLR del inglés, que rodaba a
cerca de 300 kilómetros por hora,
despegó literalmente del suelo, dio dos
vueltas hacia detrás a gran altura y
acabó aterrizando sobre unos
árboles situados tras la valla de
seguridad. El piloto resultó
indemne.