La Nota del
Día
4 de julio de 1999
Traficando con
ilusiones
El Colegio Médico
presentó el sábado,
"después de largos meses de
análisis", su propuesta para reformar el
sector salud, la que quiere convertir "en un
derecho universal". Inclusive su actual
presidente declaró que "la salud es un
derecho para todos y no una mercancía
más", aunque en su momento los ilustres
agremiados a la asociación pusieron un
precio muy alto y muy puntual a los servicios
que prestan.
Para el ex-presidente del
Colegio, Marinero, la solución para que
este derecho se cumpla, es muy simple: hay que
aumentar los presupuestos. Si la salud no es una
mercancía, se debe reconocer que se deben
vender y fabricar muchas mercancías para
recoger el dinero necesario, a menos que los
galenos encuentren el árbol donde
crece.
Es importante que el Colegio,
la oposición, los marxistas y la
izquierda en general -lo que viene a ser igual-
aclaren cómo es que se hará el
milagro de reducir los ingresos del Estado,
incluyendo oponer el IVA para los productos de
consumo, y al mismo tiempo se
incrementará el gasto. En los muchos
meses que pasaron el Colegio y otras 14
entidades estudiando el tema -un total de
trescientos individuos, se nos dice-, a
más de uno se le debe haber ocurrido que
el plan es muy costoso, y que de alguna parte se
tendría que sacar el dinero para
pagarlo.
"No está la mica para
tafetanes"
En esto de los costos,
¿han calculado los ilustres galenos el
número de nuevas clínicas de
salud, los equipamientos requeridos, los
hospitales, los empleados, las enfermeras, los
médicos, los radiólogos, los
biólogos y laboratoristas, los
administradores que se tienen que
pagar?
Encima de ello,
¿dónde se obtendrán los
transportes, las ambulancias, los medicamentos,
los teléfonos, las computadoras, los
faxes y todo el equipo de soporte que necesita
un hospital, un centro de salud, una
clínica y un médico para realizar
exámenes, trasladar pacientes, darles de
comer, alojarlos y estar atentos a su
convalescencia, su terapia y la
rehabilitación que sea del caso
prodigar?
¿Se cuenta en el
país con el personal entrenado, capaz,
motivado y disponible para echar a andar el plan
de los médicos? Si para una empresa es
arduo encontrar buenas secretarias y
telefonistas, no digamos contadores, auditores,
técnicos, expertos en computación
o administradores de redes con experiencia,
¿de dónde es que saldrán los
miles y miles de personas capacitadas para dar
soporte al gran castillo que se quiere levantar?
Y si faltan ellos, ¿acaso no es más
aguda la carencia de médicos
especialistas, técnicos, laboratoristas,
enfermeras, patólogos, etc., que se
requiere para los tratamientos? ¿Existen
las suficientes universidades, docentes, aulas,
bibliotecas, laboratorios, computadoras,
pupitres, etc., para educar a esa masa de nuevos
profesionales?
No cuesta imaginar lo que
sucederá cuando la Asamblea Legislativa,
con el voto entusiasta de la izquierda, apruebe
los grandes presupuestos de salud: de inmediato
los médicos y los trabajadores del sector
armarán una huelga para que les suban los
salarios, como hace un año. Entonces fue
inevitable efectuar recortes a otros
presupuestos, como educación y seguridad
pública, para satisfacer las exigencias,
pues de lo contrario se iba a causar un
gravísimo perjuicio a la salud de los
pacientes abandonados.
Todos, sin duda alguna,
tienen derecho a soñar, y no hay una
persona en esta tierra que no quiera lo mejor
para los niños, los enfermos, las madres
lactantes, los accidentados, los que corren
riesgo de contraer infecciones. Pero no
reconocer las limitantes que enfrenta un
país arrasado por la guerra y los
disparates del duartismo es, o exhibir una
asombrosa ingenuidad, o prestarse al
tráfico de ilusiones. De no andarse con
mucho tiento en el gasto público, el
país puede caer en una recesión.
Como se dice, "no está la mica para
tafetanes". El lanzamiento "del plan" tiene todo
el sabor de una movida política de cara a
marzo entrante.