La sugestión
de Cristiani
Haga la prueba cuando
pueda. Siéntese frente a un
bolígrafo y repita, lenta y
cadenciosamente: "es una manzana, es una
manzana, es una manzana". Es posible que acabe
palpando entre sus manos el apetecible fruto de
pecado. Incluso no descarto que, si la
sugestión disciplina bien su mente, pueda
llegar a morder el bolígrafo y sentir que
la tinta que chorrea por sus comisuras sabe a
sabroso jugo de manzana.
Por Bosco
Martín
Pero
no se equivoque. Aunque tenga forma de manzana,
huela como manzana y sepa como manzana, es un
bolígrafo. Lo comprobará cuando
salga del trance.
Ignoro si en ARENA practican
la sugestión colectiva, si se
reúnen en embriagadores simposios en los
que acaban confundiendo el tocino con la
velocidad, el magnesio con la gimnasia o el
bigote con el trigo. Creo que no. Más
bien, me da la impresión de que Cristiani
se levanta por las mañanas, le cuentan lo
que informan los periódicos -él
dijo que no los lee- de las luchas internas en
ARENA; se para frente al espejo y se dice a
sí mismo: "Fredi, estos cipotes no tienen
la más mínima visión de
Estado. Tenés que capear el temporal
antes de que sea demasiado tarde". Y sale ante
las cámaras diciendo que el
bolígrafo se come y que sabe rico en el
desayuno. No existen divisiones en ARENA. Los
periodistas publican falsedades. Se dedican a
confrontar personas para fomentar un
espectáculo estéril. Eso
sí, cuando hablan de los enfrentamientos
en el FMLN, la cosa cambia. Entonces son
profesionales y veraces. Ahí sí
que aciertan de plano.
En estas ocasiones el
periodista entiende, sin consultar el
diccionario, el significado de la palabra
"esquizofrenia". Por una parte, Cristiani
asegura que los elementos cósmicos del
universo confluyen en el corazón del
arenero para crear el reino de la unidad y la
armonía. (hay que adaptar el lenguaje a
los actuales tiempos políticos). Y por
otra, los periodistas reciben llamadas de
funcionarios areneros que, tapándose la
cara con su camiseta sudada, mirando hacia todos
lados, en un chupadero anónimo, dicen
algo así: "En estas elecciones, Fredi me
quiere dar la patada allá donde mi
espalda pierde su casto nombre".
¿En qué quedamos?
Una de dos: o los periodistas somos idiotas o a
Cristiani se le está poniendo cara de
Felipe González, el ex-presidente
español que creyó vivir en 1992
cuando acababa de iniciarse 1996. Nada
más peligroso que tener un líder
nato como él tratando de demostrar, ante
quienes ya no se les cae la baba con su imagen
&endash;porque la conocen mejor&endash;, que dos
más dos son cinco. Si está
cansado, que se retire. Ha jugado muy buen
papel. Su partido le debe mucho. Pero ya es
demasiado tarde para tapar el sol con un
dedo.
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