Jueves 29 de julio


Historia del comic: De la trinchera a la cripta (1939-1950)

Supermán desató un éxito inmediato, sirviendo como lazarillo a cientos de editores estadounidenses. Muy pronto, sus equipos artísticos copiaban la idea de Jerry Siegel y Joe Schuster, saturando al mercado con superhéroes.

Cristian Villalta

El Diario de Hoy

La próspera empresa Detective Comics engrosó sus filas con Batman, la Mujer Maravilla, Flash, Flecha Verde y Shazam, mientras que la principal rival, Marvel Comics, se hizo de la Antorcha Humana, Namor y el Capitán América. Poco después, y luego que proyectiles japoneses besaran, como Judas, el rostro de Pearl Harbor, esos campeones del papel hicieron causa común en la lógica de guerra. Sin saberlo, ganaron la paz para morir en ella

Con "Superman", los caricaturistas estadounidenses abrieron la caja de Pandora. Al principio, todo lo que salía de ahí se convertía en dólares, bajo el modo de paquines que eran buscados por ansiosos niños y adolescentes desprovistos de sueños. Poco a poco, cualquier empresa editorial que se preciase de su fuerza tomaba media docena de superhéroes como punta de lanza, y las ganancias no tardaban en llegar.

La idea de Jerry Siegel y Joe Schuster, nacida a la sombra de las mitología e iconografía griegas y latinas, estableció desde entonces el dominio de los "comic books" y el de las páginas de muñecos de los periódicos. En los paquines, mayoritariamente editados por Marvel y DC Comics, se volvió ley hablar de hombres o extraterrestes con poderes fuera de lo normal, luchando contra villanos de condiciones pares. En los periódicos, apelando a las fuentes establecidas por Outcault o Dirks a principios del siglo, se siguió trabajando caracteres más bonachones, dirigidos al público familiar. Algunos héroes quedaron por ahí, pululando entre los crucigramas y la página de clasificados -Tarzán, Roldán el Temerario, Mandrake, el Fantasma-, pero difícilmente superaron la etiqueta de aventureros.

Hacia fines de 1939, luego que Bob Kane diese un nuevo espaldarazo a Detective Comics con la creación de "Batman", las ventas del paquín homónimo superaban con creces las de revistas de stand, como Time o Newsweek. Era común que títulos "menores", al estilo de "Captain Marvel", vendieran un promedio de dos millones de copias mensuales. Los expertos nominan a este período, nacido en junio de 1938 en Kryptón y finalizado el invierno de 1944 como "the Golden Age of comics" o la era dorada de la historieta.

Aquel floreciente mercado no tardaría en entronizarse como quintaesencia de la cultura popular estadounidense, esa que pronto incluiría las esvásticas y el alemán como símbolos del oprobio.

El comic de guerra

En medio de aquel maremoto de paquines, a alguien, seguramente en el Pentágono, se le ocurrió recordar que al otro lado del mar se lidiaba una guerra horrible, y entendió que el súper héroe debía ser el símbolo del nacionalismo yanqui. Pronto fue especie común encontrar villanos de rasgos asiáticos -el Mandarín, enemigo de Iron Man, fue el más perdurable- y, por supuesto, asesinos de raza aria.

En esa "patriótica" labor de levantar arquetipos y estereotipos destacó "Captain America" (el Capitán América) de Simon y Kirby, uno de los tres caracteres que le rindieron frutos a la empresa Timely Comics, posteriormente rebautizada como Marvel (los otros dos fueron la Antorcha Humana y Namor).

Era tradición que cualquier personaje apareciese en su propio paquín meses o años después de hacerlo como "guest star" o artista invitado de otros títulos. Sin embargo, acaso apelando a una sucia e infallable estrategia de mercado o cediendo a las presiones de la maquinaria propagandística castrense, Timely se dejó ir sin previo aviso con el número uno del inédito Capitán América, que aparecía en la portada propinándole un puñetazo al mismísimo Adolfo Hitler.

En la contraportada de aquella edición, el héroe invitaba a los niños americanos a portar un gafete con su rostro y denunciar a las autoridades cualquier actividad de los espías alemanes en su vecindario.

La manipulación ideológica no fue siempre "tan" sublime. Pronto los niños leían "Military Comics", donde soldados y coroneles de la Marina mataban nazis a discreción. Ese ultrapatriotismo, del cual los norteamericanos no han quedado exentos a finales del siglo, como lo suponen productos artísticos al estilo de "Independence Day" o "Air Force One" -hay estúpidos en cualquier parte- dejaría a sus principales símbolos sin causa que defender en los próximos años.

Luego del hongo sembrado en Hiroshima, el público, hombres mayoritariamente, ya no se interesó por la ingenuidad de los súper héroes de capa y disfraz, sobre todo tras haber saboreado en carne propia los tiroteos del enemigo de carne y hueso.

Sangre y huesos

El paquín comenzó a bajar sus ventas con el fin de la guerra. Nunca redimidos de su afición por el dólar, los editores recargaron baterías, orientando a sus ejércitos rumbo de otros derroteros: las historias de animales -"funny animals"-, las de policías y ladrones, y las de terror.

Las "funny animals", popularizadas hacía rato por Walt Disney, eran un filón fácil de explotar, sobre todo en las páginas de los periódicos. En esa línea bonachona, pero orientada al público juvenil más "light", debe entenderse el nacimiento de Archie y de Millie la Modelo.

También estaba otro camino, arado desde 1946 por el joven editor Lev Gleason, propietario de la revista "Daredevil Comics", y de "Crime Does Not Pay", que se publicaba desde el invierno de 1942.

Esta última se vendía muy bien, apelando al morbo y al estilo de la nota roja. En el cintillo de la primera página podía leerse "ALL TRUE crime stories" -"todas son verdaderas historias criminales"-. Las portadas mostraban maniáticos quebrándole la cabeza a una horrorizada mujer, o tres tipos con metralletas asaltando un banco. Sin disimularlo, sus vecinos de rubro le copiaron la idea, y así nacieron "True Crime", "True Western Crime", "Women Outlaws", "War Against Crime" y "Crimes By Women".

Finalmente, estaba el horror, que comenzó a ser prostituido en 1948, cuando la ACG editó el primer número del serial "Adventures into the Unknown" (Aventuras dentro de lo desconocido), seguida casi inmediatamente por el experimento de la rival Avon Publishing, intitulado "Eerie Comics".

Drácula anduvo por ahí, al igual que Frankestein y otros monstruos célebres del romanticismo alemán, pero pronto el género se fue tirando más a la explotación de la líbido -tema desde entonces colateral- y del lenguaje sucio. Una de tantas madres estadounidenses, molesta al observar el material con que se educaba uno de sus pequeños, llevó sus protestas hasta el Senado. El tema de los contenidos de los paquines, la explicitez de algunos materiales y la ausencia de regulación supuso una discusión política sobre las caricaturas. Pasarían cinco años antes que una nueva generación de guionistas y dibujantes, nacidos bajo la gótica ala del mccarthysmo, rescatase al género de la tumba.

La historia del comic (1939-1950)

1939: "Batman" (El Hombre Murciélago), escrito por Bob Kane e ilustrado por Bill Finger debuta en el número 27 de la revista "Detective Comics", de la compañía homónima. "Sub-Mariner" (El Príncipe Namor), escrito y dibujado por Bill Everett, aparece en el número uno de la revista "Motion Picture Funnies", y luego es retomado junto a "Human Torch" (La Antorcha Humana) de Carl Burgos en el primer número de "Marvel Comics". Poco después se publica "Superman #1", el primer paquín dedicado íntegramente a un solo caracter. Poco después le seguiría "Batman #1", donde Jerry Robinson crea a "the Joker" (El Guasón).

1940: Primera aparición de "the Spirit", creado por Will Eisner. "Brenda Starr", de Dale Messick, aparece como tira periódica en el Chicago Tribune. Debut de "Robin the Boy Wonder" (Robin, el Chico Maravilla), en el número 38 de "Detective Comics". C.C.Beck y William Parker crean al "Captain Marvel" (Shazam, o el Capitán Maravilla), que aparece en el número uno de "Whiz Comics". También debutan "Daredevil" (Diabólico), en el número seis de "Silver Streak", "the Flash" y luego son agrupados junto a otros superhéroes en "the Justice Society of America" (la Sociedad Americana por la Justicia, en el número tres de "All-Star Comics").

1941: Debut de "Captain America" (Capitán América), de Jack Kirby y Joe Simon, en el número uno de su propio título. Debutan el "Plastic Man" (Hombre Plástico) de Jack Cole, en el número uno de "Police Comics"; la "Wonder Woman" (Mujer Maravilla) de William Marsten y H. G. Peters en el número ocho de "All Star Comic"; "Archie", de Bob Montana, en el número cuatro de "Pep Comics"; el "Green Arrow" (Flecha Verde) de George Papp, en "More Fun Comics", y se publica el primer número de "Looney Tunes & Merrie Melodies", con Bugs Bunny, Elmer Fudd y Porky Pig.

1942: Aparece "Crime Does Not Pay", el primer paquín estrictamente con historias policiales. Aparece la primera historia de "Donald Duck" (El Pato Donald), dibujada por Carl Barks, en el número nueve de "Four Color Comic" y se publican los primeros números de "Wonder Woman" y de "Archie Comics".

1943: "Pogo", de Walt Kelly, debuta en el número uno de "Animal Comics".

1944: Alex Raymond dibuja su última página sabatina de "Flash Gordon" (Roldán el Temerario).

1945: "Little Lulu" (La Pequeña Lulú) se convierte en un paquín. Se publica el primer número de "Frankenstein Comics".

1946: Fundación de "National Cartoonists Society" (Asociación Nacional de Caricaturistas), con Rube Goldberg como presidente. Alex Raymond estrena "Rip Kirby" como tira periódica, mientras Milton Caniff dibuja su última de "Terry & the Pirates" (Terry y los Piratas).

1947: Max Gaines muere en un accidente naviero, y su hijo William toma el control de EC Comics. Se publica el primer número de "Eerie Comics", de la editorial Avon Publishing, el primer paquín con materiales de horror. Milton Caniff cede el control de "Terry & the Pirates" (Terry y los Piratas) a George Wunder, y comienza a trabajar en "Steve Canyon".

1948: "Pogo", de Walt Kelly, comienza a ser publicada como tira periódica en el New York Star.

1950: "Lil Folks", de Charles Schulz, cambia su nombre al de "Peanuts" (Rabanitos), y salta de las revistas a los periódicos. EC Comics comienza una nueva era, cambiando su contenido a uno estrictamente de horror. Luego publicaría los títulos "Crypt of Terror (Tales From the Crypt)" (Cripta del terror o Cuentos desde la cripta), "Vault of Horror", "Haunt of Fear", "Weird Science", "Weird Fantasy", "Crime Suspenstories" y "Two Fisted Tales".

Comics 01:

"The Human Torch" (la Antorcha Humana) y "The Submariner" (el Príncipe Namor), combatiendo contra el avance nazi, en la primera página de "Marvel Mistery Comics #17", de marzo de 1941. Dibujan y escriben Carl Burgos y Bill Everett.

Comics 02:

"Captain America" (el Capitán América) y su fiel amigo Bucky, en la portada de la historia "Horror plays the scales", del número siete de "Captain America Comics", septiembre de 1941.

Comics 03:

"The Destroyer" (El Destructor), vapuleando a Hitler y a sus lugartenientes, en el número 12 de "All-Winners Comics", de la primavera de 1944.

Comics 04:

Los asiáticos, satanizados al máximo, en la portada de "Yellow Claw" (La Garra Amarilla), dibujada por Jack Kirby. Pearl Harbor desató una ola antiamarilla que no ha cesado del todo a fines del siglo.

Comics 05:

Portada del número 22 de "Crime Does Not Pay", publicado en junio de 1942 por la editorial Comic House. Su valor actual en el mercado es de $1,200 dólares. Las historias de policías y criminales se convirtieron en objeto de culto.

Comics 06:

Este es el cover del primer número de la revista "Eerie", el primer paquín netamente de horror.

Comics 07:

Este es el número 17 de "The Crypt of Terror", de abril de 1950. El título sería llevado a la pantalla chica y a la grande cuatro décadas después, bajo el nombre de "Cuentos desde la Cripta".

Comics 08

Los héroes de Timely Comics, después bautizada como Marvel Comics, en una escena de la Segunda Guerra Mundial. De izquierda a derecha: Arriba, "The Submariner" (el Príncipe Namor); abajo, con la bandera estadounidense, Bucky, el ayudante de "Captain America" (el Capitán América), que aparece en el centro. A su derecha, arriba, "the Human Torch" (la Antorcha Humana), y en la extrema derecha, la versión femenina del Capitán. Abajo, al centro, está "Red Skull" (Cara Roja), el villano nazi.


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