¿Qué
pasó en la convención del
Frente?
Mucha gente se pregunta
qué pasó en la convención
del FMLN. En nuestros medios de
comunicación todavía se piensa
poco y se contribuye poco a formar la
opinión pública. La mayor parte de
la información disponible se ha quedado
en conteos de cuotas de "ortodoxos",
"renovadores" e "institucionalistas" en los
organismos de dirección de este partido
político.
Salvador
Samayoa
Estas denominaciones pueden
estar cargadas de significados equívocos
o pueden aparecer totalmente vacías de
contenido. Desde el punto de vista de su origen,
podrían estar siendo utilizadas con
algún interés político, o
podrían ser, simplemente, expresiones de
la inexcusable pereza intelectual de quienes las
utilizan. En ambos casos, el resultado es el
mismo: al final, ni los que venden ni los que
compran estas palabras logran formarse alguna
idea más o menos clara acerca de lo que
ha ocurrido en el FMLN.
¿Qué significan
27 "ortodoxos" -la mitad más uno- en un
organismo de 52 miembros? ¿Qué cosas
se deciden por mayoría simple en el
Consejo, según los estatutos del FMLN?
¿Qué significan 8 "ortodoxos" -la
mitad más uno- en un organismo de 15
miembros? ¿Qué cosas se deciden por
mayoría simple en la Comisión
Política, según los estatutos del
FMLN? "Vaya usted a saber...", como suele decir
uno de los más conocidos comentaristas
deportivos de nuestro país.
Esta es la información
más elemental que debieran proporcionar
los medios al público. Para su
presentación no haría falta
tomarse la molestia de hacer un análisis.
Bastaría con leer los estatutos y extraer
la información para entregársela a
la gente. Estos y otros elementos básicos
de información no resolverían las
dudas más generalizadas, pero
serían útiles y ayudarían a
situar la opinión pública en otra
perspectiva.
A partir de allí
habría que analizar otras cuestiones
más importantes y de mayor significado
práctico para el país y para la
gente. En esta dirección apuntan las
consideraciones siguientes:
En primer lugar, es necesario
constatar que el FMLN ha optado, con bastante
éxito, después del papelón
de agosto del año pasado, por una manera
institucional, civilizada y democrática
de administrar sus diferencias internas, y ha
logrado asegurar, por un tiempo y para unos
propósitos determinados, la coexistencia
pacífica de todas sus
"tendencias".
Esta es casi una novedad en
El Salvador. Hasta ahora, hemos visto partidos
que no tienen diferencias y todos sabemos que
esta es una dudosa virtud porque sólo
piensan igual los que en realidad no piensan.
También hemos visto partidos en los que
se reprimen las diferencias, o partidos que se
han despedazado tratando de resolver sus
diferencias; pero rara vez hemos visto partidos
que aceptan sus diferencias y aprenden a
manejarlas democráticamente.
En segundo lugar, debemos
constatar -corolario del punto anterior- que el
Frente ha ganado tiempo para discutir en
condiciones más favorables,
después de las elecciones del
próximo año, sus problemas de
fondo. Como consecuencia, podemos afirmar
también que el FMLN ha quedado en
capacidad de presentarse con un grado aceptable
de fuerza y solidez a las elecciones
legislativas y municipales del año
2000.
En tercer lugar, debemos
reiterar una apreciación que ya hemos
hecho antes: a partir de los resultados de la
Convención vamos a ver el mejor rostro de
Schafik: más relajado, positivo,
incluyente, concertador y moderado; más
orientado hacia el país que hacia el
partido; con mayor sentido de responsabilidad
nacional y hasta con buen humor, aunque usted no
lo crea.
Los que piensan que ahora
vamos a ver al Frente más radical y
más confrontativo no conocen la
psicología ni el sentido de la
política ni los resortes emocionales ni
las aprehensiones que con frecuencia mueven la
conducta de algunos dirigentes del
FMLN.
Adicionalmente, -sólo
para citar algunas de las implicaciones de la
Convención- se va a desentrampar muy
pronto el respaldo del Frente a la candidatura
de Héctor Silva para su reelección
como alcalde de San Salvador.
Estas son las buenas
noticias. Ahora vienen las malas: no quedaron
resueltos -en realidad no fueron abordados- los
problemas de fondo. La definición del
carácter socialista del partido que se
hizo en la reforma estatutaria es valiosa porque
postula un perfil humanista en el que puede
encajar cualquier persona de buena voluntad,
pero no resuelve el verdadero dilema
ideológico del partido.
Por otra parte, las
relaciones políticas y personales entre
los miembros de las diferentes tendencias siguen
envenenadas y se observa cierta fatiga para
emprender el esfuerzo de recuperar la confianza
política, el respeto y el mínimo
grado de estima que debe prevalecer entre los
militantes de un partido.
El liderazgo formal
-coordinador general y coordinadores adjuntos-
quedó pegado con saliva al resto del
andamiaje partidario. Puede ser válido
-aunque tengo una duda y dos decepciones- como
liderazgo de transición, pero es evidente
que aún no asoma el liderazgo del
futuro.
Finalmente, la
discusión de las candidaturas a diputados
y alcaldes no ha quedado asentada sobre bases
sólidas y podría dar lugar a
difíciles enfrentamientos en las
próximas semanas.
En igual situación ha
quedado la definición de la línea
política del Frente en relación
con algunos aspectos urgentes y complicados de
la problemática económica y
política del país.
En síntesis, podemos
afirmar que el Frente ha dado un ejemplo
positivo a otros partidos, ha superado un
escollo, ha ganado tiempo político y se
ha situado en mejor posición de cara a
las elecciones del 2000. Esto no es poco para
una Convención, pero el precio ha sido
alto, porque ha debido postergar -una vez
más- la superación de algunas de
sus peores pesadillas.