Jueves 29 de julio


¿Qué pasó en la convención del Frente?

Mucha gente se pregunta qué pasó en la convención del FMLN. En nuestros medios de comunicación todavía se piensa poco y se contribuye poco a formar la opinión pública. La mayor parte de la información disponible se ha quedado en conteos de cuotas de "ortodoxos", "renovadores" e "institucionalistas" en los organismos de dirección de este partido político.

Salvador Samayoa

Estas denominaciones pueden estar cargadas de significados equívocos o pueden aparecer totalmente vacías de contenido. Desde el punto de vista de su origen, podrían estar siendo utilizadas con algún interés político, o podrían ser, simplemente, expresiones de la inexcusable pereza intelectual de quienes las utilizan. En ambos casos, el resultado es el mismo: al final, ni los que venden ni los que compran estas palabras logran formarse alguna idea más o menos clara acerca de lo que ha ocurrido en el FMLN.

¿Qué significan 27 "ortodoxos" -la mitad más uno- en un organismo de 52 miembros? ¿Qué cosas se deciden por mayoría simple en el Consejo, según los estatutos del FMLN? ¿Qué significan 8 "ortodoxos" -la mitad más uno- en un organismo de 15 miembros? ¿Qué cosas se deciden por mayoría simple en la Comisión Política, según los estatutos del FMLN? "Vaya usted a saber...", como suele decir uno de los más conocidos comentaristas deportivos de nuestro país.

Esta es la información más elemental que debieran proporcionar los medios al público. Para su presentación no haría falta tomarse la molestia de hacer un análisis. Bastaría con leer los estatutos y extraer la información para entregársela a la gente. Estos y otros elementos básicos de información no resolverían las dudas más generalizadas, pero serían útiles y ayudarían a situar la opinión pública en otra perspectiva.

A partir de allí habría que analizar otras cuestiones más importantes y de mayor significado práctico para el país y para la gente. En esta dirección apuntan las consideraciones siguientes:

En primer lugar, es necesario constatar que el FMLN ha optado, con bastante éxito, después del papelón de agosto del año pasado, por una manera institucional, civilizada y democrática de administrar sus diferencias internas, y ha logrado asegurar, por un tiempo y para unos propósitos determinados, la coexistencia pacífica de todas sus "tendencias".

Esta es casi una novedad en El Salvador. Hasta ahora, hemos visto partidos que no tienen diferencias y todos sabemos que esta es una dudosa virtud porque sólo piensan igual los que en realidad no piensan. También hemos visto partidos en los que se reprimen las diferencias, o partidos que se han despedazado tratando de resolver sus diferencias; pero rara vez hemos visto partidos que aceptan sus diferencias y aprenden a manejarlas democráticamente.

En segundo lugar, debemos constatar -corolario del punto anterior- que el Frente ha ganado tiempo para discutir en condiciones más favorables, después de las elecciones del próximo año, sus problemas de fondo. Como consecuencia, podemos afirmar también que el FMLN ha quedado en capacidad de presentarse con un grado aceptable de fuerza y solidez a las elecciones legislativas y municipales del año 2000.

En tercer lugar, debemos reiterar una apreciación que ya hemos hecho antes: a partir de los resultados de la Convención vamos a ver el mejor rostro de Schafik: más relajado, positivo, incluyente, concertador y moderado; más orientado hacia el país que hacia el partido; con mayor sentido de responsabilidad nacional y hasta con buen humor, aunque usted no lo crea.

Los que piensan que ahora vamos a ver al Frente más radical y más confrontativo no conocen la psicología ni el sentido de la política ni los resortes emocionales ni las aprehensiones que con frecuencia mueven la conducta de algunos dirigentes del FMLN.

Adicionalmente, -sólo para citar algunas de las implicaciones de la Convención- se va a desentrampar muy pronto el respaldo del Frente a la candidatura de Héctor Silva para su reelección como alcalde de San Salvador.

Estas son las buenas noticias. Ahora vienen las malas: no quedaron resueltos -en realidad no fueron abordados- los problemas de fondo. La definición del carácter socialista del partido que se hizo en la reforma estatutaria es valiosa porque postula un perfil humanista en el que puede encajar cualquier persona de buena voluntad, pero no resuelve el verdadero dilema ideológico del partido.

Por otra parte, las relaciones políticas y personales entre los miembros de las diferentes tendencias siguen envenenadas y se observa cierta fatiga para emprender el esfuerzo de recuperar la confianza política, el respeto y el mínimo grado de estima que debe prevalecer entre los militantes de un partido.

El liderazgo formal -coordinador general y coordinadores adjuntos- quedó pegado con saliva al resto del andamiaje partidario. Puede ser válido -aunque tengo una duda y dos decepciones- como liderazgo de transición, pero es evidente que aún no asoma el liderazgo del futuro.

Finalmente, la discusión de las candidaturas a diputados y alcaldes no ha quedado asentada sobre bases sólidas y podría dar lugar a difíciles enfrentamientos en las próximas semanas.

En igual situación ha quedado la definición de la línea política del Frente en relación con algunos aspectos urgentes y complicados de la problemática económica y política del país.

En síntesis, podemos afirmar que el Frente ha dado un ejemplo positivo a otros partidos, ha superado un escollo, ha ganado tiempo político y se ha situado en mejor posición de cara a las elecciones del 2000. Esto no es poco para una Convención, pero el precio ha sido alto, porque ha debido postergar -una vez más- la superación de algunas de sus peores pesadillas.


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