Programa que
sí funciona...
El programa de
protección a testigos estadounidense
cubre todas la áreas de seguridad de la
persona elegida para declarar
El Diario de
Hoy/Depto. de Justicia EE.UU
Como
ejemplo de un programa de protección a
testigos en peligro, legalmente establecido,
tenemos el implementado por las autoridades de
Estados Unidos, el cual funciona desde 1970 y ha
beneficiado a más de seis mil personas.
Incluye a testigos y sus
familiares inmediatos que dependan de ellos.
Deben estar en peligro inminente como resultado
del testimonio en contra del crimen organizado,
tráfico de drogas, terrorismo y otros
crímenes graves.
En 1995, el gobierno
estadounidense gastó 53 millones de
dólares en el programa. Más de 450
millones de colones.
Dicho desembolso incluye el
proveer a los testigos de alojamiento, cuidado
médico, empleo o entrenamiento en nuevos
empleos. Además de los gastos
básicos de sobrevivencia, hasta que los
participantes en el programa sean
autosuficientes en sus respectivas áreas
de reubicación.
También se provee de
una nueva identidad, con toda la
documentación auténtica que sea
necesaria para comenzar una nueva
vida.
Los participantes en el
programa deben romper con su pasado, y su
seguridad está bajo la
jurisdicción de la Comisaría de
los Estados Unidos (o U.S. Marshall), cuyo
emblema se ve arriba.
Obstáculos
Los principales problemas que
enfrenta el gobierno norteamericano son la
críticas de quienes acusan al programa de
facilitarle a aquellas personas que han
delinquido y que se convierten en testigos, a
continuar en actividades criminales, una vez que
han conseguido una vida e identidad
nuevas.
En respuesta, el gobierno
aduce que tan sólo un 10 por ciento del
total de testigos con historial criminal que
entran al programa, son arrestados y procesados
bajo cargos criminales, una vez que han
participado en el programa.