Lunes 19 de julio
Obispos piden desechar los temores milenaristas

Las profecías, los anuncios sobre cometas que afectarán a la Tierra, son ahora pláticas de moda. La Iglesia llama a desechar los temores, llevar una vida cristiana y a celebrar con fe y alegría el 2000 cumpleaños de Jesucristo

El Diario de Hoy

El año de 1999 ha traído consigo una nueva enfermedad: el milenarismo.

Por causa de este mal de moda, las iglesias se encuentran atestadas de feligreses que buscan alivio a sus temores o ponerse "a cuentas" antes del año 2000.

Las librerías, asimismo, cada vez más reciben a compradores interesados en libros que les ayuden a interpretar "con mayor precisión" las antiguas profecías sobre el fin del mundo.

Asimismo, los sitios con las más recientes noticias de astronomía son consultados en la amplia red de Internet para saber si la trayectoria de tal o cual cometa se meterá a la órbita de la Tierra o simplemente provocará cataclismos que acabarán con la vida humana.

Ante tanta incertidumbre, los hombre de fe sólo recomiendan una cosa: confianza, serenidad y cordura.

Después de todo, el mundo continúa igual después del pasado 9 de julio, fecha en que según el célebre astrólogo francés Nostrada-mus, tendría lugar el fin del mundo.

Pero la ansiedad se hace difícil de administrar. Los dirigentes de las iglesias lo saben. El mismo Papa Juan Pablo II, máximo jerarca de la Iglesia Católica, buscó el momento &endash;a inicios de este mes&endash; para escribir el posible texto de una encíclica papal sobre el inicio del tercer milenio de la era cristiana, en la cual haría serias advertencias a los fieles para que no se dejen atrapar por la ansiedad del milenarismo.

En la península de Yucatán, México, el arzobispo Monseñor Emilio Berlie reprendió a la feligresía que hacía eco de "católicos desorientados que distribuyen en puertas de iglesias y sitios públicos supuestos mensajes apocalípticos y catastróficos" que atribuían a la Virgen de Fátima.

"Son falsas las profecías que difunden esas personas. Son contrarias a la Biblia las afirmaciones de que fenómenos naturales como humo, granizo, frío y terremotos acabarán con la Tierra y sus habitantes", dijo.

Asimismo advirtió que "los católicos auténticos deben hacer caso omiso de esos falsos escritos que, con intenciones oscuras y desconocidas, están causando intranquilidad entre la población".

La misma advertencia hace el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, quien opina que el fin del milenio no debe ser tomado con ansiedad por parte de los fieles, sino con gozo y alegría.

Al ser consultado sobre el desbordamiento de emociones que se experimenta en el medio religioso: surgimiento de videntes, espera de señales y mensajes celestiales, Sáenz sólo acierta a recomendar una auténtica entrega espiritual.

"Me parece que las personas que se acercan a la iglesia, que tienen verdadera vida espiritual, no tiene esa clase de exacerbación de ánimos y ningún temor", puntualizó tras su homilía dominical, que giró precisamente en torno del pasaje del Evangelio que habla sobre el Juicio Final.

Desplazar el temor por alegría

Según Sáenz,el Papa Juan Pablo II está preparando desde en 1994, el Gran Jubileo del año 2000 "como un acontecimiento verdaderamente gozoso".

"Estaremos celebrando cumpleaños número 2000 de Jesucristo nuestro Señor y por lo tanto le daremos gracias a Dios por el gran don que ha supuesto que haya mandado a su hijo, que se haya hecho hombre y que esté con nosotros", dijo el arzobispo.

Las actividades eclesiales abarcarán a niños, jóvenes, familias, artesanos y medios informativos. "Ese debe ser ánimo con el que tenemos que vivir el año 2000, con gozo y agradecimiento al Señor", agregó Sáenz.


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