Secuestradores
liberan a dos de sus víctimas
Una familia guatemalteca
pagó 200 mil quetzales para que una banda
de secuestradores entregara con vida a un
estudiante de 15 años. El pagó se
efectuó en El Salvador, pero la
víctima fue asesinada. Tres
salvadoreños son involucrados en ese
plagio y, ahora, son buscados en los dos
países
Jaime
García
El Diario de
Hoy
Tres
sujetos escaparon de un penal de El Salvador,
donde estaban recluidos por secuestro, y huyeron
a Guatemala. En ese país se aliaron con
otros criminales guatemaltecos y
hondureños, y formaron una banda para
plagiar a más personas.
Los tres salvadoreños
y los demás miembros de la banda son
buscados ahora por las autoridades policiales de
Guatemala y El Salvador.
Fuentes oficiales de
Guatemala confirmaron que la banda, de la cual
han sido capturados dos miembros, supuestos
cabecillas de la organización criminal,
estaría integrada por unos diez sujetos,
entre guatemaltecos, hondureños y
salvadoreños.
Las identidades de los tres
salvadoreños investigados por secuestros
en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, no fueron
reveladas por las autoridades, debido a que se
encuentran en la lista de prófugos
peligrosos. Se conoció que los tres
prófugos son hermanos.
Estos aprovecharon un ataque
que desconocidos, que portaban armas de grueso
calibre, hicieran contra las instalaciones del
Centro Penal La Esperanza, conocido como
Mariona, en 1990.
Durante el ataque, varios
reclusos lograron escapar, entre ellos los
salvadoreños que guardaban prisión
por haber cometido un secuestro.
Las autoridades habían
detenido a los tres sujetos por el plagio de una
señora en el sector de Santa Tecla, por
cuyo rescate cobraron una fuerte cantidad de
dinero.
Los sujetos fueron detenidos
in fraganti mientras recogían el dinero.
Posterior a eso, la Policía allanó
una vivienda ubicada en Santiago Nonualco, al
sur de San Salvador.
Fuentes policiales, allegadas
a la investigación, explicaron que un
grupo de detectives de la Policía
Nacional Civil de Guatemala vino recientemente
al país para corroborar la
información que tienen en su poder, sobre
la identidad de los salvadoreños
involucrados en la banda de plagiarios.
La División de
Investigación Criminal (DIC), de la
Policía Nacional Civil, prestó la
colaboración necesaria a los
investigadores extranjeros.
Los investigadores
verificaron, además, algunas direcciones
de donde podrían residir los
prófugos, así como otras
evidencias que necesitaban comparar en el
territorio salvadoreño.
Los informantes dijeron que
no podían revelar los detalles de las
pesquisas realizadas por los investigadores
guatemaltecos.
Cobros en
fronteras
La banda de secuestradores no
mantiene su "centro de operaciones" en un solo
país. Investigadores policiales
salvadoreños informaron que tanto las
autoridades de Guatemala como de El Salvador
detectaron que los plagiarios habían
efectuado unos cuatro secuestros entre ambas
naciones.
Además,
se informó que la banda de plagiarios
realizaba los cobros de los rescates de los
plagios en las fronteras entre El Salvador y
Guatemala, así como en las fronteras de
Nicaragua.
"Esta banda realizó
dos secuestros en Guatemala, y el cobro del
rescate, que fue de varios miles de Quetzales,
se efectuó en El Salvador. Uno de los
pagos se realizó en la frontera de Las
Chinamas, Ahuachapán, y otro en
Candelaria La Frontera, Santa Ana", dijo el
informante
Aunque la familia del
secuestrado pagó 200 mil Quetzales por el
rescate de la víctima, los secuestradores
le dieron muerte (ver nota aparte).
Gary Castañeda
Alvarenga, un estudiante de 15 años, fue
localizado por las autoridades en avanzado
estado de putrefacción. Su cuerpo
había sido sepultado en el patio de una
vivienda localizada en la colonia Las Terrazas
de Guatemala.
La Policía
Internacional (INTERPOL) también ha
iniciado las investigaciones para ubicar el
paradero de los salvadoreños
prófugos y llevarlos ante las autoridades
de El Salvador o de Guatemala.