Lunes 19 de julio
Crónica de un pasajero La esquela de todos los días

El viaje empezó en Santa Tecla. Muy rápido, apareció el microbús -tipo Coaster- de la 101-B, luego de "serpentear" entre otros automóviles que recién habían abandonado el congestionamiento. La ruta fue la de siempre…

El Diario de Hoy

A pocas cuadras, el motorista del microbús detuvo en forma intempestiva la marcha frente al Hospital San Rafael para subir pasajeros. Así, el hombre había cometido la primera infracción al parar en un lugar no autorizado (la multa es de ¢300 por esa violación al Reglamento).

Cuando el pasajero recién había puesto el segundo pie en las gradas del microbús, el motorista aceleró y subió el volumen a la radio... "/díganle que la quiero, díganle que la adoro, que sin ella muero en esta soledad... ¡ esooooooo!....". (más ¢300 por la música estridente). -"Sáquense las monedas, que no llevo vuelto".

El viaje tuvo el mismo ritmo hasta la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en donde las aguas se alborotaron, pues, allí bajan de otros buses muchas personas que vienen del occidente del país hacia la capital.

El cobrador saltó del microbús y comenzó a gritar desesperado: "¡Al centro, al centro, a peso...!". (más ¢100 por llamar a gritos a los pasajeros).

Y justo en el momento en que varias personas caminaban en dirección del microbús, un policía le ordenó al motorista que siguiera la ruta. -"Si no nos hubiera sacado ese jura, la hubiéramos hecho compadre", replicó después el cobrador.

Otras gracias

Ya sobre la Alameda "Manuel Enrique Araujo", justo frente al Canal 4, el microbusero se detuvo por unos segundos, debido al cambio de luces del semáforo.

Un policía que estaba vigilando el tráfico examinó el microbús de arriba hacia abajo y de un lado a otro. Como expiando alguna culpa, el motorista lo saludó amablemente: -"Buenos días señor agente. Adiós...". A los pocos metros, el microbusero suelta la burla y el pecado: -"Viste cómo se clavó porque andamos con placas particulares. Pobrecito, tiene cara de angustia, ja, ja, ja...". (otros ¢500 por no tener la autorización).

Inmediatamente, interrumpió el chiste y volvió a la seriedad del trabajo: "Ponete abusado mono, que allí están los zopes (se refería a decenas de estudiantes de un colegio, que visten uniformes color azul oscuro)".

Como no había policías, se "echó" (estacionarse) por más de cinco minutos, mientras las clientes subían al microbús. (¢100 colones por detenerse más del tiempo necesario).

"Tengo que llegar temprano a la casa", le gritó entre bromas un joven pasajero. El conductor hizo un ademán de desprecio y reanudó la marcha lentamente, como quien hacia lo que quería. A menos de una cuadra, en frente de hotel Alameda, se detuvo de nuevo para subir a otra pasajera (más ¢ 300 por parar en lugares no autorizados).

El final

La angustia apareció cuando la luz del semáforo cambió a verde. El hombre aceleró e hizo un rápido cambio de velocidades, mientras otro microbús le intentaba sobrepasar. -"Con todo compadre, con todo....". (¢500 por disputarse la vía).

Apresurado, el viaje terminó en la Calle Rubén Darío. A esa hora, el motorista había cometido tantas infracciones (ya le debía ¢ 2,100 al Estado), como vendedores se habían subido a la unidad. "Siente que le tiemblan las piernas cuando sube gradas, está pálido, no le dan ganas de hacer nada, entonces usted necesita...".


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [Departamentales] [Chat] [Foros] [Clasificados]
[Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[RUZ'99] [Portada]