Su amigo 'El
Chero'
Se fue, como muchos
salvadoreños, huyendo de la guerra y
buscando un mejor porvenir en el país del
Tío Sam. Ahora, El Chero no solo es un
hombre exitoso sino interesado en promover las
costumbres de su país
Janet
Cienfuegos O.
El Diario de
Hoy
Cuenta
El Chero que una de las preguntas que
debió contestar para pasar su examen con
el departamento de inmigración fue:
"¿Quién era Martin Luther King?" y
su respuesta, ayudado por Chimino, fue "Un
negrito que jugaba fútbol en el FIRPO".
Esta es apenas una de las bromas -que por cierto
abundan- que usted encontrará si ingresa
a la página www.elchero.com de su amigo
el salvadoreño Guillermo Turbio,
perdón Turcios, alias El Chero, tan
salvadoreño como las pupusas, originario
del caserío El mango, en La
Unión.
Forjando su
camino
Los padres de Guillermo
trabajaban la tierra. Esto es crianza de ganado
(vacas) y cultivo de granos. Su niñez y
adolescencia transcurrió en ese ambiente,
entre El mango, Santa Rosa de Lima y San
Miguel.
En 1980, cuando la guerra
comienza a sacar sus pezuñas, Guillermo
viaja -de "mojado"- hacia los Estados Unidos,
exactamente a Houston, donde como muchos
salvadoreños, se desempeña lavando
platos y luego en un taller de sastrería.
Hoy, a casi 20 años de haber partido, El
Chero no solo tiene su propio taller de
sastrería, sino un exitoso programa en
radio el día domingo, servicio de
filmación de videos y sonido
mágico para fiestas.
Ya era una especie de disc
jockey de su sonido mágico cuando
escuchó un anuncio para aprender
locución. Con mucho esfuerzo pagó
los $1000 dólares para inscribirse, con
tan buena suerte que el maestro resultó
ser un locutor de un exitoso programa matinal de
radio.
Al conocerlo, el profesor le
propuso trabajar "ad-honorem" (sin paga), lo
cual hizo con gusto por espacio de dos
años, pensando en adquirir experiencia en
radio.
Nace el programa de El
Chero
En 1995 se sale de aquella
radio y renta dos horas en otra. Comienza a
transmitir un programa bien "a lo
salvadoreño", dándole rienda
suelta a su chispa y locuacidad. El programa
tiene tal éxito que Guillermo decide
ampliarlo a tres, cuatro horas, hasta llegar a
las diez de transmisión el año
pasado.
Sobre
su experiencia, Guillermo afirma: "No fue
fácil decir 'chero' en una radio o hacer
un personaje salvadoreño porque al
principio la gente me acusaba de poner en
verguenza al país". Hoy por hoy, su
personaje goza de mucha aceptación entre
la comunidad salvadoreña residente en
Houston.
Además de su programa,
El Chero ha grabado dos casetes de chistes y
tuvo una pequeña participación en
la película "El puente #2" con Rafael
Inclán.
Su siguiente proyecto
consiste en darle a su país un poco de lo
que él ha recibido como gracia. Por eso
está proyectando realizar un donativo a
una institución salvadoreña, de lo
cual les hablaremos más adelante, cuando
el proyecto sea una realidad.
Al preguntarle,
después de tanto tiempo, qué es lo
que más extraña de El Salvador,
Guillermo responde: "Al principio a mi familia,
hoy todo, porque El chero es un producto
salvadoreño y vive de todo lo que hay y
se habla en El Salvador".
Guillermo, "El Chero", es un
hombre sencillo cuyos logros han sido
conquistados en base a mucho trabajo, un tipo de
éxito que antepone su país a
cualquier circunstancia y lugar.