Los
deberes humanos
Contrapartida necesaria de
los derechos humanos
Pedro
Roque
A cualquier persona que le
pregunten si estaría de acuerdo con que
se cumplan los derechos humanos, seguro que
contestará que sí. Quizás
incluso sin saber cuáles y cuántos
son. Pero al margen de esta situación, de
lo que sí estoy muy claro es que para
disfrutar de cualquier derecho, es
imprescindible que también se cumplan los
deberes que lo hacen posible. Es decir, que no
debemos entender los derechos humanos como algo
natural y espontáneo que cae del cielo,
sino como el efecto de lo que intencionadamente
hacemos para que exista la situación
donde reinen y, por otro lado, también de
lo que cada uno hagamos para reducir o eliminar
las causas que no permiten que los disfrutemos
en nuestro entorno. O sea, que dependen de lo
que planificada y organizadamente hagamos desde
todos los ámbitos, para que todos los
ciudadanos de nuestro país y del mundo
los disfrutemos, pues para eso fue que se
proclamaron en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos.
Por los resultados de mi
encuesta que les comento a continuación,
verán que hace falta mucha
capacitación sobre los derechos humanos,
y naturalmente, también sobre los deberes
de cada uno para que sean una
realidad.
¿Quién crees que
es el responsable de que los derechos humanos se
cumplan? Pregunté sorpresivamente en
diferentes momentos a diez personas que conozco;
a continuación, las contestaciones que me
dieron. A ver si alguna coincide con lo que
usted espontáneamente respondería,
si tuviera que contestar la misma
pregunta.
El primero me dijo: El
responsable de que los derechos humanos se
cumplan es el Gobierno. A mi pregunta de por
qué el Gobierno, respondió lo
siguiente: Es quien tiene los recursos y el
poder. El gobierno manda, y así como
manda otras cosas, también puede mandar
que se cumplan los derechos humanos. Bien... esa
es su respuesta.
El segundo me
contestó: Los responsables son los
países más poderosos, pues son los
que en realidad mandan en el mundo. Son los que
ponen y quitan, y los que al final toman las
grandes decisiones. ¿O sea que nosotros
tenemos nada qué hacer...? Le dije. No,
me contestó.
El tercero respondió:
Es una responsabilidad de las religiones y las
iglesias de todo el mundo, pues ellas son
quienes influyen en las creencias y en el
comportamiento de la gente. Ellas nos
enseñan lo que es bueno para que lo
hagamos y lo que es malo para que no lo
hagamos.
La respuesta del cuarto: Los
derechos humanos son cuestión de la
familia y los padres. En la casa es donde el
niño, el adolescente y el adulto deben
aprender y ejercitar todos los días el
amor y el respeto a sus semejantes más
cercanos. Este amigo, además
añadió: cada casa es un mundo y si
ahí no se respetan los derechos humanos,
cómo los van a respetar afuera. Es
más, me dijo, la gente que no respeta los
derechos humanos, normalmente tampoco goza de
respeto y tranquilidad en su casa.
El quinto me dijo que los
responsables de la condición actual de
respeto a los derechos humanos, son los medios
de comunicación; la televisión, la
radio y la prensa, pues tienen gran influencia
en la conducta de la gente. Desde los medios de
comunicación los niños, los
adolescentes y los adultos reciben continuamente
mensajes que, casi sin darse cuenta, emulan.
Además, me dio un dato interesante, y es
que el tiempo que un ciudadano normal se sienta
frente a la televisión diariamente es de
dos a tres horas.
El sexto, contestó que
el verdadero responsable del conocimiento y el
respeto a los derechos humanos es el sistema
educativo, es decir, los programas de
formación en todos sus niveles y el buen
ejemplo de los maestros en las escuelas y las
universidades. En las escuelas y la
educación está la solución,
añadió, pues ahí es donde
se generan las actitudes y conductas de los
alumnos de hoy, que serán los hombres de
mañana.
El séptimo me
respondió que las empresas tienen mucho
qué ver, pues es el lugar donde la gente
está más tiempo. Ahí deben
aprender a respetar los derechos humanos, sobre
todo lo relacionado con el trabajo y las
responsabilidades profesionales.
El octavo dijo que el
responsable es el sistema judicial, pues ellos,
los jueces, son los que a la vista de las
argumentaciones de la defensa, la
acusación y después de la
decisión del jurado, deciden sobre las
penas que deben cumplir las personas que no han
respetado la ley y los derechos humanos, para
ejemplo de otras personas.
El noveno contestó que
él cree que el Poder Legislativo es el
responsable, pues es quien hace las leyes y, por
lo tanto, determina desde el principio
qué es permitido y qué no lo es, y
que si los representantes del pueblo no hacen
buenas leyes, los ciudadanos no sabrán
distinguir qué es bueno y qué es
malo.
Y por último, el
décimo me dijo que la responsabilidad es
de todos y cada uno de los que vivimos en este
mundo, tanto en nuestro papel de ciudadanos,
como en nuestro desempeño en cualquiera
de las instituciones públicas o privadas
donde laboramos. Añadió que si
queremos disfrutar de los derechos humanos, es
necesario que cada uno haga lo que le
corresponde, que lo haga bien y en el momento
oportuno.
Pues bien, estas son las
respuestas que recibí. ¿Coincide
alguna con lo que usted hubiera contestado? Por
cierto, los diez amigos que me dieron su
opinión, no pudieron decirme ni
cuántos son ni supieron más de
cinco de los derechos humanos.
Y usted, ¿sabe
cuántos son los derechos humanos y en
qué consisten? Yo, la verdad, tuve que ir
a un libro para repasarlos y al cerciorarme que
son 41, contenidos en los 30 artículos de
la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, pensé que quizás por que
son tantos, es que no se cumplen. ¡Si con
los diez mandamientos ya tenemos problemas,
imagínense con cuarenta y uno...! Aunque
analizándolos bien, unos están
contenidos en los otros.
Lo que sí creo, es que
todos mis amigos tienen en parte razón,
pues del conocimiento y cumplimiento de los
derechos humanos no se puede eximir a nadie, ni
desde el lado político ni del
económico ni del social, del legislativo,
el ejecutivo o del judicial y, naturalmente, ni
del cultural, educacional, religioso y
familiar.
Después de leerlos y
reflexionar un poco sobre su contenido, he
deducido que para sean una realidad es necesario
que todos cumplamos los deberes complementarios
que los harán posibles y que
podrían ser al menos los siguientes: la
tolerancia, el respeto y la ayuda mutua, la
colaboración desinteresada, el trabajo
hecho responsablemente, el respeto a las leyes,
la ética profesional, y naturalmente, el
cumplimiento con las obligaciones con la
sociedad y el Estado.
Pero, para asegurarse usted
de cuáles son y de su contenido, lo mejor
es que los busque en un libro, los lea
atentamente junto con su familia y posiblemente
le pasará como a mí, que se
concientizará más sobre su
importancia en nuestra vida y de lo que nos toca
hacer a cada uno para que nosotros y nuestra
familia los podamos disfrutar,
independientemente de quiénes somos,
dónde hemos nacido y a qué nos
dedicamos, pues los derechos humanos son
universales.
Columnista de El Diario de
Hoy