Lunes 19 de julio


Los deberes humanos

Contrapartida necesaria de los derechos humanos

Pedro Roque

A cualquier persona que le pregunten si estaría de acuerdo con que se cumplan los derechos humanos, seguro que contestará que sí. Quizás incluso sin saber cuáles y cuántos son. Pero al margen de esta situación, de lo que sí estoy muy claro es que para disfrutar de cualquier derecho, es imprescindible que también se cumplan los deberes que lo hacen posible. Es decir, que no debemos entender los derechos humanos como algo natural y espontáneo que cae del cielo, sino como el efecto de lo que intencionadamente hacemos para que exista la situación donde reinen y, por otro lado, también de lo que cada uno hagamos para reducir o eliminar las causas que no permiten que los disfrutemos en nuestro entorno. O sea, que dependen de lo que planificada y organizadamente hagamos desde todos los ámbitos, para que todos los ciudadanos de nuestro país y del mundo los disfrutemos, pues para eso fue que se proclamaron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Por los resultados de mi encuesta que les comento a continuación, verán que hace falta mucha capacitación sobre los derechos humanos, y naturalmente, también sobre los deberes de cada uno para que sean una realidad.

¿Quién crees que es el responsable de que los derechos humanos se cumplan? Pregunté sorpresivamente en diferentes momentos a diez personas que conozco; a continuación, las contestaciones que me dieron. A ver si alguna coincide con lo que usted espontáneamente respondería, si tuviera que contestar la misma pregunta.

El primero me dijo: El responsable de que los derechos humanos se cumplan es el Gobierno. A mi pregunta de por qué el Gobierno, respondió lo siguiente: Es quien tiene los recursos y el poder. El gobierno manda, y así como manda otras cosas, también puede mandar que se cumplan los derechos humanos. Bien... esa es su respuesta.

El segundo me contestó: Los responsables son los países más poderosos, pues son los que en realidad mandan en el mundo. Son los que ponen y quitan, y los que al final toman las grandes decisiones. ¿O sea que nosotros tenemos nada qué hacer...? Le dije. No, me contestó.

El tercero respondió: Es una responsabilidad de las religiones y las iglesias de todo el mundo, pues ellas son quienes influyen en las creencias y en el comportamiento de la gente. Ellas nos enseñan lo que es bueno para que lo hagamos y lo que es malo para que no lo hagamos.

La respuesta del cuarto: Los derechos humanos son cuestión de la familia y los padres. En la casa es donde el niño, el adolescente y el adulto deben aprender y ejercitar todos los días el amor y el respeto a sus semejantes más cercanos. Este amigo, además añadió: cada casa es un mundo y si ahí no se respetan los derechos humanos, cómo los van a respetar afuera. Es más, me dijo, la gente que no respeta los derechos humanos, normalmente tampoco goza de respeto y tranquilidad en su casa.

El quinto me dijo que los responsables de la condición actual de respeto a los derechos humanos, son los medios de comunicación; la televisión, la radio y la prensa, pues tienen gran influencia en la conducta de la gente. Desde los medios de comunicación los niños, los adolescentes y los adultos reciben continuamente mensajes que, casi sin darse cuenta, emulan. Además, me dio un dato interesante, y es que el tiempo que un ciudadano normal se sienta frente a la televisión diariamente es de dos a tres horas.

El sexto, contestó que el verdadero responsable del conocimiento y el respeto a los derechos humanos es el sistema educativo, es decir, los programas de formación en todos sus niveles y el buen ejemplo de los maestros en las escuelas y las universidades. En las escuelas y la educación está la solución, añadió, pues ahí es donde se generan las actitudes y conductas de los alumnos de hoy, que serán los hombres de mañana.

El séptimo me respondió que las empresas tienen mucho qué ver, pues es el lugar donde la gente está más tiempo. Ahí deben aprender a respetar los derechos humanos, sobre todo lo relacionado con el trabajo y las responsabilidades profesionales.

El octavo dijo que el responsable es el sistema judicial, pues ellos, los jueces, son los que a la vista de las argumentaciones de la defensa, la acusación y después de la decisión del jurado, deciden sobre las penas que deben cumplir las personas que no han respetado la ley y los derechos humanos, para ejemplo de otras personas.

El noveno contestó que él cree que el Poder Legislativo es el responsable, pues es quien hace las leyes y, por lo tanto, determina desde el principio qué es permitido y qué no lo es, y que si los representantes del pueblo no hacen buenas leyes, los ciudadanos no sabrán distinguir qué es bueno y qué es malo.

Y por último, el décimo me dijo que la responsabilidad es de todos y cada uno de los que vivimos en este mundo, tanto en nuestro papel de ciudadanos, como en nuestro desempeño en cualquiera de las instituciones públicas o privadas donde laboramos. Añadió que si queremos disfrutar de los derechos humanos, es necesario que cada uno haga lo que le corresponde, que lo haga bien y en el momento oportuno.

Pues bien, estas son las respuestas que recibí. ¿Coincide alguna con lo que usted hubiera contestado? Por cierto, los diez amigos que me dieron su opinión, no pudieron decirme ni cuántos son ni supieron más de cinco de los derechos humanos.

Y usted, ¿sabe cuántos son los derechos humanos y en qué consisten? Yo, la verdad, tuve que ir a un libro para repasarlos y al cerciorarme que son 41, contenidos en los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pensé que quizás por que son tantos, es que no se cumplen. ¡Si con los diez mandamientos ya tenemos problemas, imagínense con cuarenta y uno...! Aunque analizándolos bien, unos están contenidos en los otros.

Lo que sí creo, es que todos mis amigos tienen en parte razón, pues del conocimiento y cumplimiento de los derechos humanos no se puede eximir a nadie, ni desde el lado político ni del económico ni del social, del legislativo, el ejecutivo o del judicial y, naturalmente, ni del cultural, educacional, religioso y familiar.

Después de leerlos y reflexionar un poco sobre su contenido, he deducido que para sean una realidad es necesario que todos cumplamos los deberes complementarios que los harán posibles y que podrían ser al menos los siguientes: la tolerancia, el respeto y la ayuda mutua, la colaboración desinteresada, el trabajo hecho responsablemente, el respeto a las leyes, la ética profesional, y naturalmente, el cumplimiento con las obligaciones con la sociedad y el Estado.

Pero, para asegurarse usted de cuáles son y de su contenido, lo mejor es que los busque en un libro, los lea atentamente junto con su familia y posiblemente le pasará como a mí, que se concientizará más sobre su importancia en nuestra vida y de lo que nos toca hacer a cada uno para que nosotros y nuestra familia los podamos disfrutar, independientemente de quiénes somos, dónde hemos nacido y a qué nos dedicamos, pues los derechos humanos son universales.

Columnista de El Diario de Hoy


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