Lunes 19 de julio


La píldora de cinco años después

Por Carlos Mayora Re

A principios de este mes se ha llevado a cabo en Nueva York una reunión de Naciones Unidas llamada Cairo+5, o técnicamente ICPD+5. Se suponía que se trataba de una revisión y evaluación de los acuerdos respecto a políticas de población tomados en El Cairo en 1994, pero, por los vientos que soplan, tal parece que estuvo a punto de ser "la píldora de cinco años después"; pues al igual que el conocido abortivo que evita la implantación del recién concebido en las paredes uterinas si es tomado por la madre el día después de haber tenido actividad sexual, en esas reuniones en Nueva York se intentó abortar algunos de los principales acuerdos que habían sido concebidos en El Cairo cinco años antes.

La agencias internacionales de prensa no han dejado pasar por alto lo que se trató en la reunión, pues a pesar de haberse presentado como una revisión, de hecho se convirtió en una renegociación del texto. Los puntos álgidos han sido una vez más los "derechos reproductivos", el intento de considerar el aborto como un "derecho humano", el control de la natalidad, el libre acceso de las adolescentes a la contracepción, etc.

Si se quisiera entrevistar a un funcionario de Naciones Unidas, lo primero que habría que hacer es estudiar el "Cuaderno de Notas para Periodistas", distribuido para alinear a todos en los conceptos que interesan principalmente a la ONU. Pienso que vale la pena dar una ojeada a ese documento, pues contiene la fraseología típica que ahora se está intentando introducir en los ambientes gubernamentales y en la opinión pública.

El Cuaderno especifica: "No se diga superpoblación, sino impulso demográfico". "Hablemos de contener, estabilizar o desacelerar el crecimiento de la natalidad". Nada de "control de la natalidad: el término apropiado es planificación de la familia, mediante el espaciamiento de los nacimientos, que favorecen la salud reproductiva y los derechos de la mujer, y así se conseguirá el desarrollo sostenible, que mejora la calidad de vida de los seres humanos". Pero no sólo aparece la nueva palabrería, también se recoge el fondo de la cuestión cuando afirma: "Muchos términos utilizados en el pasado tenían sus raíces en fríos cálculos que deshumanizaban a las personas y el proceso de creación de una familia", dando así la imagen de que ahora los nuevos funcionarios de la ONU quieren humanizar los temas, y con ese fin ya no recurren al discurso antiguo (anticoncepción, preservativos, bomba demográfica, superpoblación). Se intenta vestir las ideas de siempre con ropaje más moderno, pero poniendo por obra acciones igualmente dañinas para las personas en particular. Podría decirse que ahora la intención es reinterpretar los términos, dejando las mismas realidades, para lograr su reconocimiento legal.

Es una lástima que una oficina de Naciones Unidas, que en principio está dedicada a promover el bienestar de la población combatiendo la pobreza y favoreciendo la mejora y la promoción de un mayor nivel de vida a través de la educación, de la alimentación, vivienda, medidas higiénicas, etc.; escoja la solución fácil en el famoso dilema de "muchos niños para un solo pastel", y en lugar de buscar la manera de ampliar el pastel, opte por matar a los convidados... Quiera Dios que terminen cuanto antes los abortos forzados en China, las esterilizaciones inconsultas en Perú, las campañas de promoción del preservativo (que para efectos prácticos es lo mismo que promoción de promiscuidad sexual) entre adolescentes en América Latina, etc.

Ciertamente, al final de todo, los intentos para redefinir el problema del aborto no fueron fructíferos. Pero tal como Jeanne E. Head (representante ante la ONU de la Federación Internacional por el Derecho a la Vida) ha declarado: "Aunque los abortistas han dado algunos pasos de bebé hacia su último fin, que es hacer del aborto un derecho humano internacional, están lejos de conseguir su objetivo". Sin embargo, eso no significa que cejarán en su empeño, y por ello es necesario estar alerta y ver cómo poco a poco la terminología (las ideas) es cambiada a su favor y logran una plataforma en la que la vida humana va perdiendo su dignidad intrínseca.

Según fuentes oficiales, la posición del país estuvo de acuerdo con nuestra Constitución Política, pues tal como explícitamente expresó el ministro de Salud en la ONU: "El Gobierno de El Salvador asigna particular importancia al análisis y búsqueda de soluciones de los problemas de población teniendo como base la libertad y reconociendo el derecho a la vida desde el momento de la concepción". Sin embargo, se dice internacionalmente que El Salvador ha cambiado su perspectiva en este tema. Y ante esas informaciones contradictorias, viene a la memoria aquello de que "cuando el río suena, piedras lleva". Y es que a estas alturas, se han visto tantas cosas, que pienso que no está de más reafirmar el deseo de nuestra gente en el sentido de que la postura oficial se mantenga firme y decidida en la defensa de todos los salvadoreños, sin importar que estos se encuentren aún en el vientre de sus madres.


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