La píldora de
cinco años después
Por Carlos
Mayora Re
A principios de este mes se
ha llevado a cabo en Nueva York una
reunión de Naciones Unidas llamada
Cairo+5, o técnicamente ICPD+5. Se
suponía que se trataba de una
revisión y evaluación de los
acuerdos respecto a políticas de
población tomados en El Cairo en 1994,
pero, por los vientos que soplan, tal parece que
estuvo a punto de ser "la píldora de
cinco años después"; pues al igual
que el conocido abortivo que evita la
implantación del recién concebido
en las paredes uterinas si es tomado por la
madre el día después de haber
tenido actividad sexual, en esas reuniones en
Nueva York se intentó abortar algunos de
los principales acuerdos que habían sido
concebidos en El Cairo cinco años
antes.
La agencias internacionales
de prensa no han dejado pasar por alto lo que se
trató en la reunión, pues a pesar
de haberse presentado como una revisión,
de hecho se convirtió en una
renegociación del texto. Los puntos
álgidos han sido una vez más los
"derechos reproductivos", el intento de
considerar el aborto como un "derecho humano",
el control de la natalidad, el libre acceso de
las adolescentes a la contracepción, etc.
Si se quisiera entrevistar a
un funcionario de Naciones Unidas, lo primero
que habría que hacer es estudiar el
"Cuaderno de Notas para Periodistas",
distribuido para alinear a todos en los
conceptos que interesan principalmente a la ONU.
Pienso que vale la pena dar una ojeada a ese
documento, pues contiene la fraseología
típica que ahora se está
intentando introducir en los ambientes
gubernamentales y en la opinión
pública.
El Cuaderno especifica: "No
se diga superpoblación, sino impulso
demográfico". "Hablemos de contener,
estabilizar o desacelerar el crecimiento de la
natalidad". Nada de "control de la natalidad: el
término apropiado es planificación
de la familia, mediante el espaciamiento de los
nacimientos, que favorecen la salud reproductiva
y los derechos de la mujer, y así se
conseguirá el desarrollo sostenible, que
mejora la calidad de vida de los seres humanos".
Pero no sólo aparece la nueva
palabrería, también se recoge el
fondo de la cuestión cuando afirma:
"Muchos términos utilizados en el pasado
tenían sus raíces en fríos
cálculos que deshumanizaban a las
personas y el proceso de creación de una
familia", dando así la imagen de que
ahora los nuevos funcionarios de la ONU quieren
humanizar los temas, y con ese fin ya no
recurren al discurso antiguo
(anticoncepción, preservativos, bomba
demográfica, superpoblación). Se
intenta vestir las ideas de siempre con ropaje
más moderno, pero poniendo por obra
acciones igualmente dañinas para las
personas en particular. Podría decirse
que ahora la intención es reinterpretar
los términos, dejando las mismas
realidades, para lograr su reconocimiento
legal.
Es una lástima que una
oficina de Naciones Unidas, que en principio
está dedicada a promover el bienestar de
la población combatiendo la pobreza y
favoreciendo la mejora y la promoción de
un mayor nivel de vida a través de la
educación, de la alimentación,
vivienda, medidas higiénicas, etc.;
escoja la solución fácil en el
famoso dilema de "muchos niños para un
solo pastel", y en lugar de buscar la manera de
ampliar el pastel, opte por matar a los
convidados... Quiera Dios que terminen cuanto
antes los abortos forzados en China, las
esterilizaciones inconsultas en Perú, las
campañas de promoción del
preservativo (que para efectos prácticos
es lo mismo que promoción de promiscuidad
sexual) entre adolescentes en América
Latina, etc.
Ciertamente, al final de
todo, los intentos para redefinir el problema
del aborto no fueron fructíferos. Pero
tal como Jeanne E. Head (representante ante la
ONU de la Federación Internacional por el
Derecho a la Vida) ha declarado: "Aunque los
abortistas han dado algunos pasos de bebé
hacia su último fin, que es hacer del
aborto un derecho humano internacional,
están lejos de conseguir su objetivo".
Sin embargo, eso no significa que cejarán
en su empeño, y por ello es necesario
estar alerta y ver cómo poco a poco la
terminología (las ideas) es cambiada a su
favor y logran una plataforma en la que la vida
humana va perdiendo su dignidad
intrínseca.
Según fuentes
oficiales, la posición del país
estuvo de acuerdo con nuestra
Constitución Política, pues tal
como explícitamente expresó el
ministro de Salud en la ONU: "El Gobierno de El
Salvador asigna particular importancia al
análisis y búsqueda de soluciones
de los problemas de población teniendo
como base la libertad y reconociendo el derecho
a la vida desde el momento de la
concepción". Sin embargo, se dice
internacionalmente que El Salvador ha cambiado
su perspectiva en este tema. Y ante esas
informaciones contradictorias, viene a la
memoria aquello de que "cuando el río
suena, piedras lleva". Y es que a estas alturas,
se han visto tantas cosas, que pienso que no
está de más reafirmar el deseo de
nuestra gente en el sentido de que la postura
oficial se mantenga firme y decidida en la
defensa de todos los salvadoreños, sin
importar que estos se encuentren aún en
el vientre de sus madres.