Jueves 15 de julio


Historia del comic: De Flash Gordon a Dick Tracy (1925-1935)

Los cánones tradicionales del comic ya estaban establecidos, merced al genio de los legendarios R. F. Outcault, Swinnerton y Dirks. Si bien en los últimos años de la década de los veintes otros dibujantes insignes como George McManus, George Herriman y Winsor McCay hicieron algunas variaciones respecto de la idea primigenia, no fue sino hasta abril de 1924 cuando el género de la tira de periódico dio el siguiente paso, convirtiéndose en historieta de aventuras. La llegada de la depresión económica en los treintas así como la confluencia del discurso espacial y la preocupación por la superioridad de las razas harían el resto

Cristian Villalta

El Diario de Hoy

El nacimiento de Estados Unidos a la era industrial, a finales del siglo XIX, supuso también el desarrollo de la industria periodística. Los futuros magnates de aquel negocio entendieron pronto que los dibujitos, esos a los que los intelectuales victorianos denominaron comics con algo de desprecio, eran un excelente medio para atraer lectores.

Veinticinco años después, la desaparición de las tiras cómicas del cuerpo de los matutinos era impensable. Convertida, de una artimaña publicitaria en un género artístico independiente, muy pronto los dibujantes y guionistas adscritos al comic buscarían nuevos temas, toda vez que la preocupación por las herramientas inherentes al oficio ya habían sido requete establecidas.

La sociedad norteamericana adquiría cada vez mayor conciencia sobre la importancia de su país en el concierto de las naciones. Después de la Primera Guerra Mundial, Europa giró sus orgullosos ojos hacia América -la de las barras y estrellas, no la nuestra, de niños caretos y descalzos-. Pronto, el surrealismo alemán, el realismo italiano, el romanticismo francés y el clasicismo latino sirvieron sus fuentes en bandeja de oro para que los nuevos vates de Occidente, armados de lápices de color y globitos narrativos, construyesen la nueva Ilíada. Y no se llamarían Homero, sino Chester Gould, Alex Raymond y Harold Foster.

Llamémosle ciencia ficción...

Todo organo coordina una precisa función biologica, pero ademas es esa función biologica la que organiza al organo. Todo organo es función de si mismo y a la vez organo de una función. Por consiguiente en lo viviente se iguala organo y función. No existe organo alguno que pueda reemplazar naturalmente a la boca en la vital función de comer.

Esta demostrado por ejemplo, que los movimientos masticatorios representan estimulos para la función secretora del estomago. No son solo los dientes los que ejecutan la trituración del alimento, porque sin la lengua y los carrillos dicha trituración no podria realizarse, asi como las glandulas salivales intervienen en la función de comer porque el alimento no podria ser tragado sin la saliva. Eso explica al organo de la boca como totalidad, pero tambien explica como la boca es para la función de comer.

La alteración de la función degustativa trae como consecuencia visibles deformaciones. Lo mismo puede decirse de la masticación sobre todo en relacion con la falta de desarrollo de los maxilares en niños que no mastican adecuadamente o que no han tenido la oportunidad de tener un control profesional que chequee la función masticatoria, desde la niñez hasta la adultez. Es decir que organo y función bucal estan reciprocamente ligados y ni organo ni función pueden existir aislados. En el comer, la boca cumple una función determinada. En cambio, en las otras funciones expresivas del ser humano, la boca solo es una parte del sistema de expresion.

El hablar, la mimica son funciones que la boca y el individuo van conquistando en relacion con el medio, pero sin la vital función de comer, el individuo no podria desarrollarse. De aqui que la boca organo o unidad biologica esta en estrecha interrelacion con todas las unidadaes biologicas. No es de estrañar que cualquier alteracion presupone un estado de perturbacion y por consiguiente trastorno en el bienestar del individuo. Es importante poner atencion a esa funcion que la boca tiene en el individuo y hacer conciencia para que no exista ninguna alteracion, y si ya existe buscar atravez de su odontologo, el establecer la armonia de su boca.

Ciencia, el epitafio del milenio. Los avances en materia sanitaria, paridos por el genio del médico francés Louis Pasteur, así como los menos nobles trabajos realizados en la siempre efervescente Europa Central en materia de explosivos, permitieron a la humanidad asomar las narices al futuro. Esa doble preocupación sobre las bondades del conocimiento científico y los peligros que supone cuando el hombre queda subsumido bajo el peso del Estado marcarían el tic tac de la incipiente centuria.

Algunos escritores, menos embebidos en esas disgresiones morales, se nutrieron de los avances de la ciencia para armar maravillosos legos, con la argamasa de la imaginación. El más reconocido fue el francés Julio Verne, que se convirtió en el narrador más leído de Europa Occidental en la segunda mitad del Siglo XIX. Otro contador de historias, el norteamericano Edgar Rice Burroughs, copió buena parte de las ideas del galo, publicando, hacia 1912, una novela de ciencia y de ficción, titulada "Under the Moons of Mars" (Bajo las lunas de Marte), que apareció publicada en la revista All Story.

La historia, que luego también fue conocida como "The Princess of Mars" (La Princesa Marciana) inició una fiebre por el género del sci-fi (SCIence-FIccion), y quince años después, en 1927, nacía la revista "Amazing Stories", que dejaría una impronta indeleble en la retina y los corazones de los mejores narradores de fin de siglo -George Lucas, Steven Spielberg y anexas-.

En uno de sus primeros números (febrero de 1928), "Amazing Stories Magazine" lanzó una historia titulada "Armageddon 2419 A.D.", firmada por Phillip Nowlan. Uno de sus lectores, el editor John Flint Dille, gustó tanto del tema que compró los derechos de la novela y contrató al dibujante Richard Calkins para convertirla en una tira cómica de publicación diaria.

Un año después, el 7 de enero de 1929, los neoyorquinos degustaban el proyecto de Flint, retitulado "Buck Rogers in the 25th Century A.D." (Buck Rogers en el Siglo XXV). Los historietistas encontraron desde ese momento un nuevo caldo nutricio, hilado en el espacio exterior. Además, la cultura popular gozaría a partir de ese momento de un tema que animaría discusiones de oficina, tertulias intelectuales y las peores películas cincuenteras: la posibilidad de vida en otros mundos, la amenaza de una hecatombe nuclear y el incierto futuro de la humanidad.

Buck Rogers es un piloto de pruebas que, atrapado en una cueva, se ve inmerso en un estado de animación suspendida durante 500 años. Al despertar, se encuentra con una América devastada por el poderío del Imperio Mongol -Japón ya era para aquel entonces una potencia militar, luego de la guerra con Rusia, a principios del Siglo, y su política de expansión en el Sureste Asiático-, lidereado por el corrupto y malévolo Killer Kane. Buck se une a los rebeldes, en conjunto con la hermosa Wilma y el enigmático doctor Huer.

Flash Gordon

Buck se vio sucedido por una miríada de héroes del espacio, justa y prontamente olvidados. Curiosamente, una de sus copias más evidentes se encargaría de desplazarla de los rátings de popularidad, merced al talento de su autor, el legendario Alex Raymond.

Raymond, un veinteañero neoyorquino -nació en New Rochelle, el 2 de octubre de 1909-, estudió durante algún tiempo en el Grand Central School of Art, y luego se unió al dibujante Russ Westover para trabajar en la serie "Tillie the Toiler". Posteriormente laboró como segundo en el equipo de Lyman Young -"Tim Tyler's Luck"- e incluso con Chic Young, en los primeros números de "Blondie" (Pepita).

En 1933, reconociendo toda su experiencia así como la necesidad de brindarle una oportunidad como titular, su editor le solicitó crear un personaje que compitiera con Buck Rogers. Asociado con el escritor Don Moore, Raymond sacó de su carpeta a Flash Gordon, que debutó en sociedad el 7 de enero de 1934.

Flash es un futbolista que ve sus planes deportivos frustrados luego de que el aeroplano en que viajaba fuese golpeado por un meteorito, que lanza la nave hacia el espacio exterior. Luego de chocar con un campo magnético, Flash despierta en el labotario de un genio medianamente loco, el doctor Zarkov, que le pide acompañarlo en una misión suicida para salvar la Tierra de otro meteoro, aún mayor, que está a punto de colisionar con el planeta.

Varios días después, los lectores conocen al sádico Ming, emperador marciano que tiene el sencillo deseo de acabar con la raza humana. La batalla se prolonga hasta nuestros días. ¿Dónde estuvo el secreto de la fórmula de Raymond, toda vez que su historia tiene demasiados puntos de confluencia con Buck Rogers, y que Ming de hecho era demasiado similar a Killer Kane? En su trazo.

Alex desarrolló un estilo, conocido como de paleta seca ("dry-brush") que le permitiría refrescar las páginas de los periódicos, consiguiendo una marca personal sensual y de gran calidad estética.

Pronto, Flash Gordon tuvo su propio programa radial, e incluso se ganó el derecho de protagonizar tres series en celuloide, estelarizadas por el medallista olímpico Buster Crabbe.

Prolífico y ecléctico, Raymond también editó en esas fechas al "Secret Agent X-9" (Agente secreto X-9), en equipo con el escritor Dashiell Hammett. Su amplio currículo incluye al agente privado Rip Kirby y su nominación como presidente de la Sociedad Nacional de Dibujantes, que ejerció hasta su repentina muerte, en un accidente automovilístico, el 6 de septiembre de 1956.

Dick Tracy

Otro de los caracteres más populares de la historia nacería en las mismas fechas, del talento de Chester Gould. Gould, un ilustrador publicitario bastante precoz, pensó que el filón de aventuras no debía mudarse necesariamente hacia escenarios siderales para tener éxito. Al Capone y los otros jefes de la mafia hacían de las suyas en Chicago y otras metrópolis estadounidenses, y el auditorio requería urgentemente de héroes para enfrentarlos, aunque fuese en las amarillentas hojas de los periódicos.

Ante aquella oportunidad, Gould sólo debió apelar al sentido común para crear al súper detective Dick Tracy, cuyo armamento sofisticado y sobria vestimenta al estilo de Europa Oriental sería copiado posteriormente por Dan Dunn y Red Barry, entre sus degeneraciones más decentes.

Tracy era un estereotipo, y sus rivales, arquetipos, en un mundo maniqueísta del que también se servirían, treinta años después, los cineastas italianos que nos regalaron el spaguetti western.

Stooge Viller, Doc Hump, Boris Arson, the Blank, Littleface Finny, Pruneface, the Mole, BB Eyes y el inmortal Flattop fueron acaso los primeros grandes villanos de la iconografía comic.

Además, Gould heredó a sus cientos de seguidores, incluidos muchos de los mejores dibujantes de los sesentas y setentas, la opción de apelar al claroscuro como técnica de dibujo, ideal para enfatizar la pelea entre el bien y el mal. La herramienta sigue teniendo validez.

Hacia 1936, Tracy ya aparecía en las películas, tenía shows radiofónicos e incluso comenzó a ser reproducido en juguetes de precio popular. Gould murió el 10 de mayo de 1985, pero su personaje madre fue retomado por su asistente, Dick Locher, y posteriormente por Max Allan Collins & Rick Fletcher.

El hombre blanco

El último miembro de la trilogía historietista de los años treinta no tuvo nada que ver con el crimen en la ciudad ni con naves espaciales rodando por los anillos de Saturno. Además, su creador tuvo una vida tan interesante como la de su hijo predilecto: Tarzán.

El hombre mono nació en 1912, del genio de Edgar Rice Burroughs, pero no fue sino hasta el 7 de enero de 1929 que apareció por vez primera en una tira cómica (curiosamente, el mismo día que Buck Rogers). Harold Foster se encargó de darle forma a las palabras de Burroughs, con resultados sorprendentes.

Foster era un cazafortunas canadiense que, cuando joven, fue boxeador, minero en California, ciclista y empleado en una casa de usura. Harto de todo aquello, decidió hacer un viaje de mil millas entre Winnipeg y Chicago, adonde llegó en 1921.

Ahí se enroló en el Chicago Art Institute, y después estudió en el National Academy of Design y en la Chicago Academy of Fine Arts. Ilustrador de gran calidad, muy pronto comenzó a trabajar para la revista Popular Mechanics, pero su espíritu indómito requería de más emociones... al menos retratadas en el papel.

Un golpe de suerte le permitió trabajar como asistente del dibujante J. Allen St.John, uno de los hombres más cercanos a Burrough. Cuando el editor de la competencia, Joseph Neebe, adquirió los derechos para ilustrar la novela, St.John recomendó a Foster, que se encargó de los primeros números. Luego de una breve ausencia, en la que fue reemplazado por Rex Maxon, Foster volvió, y lo hizo para sentar un objeto de culto con su estilo, esplenderoso y hollywoodense.

En 1936, con su cabeza en ebullición, Foster empezó otro proyecto, de corte profundamente personal. "Prince Valiant" (El Príncipe Valiente) debutó en febrero de 1937, como una variante del género de aventuras, dirigido a un público mayor y más culto.

Para su fortuna, Foster es más recordado por el héroe principesco que por Tarzán. En ambos derrochó su genialidad. No obstante, el hombre de los monos sirvió en su momento como el medio propagandístico por excelencia de Occidente, cada vez más preocupado por reafirmar su supremacía sobre los emergentes movimientos reinvindicativos en Africa y Asia.

En resumen, Raymond, Foster y Gould rescataron el género del comic, proyectándolo hacia nuevas dimensiones bajo la etiqueta de "aventura". La historieta de ciencia ficción, la policial detectivesca y la histórica naturalista ya eran una realidad dominical. Sólo faltaba sacar a los dibujantes de las redacciones de los periódicos y darles su espacio exclusivo y monopolizado. El paquín tocaba a la puerta...

La historia del comic (1925-1935)

1926: Comienza la publicación de "Amazing Stories".

1928: Buck Rogers hace su debut en Amazing Stories, en agosto.

1929: Buck Rogers, dibujado por Dick Calkin, es editado el 7 de enero, el mismo día que el Tarzán de Harold R. Foster. También aparecen Popeye, en el "Thimble Theatre", y el internacionalmente famoso "Tintín", creado por el belga Herge (Georges Remi).

1930: Walt Disney lanza la versión en tira cómica de Mickey Mouse, dibujada por Ub Iwerks. Aparece Pepita, dibujada por Chic Young.

1931: Chester Gould presenta Dick Tracy en el Detroit Free Press, el 4 de octubre.

1933: Eastern Publishing presenta la revista "Funnies on Parade", que contiene reimpresiones de los dibujos que se publican en los periódicos.

1934: Alex Raymond lanza simultánemente, en enero, a Flash Gordon, Jungle Jim y al Secret Agent X-9. También aparecen Terry y Los Piratas, de Milton Caniff.

Próxima entrega: Historia del comic: El hombre que vino del cielo


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