Una corriente
subterránea
Se han mantenido ocultos,
no dicen nada, pero se encargan de recolectar,
uno a uno, los pedazos que dejan las dos
tendencias que luchan por alcanzar el poder
dentro del FMLN.
El Diario de
Hoy
Los
institucionalistas, también llamada
posición efemelenista, quieren terminar
con los ortodoxos y renovadores. Quieren
-según dicen- unificar al
partido.
El cabildeo inició
luego de la convención del 15 de agosto
de 1998. Los considerados ajenos a las
tendencias han visitado las bases
departamentales y municipales del Frente. Como
vendedores, tocan puertas, tratando de que cada
seguidor adquiera el nuevo producto: un FMLN sin
divisiones. Hay quienes lo han comprado, aunque
otros prefieren analizar la oferta.
No se trata de una simple
visita. Con la ayuda de diapositivas y un
proyector, los institucionalistas explican,
punto por punto, los objetivos de su
propuesta.
Rechazan los grupos, al
considerar que esto va contra sus ideales. Pero
la falta de organización les puede costar
la existencia.
Seis son los puntos que
persiguen: una sola dirección
política, una sola organización
efemelenista, una línea que fortalezca la
estructura, orientarse hacia el pueblo,
disciplina de partido y un FMLN plural, en el
aspecto ideológico, donde no caben los
fascistas, conservadores ni neoliberales.
Tras la
cortina
Los diputados Gerson
Martínez, Manuel Melgar y Eduardo
Linares, este último director del Cuerpo
de Agentes Metropolitanos (CAM), son los
impulsores.
Estos personajes no aceptan
el título de "nueva corriente", sin
embargo, un miembro del partido que pidió
el anonimato aseguró que el objetivo es
convertirse en un "factor captador".
Intentan aglutinar a aquellos
seguidores del ortodoxo Shafick Handal y del
renovador Facundo Guardado, que han empezado a
rechazar las tendencias.
"El apoyo es incipiente, pero
creciente", dice la fuente. El plan está
trazado: los ortodoxos y renovadores que han
aceptado el llamado se mantienen aún en
el interior de estos grupos; la estrategia es
convencer a las efemelenistas "desde
adentro".
El poder de las tres
corrientes se definirá este mes. La
reforma a los estatutos será la balanza,
pues, mientras dos grupos están
dispuestos a dar los votos, sólo uno
aboga por dejarlos intactos.
Por ejemplo, la
posición FMLN no quiere el
Artículo 2, el cual institucionaliza la
diversidad de pensamiento al aceptar que un
afiliado pueda "agruparse voluntariamente a
cualquiera de las tendencias que existan o
surjan al interior del partido".
"Si es rechazada, todo indica
que la unificación del FMLN se puede
lograr", sentenció la fuente.
Los convencionistas
decidirán quién tiene la
razón.
La nueva tendencia, hasta hoy
oculta, centra su esperanza en la
Convención Nacional del 24 y 25 de julio.
La incógnita de los llamados
"preservacionistas" es definir cuáles
serán las figuras que encabezarán
el Consejo Nacional del Frente.
Existen dos hipótesis.
La primera es realizar el sueño del nuevo
grupo, al elegir a personas que reunifiquen al
partido; la segunda sería violentar las
reglas y permitir que algunos miembros, la
mayoría ortodoxos, sean reelectos por
tercera ocasión.