Lunes 12 de julio
Una corriente subterránea

Se han mantenido ocultos, no dicen nada, pero se encargan de recolectar, uno a uno, los pedazos que dejan las dos tendencias que luchan por alcanzar el poder dentro del FMLN.

El Diario de Hoy

Los institucionalistas, también llamada posición efemelenista, quieren terminar con los ortodoxos y renovadores. Quieren -según dicen- unificar al partido.

El cabildeo inició luego de la convención del 15 de agosto de 1998. Los considerados ajenos a las tendencias han visitado las bases departamentales y municipales del Frente. Como vendedores, tocan puertas, tratando de que cada seguidor adquiera el nuevo producto: un FMLN sin divisiones. Hay quienes lo han comprado, aunque otros prefieren analizar la oferta.

No se trata de una simple visita. Con la ayuda de diapositivas y un proyector, los institucionalistas explican, punto por punto, los objetivos de su propuesta.

Rechazan los grupos, al considerar que esto va contra sus ideales. Pero la falta de organización les puede costar la existencia.

Seis son los puntos que persiguen: una sola dirección política, una sola organización efemelenista, una línea que fortalezca la estructura, orientarse hacia el pueblo, disciplina de partido y un FMLN plural, en el aspecto ideológico, donde no caben los fascistas, conservadores ni neoliberales.

Tras la cortina

Los diputados Gerson Martínez, Manuel Melgar y Eduardo Linares, este último director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), son los impulsores.

Estos personajes no aceptan el título de "nueva corriente", sin embargo, un miembro del partido que pidió el anonimato aseguró que el objetivo es convertirse en un "factor captador".

Intentan aglutinar a aquellos seguidores del ortodoxo Shafick Handal y del renovador Facundo Guardado, que han empezado a rechazar las tendencias.

"El apoyo es incipiente, pero creciente", dice la fuente. El plan está trazado: los ortodoxos y renovadores que han aceptado el llamado se mantienen aún en el interior de estos grupos; la estrategia es convencer a las efemelenistas "desde adentro".

El poder de las tres corrientes se definirá este mes. La reforma a los estatutos será la balanza, pues, mientras dos grupos están dispuestos a dar los votos, sólo uno aboga por dejarlos intactos.

Por ejemplo, la posición FMLN no quiere el Artículo 2, el cual institucionaliza la diversidad de pensamiento al aceptar que un afiliado pueda "agruparse voluntariamente a cualquiera de las tendencias que existan o surjan al interior del partido".

"Si es rechazada, todo indica que la unificación del FMLN se puede lograr", sentenció la fuente.

Los convencionistas decidirán quién tiene la razón.

La nueva tendencia, hasta hoy oculta, centra su esperanza en la Convención Nacional del 24 y 25 de julio. La incógnita de los llamados "preservacionistas" es definir cuáles serán las figuras que encabezarán el Consejo Nacional del Frente.

Existen dos hipótesis. La primera es realizar el sueño del nuevo grupo, al elegir a personas que reunifiquen al partido; la segunda sería violentar las reglas y permitir que algunos miembros, la mayoría ortodoxos, sean reelectos por tercera ocasión.


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