Lunes 12 de julio
Izquierda vrs. izquierda

Dos fuerzas internas se pelean el control del FMLN. Pero una tercera opción apareció en el camino, con un método de concientización hacia la unidad

El Diario de Hoy

Para comprender las divisiones ideológicas del FMLN uno se debe remontar hasta el conflicto en 1980. Desde hace algunos meses, grupos insurreccionales se han parapetado en las zonas montañosas del país. Todos pelean contra el gobierno, pero están dispersos. Un consejo de la dictadura cubana les hace unirse, para integrar un solo frente. Es el 10 de octubre de 1980.

Fusionan ideologías y estrategias bélicas durante 12 años. Pero las tendencias continúan y enfrentan, hoy, el rápido avance de la vida política en democracia.

Como partido, el Frente no esconde la existencia de corrientes y tendencias. Las expresiones ideológicas actuales se ramifican en tres vertientes que libran una descarada competencia interna.

Siete años después de los Acuerdos de Paz, el Frente se divide entre ortodoxos y renovadores. Pero hace un año nació el movimiento institucionalista, que promueve la unidad. Entre ellos está la pugna. Estas diferencias ideológicas se volvieron más evidentes desde el año pasado.

Los abanderados de estos pensamientos buscan mayor representación en las cúpulas efemelenistas, para lograr cuotas de poder.

El nombre público de la competencia se esconde bajo el lema: "Participación para todos".

Implosión

La tarde del 16 de enero de 1992, las calles aledañas a la Catedral Metropolitana estaban atestadas de efemelenistas. Se mostraban unidos.

El 15 de agosto de 1998, durante la Convención para elegir la fórmula que enfrentaría a ARENA, la cosa había cambiado. No había paz; más bien, se encendió la mecha del polvorín.

Meses más tarde la situación explotó y, entonces, los directores de la obra comenzaron a reptar entre las bases con el fin de lograr apoyo para su tendencia.

Los rojos números electorales obligaron a renovar la dirigencia del Frente, cinco meses antes de la fecha que estaba programada.

Eso sucederá el próximo 24 y 25 de julio, cuando se reúna la Convención Nacional y elija al Consejo Nacional. Los 52 miembros del Consejo escogerán a los 15 integrantes Comisión Política. Y la Comisión buscará al Coordinador General. "La nueva dirigencia conducirá, de una forma completa, la estrategia electoral del 2000", indica Norma Guevara, considerada ortodoxa.

Pero las cosas no pintan del todo pacíficas. Cada movimiento intentará atrapar la mayor cantidad de votos.

Mas, la premisa integracionista le hace pensar a Guevara que las expresiones organizadas deben dar paso a tendencias que enriquezcan las propuestas hacia un bien común.

Mareas alta y baja

Cada tendencia tiene su visión sobre el futuro del FMLN. La apuesta ha sido la misma en el último decenio: sacar a ARENA del Ejecutivo.

Renovadores, ortodoxos e institucionalistas buscan el poder interno, para aspirar al nacional. Pero necesitan cambiar.

Las corrientes lo saben y hacia ahí apuntan sus esfuerzos. La diferencia estriba en la estrategia para convertir al FMLN en un partido potable.

La propuesta ortodoxa consiste en mantener el discurso tradicional, que promueve el hecho que el capitalismo no es el fin de las cosas.

"Esta opción, socialista, es de la idea que el pasado se debe unir con el presente, para construir un mejor futuro", sostiene Norma Guevara.

Al otro extremo, los renovadores creen necesario cambiar la historia y abandonar el pasado.

"Que no se genere temor. Hay que mejorar la imagen y renovar conceptos desfasados como el socialismo", dice Raúl Mijango, un reformista.

Mijango argumenta que los debates internos han coincidido con los momentos electorales. A este fenómeno le atribuyen las derrotas.

El tercer satélite

Frente a los dos extremos surgió, hace 11 meses, la tercera vía: los institucionalistas agrupados bajo la figura de Gerson Martínez.

Ellos prefieren abandonar el concepto de grupos. Para uno de sus miembros, que solicitó el anonimato, la premisa es unificar al partido.

Y bajo esta óptica, Gerson Martínez tendría un apoyo creciente. Pero la aventura atenta contra la misma conformación polifacética del FMLN.

Para la ortodoxia del partido, esta tercera vía se cimenta en el temor al debate, porque lo supone factor de división. Esta visión elude los riesgos de mostrarse ante la opinión pública como un rompecabezas duro de armar.

Sin embargo, los renovadores poseen otra opinión sobre la tercera corriente.

Para Mijango, el nuevo pensamiento sólo busca cuotas de poder. "Quieren construir su propio espacio... y eso es válido", arremete.

Ellos lo saben, pero no pierden la esperanza. Un seguidor de esta tendencia asegura que la lucha será difícil porque se necesita crear conciencia entre los grupos.

La esperanza está amparada a la próxima Convención, donde desean que el Consejo Nacional no quede entre ortodoxos y renovadores.

Y la lucha entre los tres frentes deberá trascender las fronteras. El diputado Oscar Ortiz sostiene que el FMLN necesita un ejercicio diferente, porque al no manejarse bien en el exterior, reduce imagen.

Meta: la unidad

En esta situación está el ring. No obstante las tendencias y corrientes, todos saben que si no se unen, desaparecerán.

Y la unión representa la oportunidad de colarse en la cúpula. Quienes han estado alejados del poder rojo, esperan el 24 de julio para llegar a la cima.

La reforma estatutaria, que se aprobaría en la Convención, deja la puerta entreabierta a la participación.

Las estructuras actuales deberán dar paso a sangre joven. Pero para llegar hasta aquí ha sido necesario un pacto, firmado (tácitamente) alrededor del 15 de mayo pasado.

El entendimiento facilita la competencia interna. El compromiso -añade Mijango- es trabajar sobre esa base. "Que no haya ganadores o perdedores".

Por ello han diseñado un sistema electoral, con cocientes y residuos, que no excluya a nadie. Pero todo depende del caudal de votos logrados entre la base.

Aquí ocurre algo extraño. Norma Guevara entiende que las cosas están al revés. La corriente ortodoxa tiene más base, pero menos dirigentes.

Los renovadores tienen más gente en la cúpula, pero menos en las bases partidarias.

Aparte de los números internos, el ejercicio de unidad que busca y pregona el FMLN, tiene fuertes apuestas.

Con la mira puesta en el próximo año, esperan aumentar el número de diputados a más de 29.

En las alcaldías, el blanco son unas100 municipalidades.

Si se toma en cuenta la derrota de marzo, lo anterior resulta un poco increíble. Pero, como dice Norma Guevara, en este país se vale soñar.

"Si no soñás, no lográs tener las actitudes para cambiar las cosas".


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