Izquierda vrs.
izquierda
Dos fuerzas internas se
pelean el control del FMLN. Pero una tercera
opción apareció en el camino, con
un método de concientización hacia
la unidad
El Diario de
Hoy
Para comprender las
divisiones ideológicas del FMLN uno se
debe remontar hasta el conflicto en 1980. Desde
hace algunos meses, grupos insurreccionales se
han parapetado en las zonas montañosas
del país. Todos pelean contra el
gobierno, pero están dispersos. Un
consejo de la dictadura cubana les hace unirse,
para integrar un solo frente. Es el 10 de
octubre de 1980.
Fusionan ideologías y
estrategias bélicas durante 12
años. Pero las tendencias
continúan y enfrentan, hoy, el
rápido avance de la vida política
en democracia.
Como
partido, el Frente no esconde la existencia de
corrientes y tendencias. Las expresiones
ideológicas actuales se ramifican en tres
vertientes que libran una descarada competencia
interna.
Siete años
después de los Acuerdos de Paz, el Frente
se divide entre ortodoxos y renovadores. Pero
hace un año nació el movimiento
institucionalista, que promueve la unidad. Entre
ellos está la pugna. Estas diferencias
ideológicas se volvieron más
evidentes desde el año pasado.
Los abanderados de estos
pensamientos buscan mayor representación
en las cúpulas efemelenistas, para lograr
cuotas de poder.
El nombre público de
la competencia se esconde bajo el lema:
"Participación para todos".
Implosión
La tarde del 16 de enero de
1992, las calles aledañas a la Catedral
Metropolitana estaban atestadas de
efemelenistas. Se mostraban unidos.
El 15 de agosto de 1998,
durante la Convención para elegir la
fórmula que enfrentaría a ARENA,
la cosa había cambiado. No había
paz; más bien, se encendió la
mecha del polvorín.
Meses más tarde la
situación explotó y, entonces, los
directores de la obra comenzaron a reptar entre
las bases con el fin de lograr apoyo para su
tendencia.
Los rojos números
electorales obligaron a renovar la dirigencia
del Frente, cinco meses antes de la fecha que
estaba programada.
Eso sucederá el
próximo 24 y 25 de julio, cuando se
reúna la Convención Nacional y
elija al Consejo Nacional. Los 52 miembros del
Consejo escogerán a los 15 integrantes
Comisión Política. Y la
Comisión buscará al Coordinador
General. "La nueva dirigencia conducirá,
de una forma completa, la estrategia electoral
del 2000", indica Norma Guevara, considerada
ortodoxa.
Pero las cosas no pintan del
todo pacíficas. Cada movimiento
intentará atrapar la mayor cantidad de
votos.
Mas, la premisa
integracionista le hace pensar a Guevara que las
expresiones organizadas deben dar paso a
tendencias que enriquezcan las propuestas hacia
un bien común.
Mareas alta y
baja
Cada tendencia tiene su
visión sobre el futuro del FMLN. La
apuesta ha sido la misma en el último
decenio: sacar a ARENA del Ejecutivo.
Renovadores, ortodoxos e
institucionalistas buscan el poder interno, para
aspirar al nacional. Pero necesitan
cambiar.
Las corrientes lo saben y
hacia ahí apuntan sus esfuerzos. La
diferencia estriba en la estrategia para
convertir al FMLN en un partido
potable.
La propuesta ortodoxa
consiste en mantener el discurso tradicional,
que promueve el hecho que el capitalismo no es
el fin de las cosas.
"Esta opción,
socialista, es de la idea que el pasado se debe
unir con el presente, para construir un mejor
futuro", sostiene Norma Guevara.
Al otro extremo, los
renovadores creen necesario cambiar la historia
y abandonar el pasado.
"Que no se genere temor. Hay
que mejorar la imagen y renovar conceptos
desfasados como el socialismo", dice Raúl
Mijango, un reformista.
Mijango argumenta que los
debates internos han coincidido con los momentos
electorales. A este fenómeno le atribuyen
las derrotas.
El tercer
satélite
Frente a los dos extremos
surgió, hace 11 meses, la tercera
vía: los institucionalistas agrupados
bajo la figura de Gerson
Martínez.
Ellos prefieren abandonar el
concepto de grupos. Para uno de sus miembros,
que solicitó el anonimato, la premisa es
unificar al partido.
Y
bajo esta óptica, Gerson Martínez
tendría un apoyo creciente. Pero la
aventura atenta contra la misma
conformación polifacética del
FMLN.
Para la ortodoxia del
partido, esta tercera vía se cimenta en
el temor al debate, porque lo supone factor de
división. Esta visión elude los
riesgos de mostrarse ante la opinión
pública como un rompecabezas duro de
armar.
Sin embargo, los renovadores
poseen otra opinión sobre la tercera
corriente.
Para Mijango, el nuevo
pensamiento sólo busca cuotas de poder.
"Quieren construir su propio espacio... y eso es
válido", arremete.
Ellos lo saben, pero no
pierden la esperanza. Un seguidor de esta
tendencia asegura que la lucha será
difícil porque se necesita crear
conciencia entre los grupos.
La esperanza está
amparada a la próxima Convención,
donde desean que el Consejo Nacional no quede
entre ortodoxos y renovadores.
Y la lucha entre los tres
frentes deberá trascender las fronteras.
El diputado Oscar Ortiz sostiene que el FMLN
necesita un ejercicio diferente, porque al no
manejarse bien en el exterior, reduce
imagen.
Meta: la unidad
En esta situación
está el ring. No obstante las tendencias
y corrientes, todos saben que si no se unen,
desaparecerán.
Y la unión representa
la oportunidad de colarse en la cúpula.
Quienes han estado alejados del poder rojo,
esperan el 24 de julio para llegar a la
cima.
La reforma estatutaria, que
se aprobaría en la Convención,
deja la puerta entreabierta a la
participación.
Las estructuras actuales
deberán dar paso a sangre joven. Pero
para llegar hasta aquí ha sido necesario
un pacto, firmado (tácitamente) alrededor
del 15 de mayo pasado.
El entendimiento facilita la
competencia interna. El compromiso -añade
Mijango- es trabajar sobre esa base. "Que no
haya ganadores o perdedores".
Por
ello han diseñado un sistema electoral,
con cocientes y residuos, que no excluya a
nadie. Pero todo depende del caudal de votos
logrados entre la base.
Aquí ocurre algo
extraño. Norma Guevara entiende que las
cosas están al revés. La corriente
ortodoxa tiene más base, pero menos
dirigentes.
Los renovadores tienen
más gente en la cúpula, pero menos
en las bases partidarias.
Aparte de los números
internos, el ejercicio de unidad que busca y
pregona el FMLN, tiene fuertes
apuestas.
Con la mira puesta en el
próximo año, esperan aumentar el
número de diputados a más de
29.
En las alcaldías, el
blanco son unas100 municipalidades.
Si se toma en cuenta la
derrota de marzo, lo anterior resulta un poco
increíble. Pero, como dice Norma Guevara,
en este país se vale
soñar.
"Si no soñás,
no lográs tener las actitudes para
cambiar las cosas".