Lunes 12 de julio


Cabañas
Culpable, pero lo absuelven

El violador acecha a su víctima, planea su actuación, busca el momento oportuno y aprovecha la soledad del momento. Luego, forcejea, golpea, humilla y consuma el hecho sin temor alguno. Si lo denuncian, sólo será su versión contra la de la víctima

Rosemarié Mixco/María T. Pérez

El Diario de Hoy

Las violaciones sexuales abarcan un porcentaje significativo entre los delitos contra la mujer y el menor en el departamento de Cabañas, al norte del territorio nacional.

Sólo durante el mes de junio se registraron once denuncias entre violaciones y tentativas de violación en la Unidad de Delitos contra la Mujer y el Menor, en su relación Familiar, de la Fiscalía General de la República, de la subregional de Sensuntepeque.

De abril de 1998 a junio de 1999 hay un total de 49 casos.

De los datos aportados por las autoridades del Ministerio Público, debe resaltarse el caso del cantón Santa Marta, en la Ciudad de Victoria, donde se concentraron la mayoría de delitos de este tipo durante el año pasado.

Recientemente, la Fiscalía ha conocido casos sobre todo de Ilobasco. Tanto Victoria como Ilobasco son regiones que se prestan para que los violadores amenacen a la población femenina, tanto menores como adultas.

La Licda. Reina Irene Alemán, jefa de esa unidad de la FGR, afirmó que hasta la fecha sólo se han reportado dos casos de violación en perjuicio de menores varones, y ambos en la ciudad de Sensuntepeque.

Sin pruebas

Pero tal vez la preocupación más grande de la acusadora frente a esta realidad, es el hecho de que un 65% de imputados que llegan a vistas públicas son absueltos.

"Un 10% de sospechosos son exonerados, y un 90% llegan a juicio, pero de este porcentaje sólo un 25% son condenados", detalló la Licda. Alemán.

Los factores que impiden comprobar la veracidad de un delito varían, pero en este tipo de actos delictivos es un poco más complicado, pues los criminales suelen realizar el delito en secreto, a escondidas.

Eso implica la carencia de testigos presenciales por lo general. Podrían existir testigos referenciales (personas que dan referencia del hecho investigado), pero también no es muy común.

"Es difícil, pero la nueva normativa admite el testimonio de la ofendida como víctima y testigo. Por lo general, las investigaciones se inician con base a la declaración de la persona dañada", explicó la fiscal.

Para complicar más las circunstancias, se ha constatado que algunos de los violadores usan preservativos para evitar aquello de las huellas seminales.

El jurado

Pero tal vez el obstáculo más fuerte en la actualidad, para la parte acusadora que investiga a un violador, es comprobar la culpabilidad ante los miembros del jurado.

Para ellos es difícil que las cinco personas de la comunidad que emitirán el veredicto, analicen las pruebas técnicas que acompañan las investigaciones.

Además, si el imputado es un sujeto conocido al que le pueden temer, prevalece entre ellos el miedo a las represalias. Tampoco se descarta que los integrantes del Tribunal de Conciencia no crean que el acusado sea capaz de cometer un delito semejante.

Una de las fiscales de la Unidad de Delitos contra la Mujer y el Menor comentó que tuvo un caso (no específico porque era procesado) en el cual el imputado resultó ser un vendedor de golosinas, pero como el jurado lo conocía, votaron a favor de su libertad.

Para el Ministerio Público en Sensuntepeque, los delitos de violación deberían ser juzgados en un Tribunal de Conciencia, para que sea un juez quien emita el veredicto de pleno derecho (sin necesidad de un jurado).

De lo contrario, muchos culpables seguirán libres y...¿Quién descarta llegar a ser su víctima?



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