Sábado 10 de julio
Palacios temía por su vida

Durante las últimas semanas, Jorge Palacios, el sargento de la Policía que murió degollado hace tres días, no sólo temía por su vida sino que estaba desesperado por el hecho de que varios vehículos polarizados le seguían a cualquier sitio al que acudiera.

Tal era la preocupación de Palacios, quien se encargaba de proteger diputados de la Asamblea Legislativa como miembro de una división especial de la Policía Nacional Civil (PNC), que el 12 de abril decidió acudir a un organismo de defensa de derechos humanos de la UCA para contar lo que le sucedía.

El sargento llegó a una oficina de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" el 12 de abril pasado, llenó una ficha especial y contó parte de su infierno personal.

Sin que presentara una denuncia formal, ahí relató que estaba preocupado porque varios hombres que viajaban en vehículos polarizados le seguían por diferentes lugares y que temía por su futuro.

Esa versión también la contó a algunos de sus mejores amigos durante las últimas semanas. Uno de ellos se reunió ayer con EL DIARIO DE HOY y, aunque pidió que no se publicara su nombre, dijo que Palacios incluso se había reunido con representantes del partido ARENA, quienes le pidieron información adicional sobre el caso de los secuestros.

La madre y hermana de Palacios, Angela del Carmen Palacios y María Angela Carrillo Flores, se encuentran actualmente en prisión acusadas de alimentar y cuidar a algunos de los perjudicados con cinco sonados secuestros que conoció el país.

Se trata de los plagios de Andrés Suster, Karim Salume, Alberto Hill, Nelson Machuca y Guillermo Sol Bang.

En ese caso también se tiene como imputado a Diego Flores, un antiguo miembro del Partido Comunista Salvadoreño, a quien se acusa de tener a su cargo dos residencias en las que supuestamente permanecieron los secuestrados durante su cautiverio.

Flores convivía con Angela Palacios, madre de Jorge, quien murió hace tres días degollado en su casa localizada en San Marcos. La muerte ocurrió en condiciones aún no aclaradas por los investigadores.

Negociaciones

EL DIARIO DE HOY posee evidencias de que Palacios negoció con el antiguo director de la PNC, Rodrigo Avila, la posibilidad de que tanto su madre como hermana entregaran información que permitiera involucrar en los secuestros a por lo menos un importante líder de las FAL, antiguo brazo armado del Partido Comunista Salvadoreño.

Esas negociaciones continuaron, meses más tarde, en la Fiscalía General de la República, como lo confirmó a este diario un importante funcionario de esa institución que pidió no ser identificado.

Incluso, uno de los mejores amigos de Palacios que habló ayer con un periodista de El Diario de Hoy, dijo que el sargento de la PNC le pidió protección a la Fiscalía aunque nunca se la dieron.

Ese hecho no pudo ser comprobado por este diario ni consultado a representantes de ese órgano del Estado.

"El en una ocasión me dijo, hace pocos días, que no podía pedirle seguridad a la Policía porque no confiaba en algunos que se decían sus amigos", se dijo ayer a este diario.

Durante el entierro de Palacios, Roxana Zamora, esposa del sargento, acusó del crimen de su marido a miembros de la División de Protección de Personas Importantes (PPI), dependencia donde laboraba Palacios.

También se supo ayer que Palacios estaba preocupado, en las últimas semanas, por proteger a su familia y a un hermano menor que inicialmente fue imputado en el proceso de los secuestros pero que fue liberado por su edad cronológica.

PNC niega

En un comunicado que envió ayer a este diario la Policía Nacional Civil se dice que el sargento Jorge Palacios Carrillo nunca ha sido considerado testigo clave en el proceso de los secuestros y que "en ningún momento fue involucrado en el caso".

Lo que sí se reconoce es que, en algunos momentos, Palacios manifestó a la Fiscalía General de la República y a la PNC que se sentía amenazado, sin especificar el origen de esas amenazas.

"La Policía Nacional Civil y la Fiscalía General de la República, en el desarrollo de las investigaciones, a través de niveles correspondientes, ofreció seguridad al sargento Jorge Palacios, quien optó por solicitar gestiones para salir del país, las cuales estaban en proceso", dice el comunicado.

El Diario de Hoy conoce que parte de las negociaciones que emprendió Palacios con los fiscales obedecían a la posibilidad de que tanto a su hermana como su madre se le tuvieran en el proceso de los secuestros como testigos y no como imputadas.

A cambio de eso, trascendió, ellas darían información comprometedora contra José Luis Merino, alias comandante Ramiro, quien fungió como el jefe de las FAL durante el conflicto armado.

Algunos investigadores estaban convencidos de que, con esas manifestaciones, se podía llegar a algunos de los cabecillas de un grupo a los que se les atribuye la comisión de algunos sonados secuestros ocurridos después de firmada la paz.

Esos plagios se atribuyen a una estructura de comandos urbanos del PCS, que persistió en violar leyes después de los acuerdos de Chapultepec.

Esa hipótesis ha generado una serie de controversias públicas en el país, pues lanza críticas contra el papel asumido por algunos de líderes del FMLN.


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