Palacios
temía por su vida
Durante las últimas
semanas, Jorge Palacios, el sargento de la
Policía que murió degollado hace
tres días, no sólo temía
por su vida sino que estaba desesperado por el
hecho de que varios vehículos polarizados
le seguían a cualquier sitio al que
acudiera.
Tal era la
preocupación de Palacios, quien se
encargaba de proteger diputados de la Asamblea
Legislativa como miembro de una división
especial de la Policía Nacional Civil
(PNC), que el 12 de abril decidió acudir
a un organismo de defensa de derechos humanos de
la UCA para contar lo que le
sucedía.
El sargento llegó a
una oficina de la Universidad Centroamericana
"José Simeón Cañas" el 12
de abril pasado, llenó una ficha especial
y contó parte de su infierno
personal.
Sin que presentara una
denuncia formal, ahí relató que
estaba preocupado porque varios hombres que
viajaban en vehículos polarizados le
seguían por diferentes lugares y que
temía por su futuro.
Esa versión
también la contó a algunos de sus
mejores amigos durante las últimas
semanas. Uno de ellos se reunió ayer con
EL DIARIO DE HOY y, aunque pidió que no
se publicara su nombre, dijo que Palacios
incluso se había reunido con
representantes del partido ARENA, quienes le
pidieron información adicional sobre el
caso de los secuestros.
La madre y hermana de
Palacios, Angela del Carmen Palacios y
María Angela Carrillo Flores, se
encuentran actualmente en prisión
acusadas de alimentar y cuidar a algunos de los
perjudicados con cinco sonados secuestros que
conoció el país.
Se trata de los plagios de
Andrés Suster, Karim Salume, Alberto
Hill, Nelson Machuca y Guillermo Sol
Bang.
En ese caso también se
tiene como imputado a Diego Flores, un antiguo
miembro del Partido Comunista
Salvadoreño, a quien se acusa de tener a
su cargo dos residencias en las que
supuestamente permanecieron los secuestrados
durante su cautiverio.
Flores convivía con
Angela Palacios, madre de Jorge, quien
murió hace tres días degollado en
su casa localizada en San Marcos. La muerte
ocurrió en condiciones aún no
aclaradas por los investigadores.
Negociaciones
EL DIARIO DE HOY posee
evidencias de que Palacios negoció con el
antiguo director de la PNC, Rodrigo Avila, la
posibilidad de que tanto su madre como hermana
entregaran información que permitiera
involucrar en los secuestros a por lo menos un
importante líder de las FAL, antiguo
brazo armado del Partido Comunista
Salvadoreño.
Esas negociaciones
continuaron, meses más tarde, en la
Fiscalía General de la República,
como lo confirmó a este diario un
importante funcionario de esa institución
que pidió no ser identificado.
Incluso, uno de los mejores
amigos de Palacios que habló ayer con un
periodista de El Diario de Hoy, dijo que el
sargento de la PNC le pidió
protección a la Fiscalía aunque
nunca se la dieron.
Ese hecho no pudo ser
comprobado por este diario ni consultado a
representantes de ese órgano del
Estado.
"El en una ocasión me
dijo, hace pocos días, que no
podía pedirle seguridad a la
Policía porque no confiaba en algunos que
se decían sus amigos", se dijo ayer a
este diario.
Durante el entierro de
Palacios, Roxana Zamora, esposa del sargento,
acusó del crimen de su marido a miembros
de la División de Protección de
Personas Importantes (PPI), dependencia donde
laboraba Palacios.
También se supo ayer
que Palacios estaba preocupado, en las
últimas semanas, por proteger a su
familia y a un hermano menor que inicialmente
fue imputado en el proceso de los secuestros
pero que fue liberado por su edad
cronológica.
PNC niega
En un comunicado que
envió ayer a este diario la
Policía Nacional Civil se dice que el
sargento Jorge Palacios Carrillo nunca ha sido
considerado testigo clave en el proceso de los
secuestros y que "en ningún momento fue
involucrado en el caso".
Lo que sí se reconoce
es que, en algunos momentos, Palacios
manifestó a la Fiscalía General de
la República y a la PNC que se
sentía amenazado, sin especificar el
origen de esas amenazas.
"La Policía Nacional
Civil y la Fiscalía General de la
República, en el desarrollo de las
investigaciones, a través de niveles
correspondientes, ofreció seguridad al
sargento Jorge Palacios, quien optó por
solicitar gestiones para salir del país,
las cuales estaban en proceso", dice el
comunicado.
El Diario de Hoy conoce que
parte de las negociaciones que emprendió
Palacios con los fiscales obedecían a la
posibilidad de que tanto a su hermana como su
madre se le tuvieran en el proceso de los
secuestros como testigos y no como
imputadas.
A cambio de eso,
trascendió, ellas darían
información comprometedora contra
José Luis Merino, alias comandante
Ramiro, quien fungió como el jefe de las
FAL durante el conflicto armado.
Algunos investigadores
estaban convencidos de que, con esas
manifestaciones, se podía llegar a
algunos de los cabecillas de un grupo a los que
se les atribuye la comisión de algunos
sonados secuestros ocurridos después de
firmada la paz.
Esos plagios se atribuyen a
una estructura de comandos urbanos del PCS, que
persistió en violar leyes después
de los acuerdos de Chapultepec.
Esa hipótesis ha
generado una serie de controversias
públicas en el país, pues lanza
críticas contra el papel asumido por
algunos de líderes del FMLN.