Sábado 10 de julio


Historias tras la carne

Pobrecitas las vacas. Ya no saben quién es su dueño ni para qué sirven. Muchas son engañadas. Las alimentan como lecheras, y aún novillas, son destazadas

El título no es pornografía, es cuatrerismo. ¿Se ha puesto a pensar en la historia que está detrás ese trozo de carne asada o las albóndigas? Puede ser que provenga de un establo, de la vaquita que un agricultor llevó a pastorear a la orilla de los caminos, o del semoviente sacrificado en la noche por quienes prefieren que otros trabajen para luego llevarse ellos las ganancias. Sensuntepeque, Sonsonate, Santa Ana, San Miguel, San Vicente, Ahuachapán, Chalatenango y La Libertad, son suficientes ejemplos de los departamentos de los cuáles hemos recibido denuncias de cuatreros. No crean señores policías y jueces que "es un problema menor". Es un enorme lío.

Por diez denuncias expuestas, la PNC informa de un caso que "se investiga". Raras veces se habla de capturas, y menos de recuperación de animales robados. Hay una razón para ello: Muchos de los que roban ganado prefieren destazarlo en el sitio donde lo encuentran, y una vaca se ve igual a otra cuando le quitan la piel y la cortan en pedazos. No importa que sea un escuálido buey que ya no sirva ni para halar su cola, o un semental de más de cien mil colones. Igual venden la carne por libras, aunque resulte tan dura como suela de zapato, o esté aderezada con huevos, quistes y esporas causantes de enfermedades .

Se dan facilidades a los cuatreros: es raro ver un retén policial en las noches. Los mercados controlan -con abundantes limitaciones- las condiciones higiénicas de la carne, pero no la legalidad del animal destazado. Además, ¿qué cuesta llevar un canasto o una bolsa o caja llena de carne y venderla de escondidas a un detallista? Así llega cisticercosis, tenias y muchas otras enfermedades a nuestro organismo. La Asociación de Ganaderos ha protestado, la PNC responde que "se intensificarán las acciones". Punto.

Hace un par de semanas se supo de capacitaciones a policías para combatir a los cuatreros. Pero para que funcionen deberán exigir a los delincuentes que operen en horario de oficina, ya que de noche es más difícil controlarlos.

Los ladrones de ganado son una plaga que pone en peligro al sector agropecuario, sin que se vean esperanzas de que la situación mejore. Son gente que, luego de robar ganado, dedican su "tiempo libre" a cometer extorsiones o secuestrar. ¡Suerte que para algunos, no es necesaria la Policía rural!

Comentarios: 11a Calle Oriente #271, San Salvador. E-mail: departamentales@elsalvador. com



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