Historias tras la
carne
Pobrecitas las vacas. Ya
no saben quién es su dueño ni para
qué sirven. Muchas son engañadas.
Las alimentan como lecheras, y aún
novillas, son destazadas
El título no es
pornografía, es cuatrerismo. ¿Se ha
puesto a pensar en la historia que está
detrás ese trozo de carne asada o las
albóndigas? Puede ser que provenga de un
establo, de la vaquita que un agricultor
llevó a pastorear a la orilla de los
caminos, o del semoviente sacrificado en la
noche por quienes prefieren que otros trabajen
para luego llevarse ellos las ganancias.
Sensuntepeque, Sonsonate, Santa Ana, San Miguel,
San Vicente, Ahuachapán, Chalatenango y
La Libertad, son suficientes ejemplos de los
departamentos de los cuáles hemos
recibido denuncias de cuatreros. No crean
señores policías y jueces que "es
un problema menor". Es un enorme
lío.
Por diez denuncias expuestas,
la PNC informa de un caso que "se investiga".
Raras veces se habla de capturas, y menos de
recuperación de animales robados. Hay una
razón para ello: Muchos de los que roban
ganado prefieren destazarlo en el sitio donde lo
encuentran, y una vaca se ve igual a otra cuando
le quitan la piel y la cortan en pedazos. No
importa que sea un escuálido buey que ya
no sirva ni para halar su cola, o un semental de
más de cien mil colones. Igual venden la
carne por libras, aunque resulte tan dura como
suela de zapato, o esté aderezada con
huevos, quistes y esporas causantes de
enfermedades .
Se dan facilidades a los
cuatreros: es raro ver un retén policial
en las noches. Los mercados controlan -con
abundantes limitaciones- las condiciones
higiénicas de la carne, pero no la
legalidad del animal destazado. Además,
¿qué cuesta llevar un canasto o una
bolsa o caja llena de carne y venderla de
escondidas a un detallista? Así llega
cisticercosis, tenias y muchas otras
enfermedades a nuestro organismo. La
Asociación de Ganaderos ha protestado, la
PNC responde que "se intensificarán las
acciones". Punto.
Hace un par de semanas se
supo de capacitaciones a policías para
combatir a los cuatreros. Pero para que
funcionen deberán exigir a los
delincuentes que operen en horario de oficina,
ya que de noche es más difícil
controlarlos.
Los ladrones de ganado son
una plaga que pone en peligro al sector
agropecuario, sin que se vean esperanzas de que
la situación mejore. Son gente que, luego
de robar ganado, dedican su "tiempo libre" a
cometer extorsiones o secuestrar. ¡Suerte
que para algunos, no es necesaria la
Policía rural!
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