Incertidumbre
empresarial en Honduras
A medida que el conflicto limítrofe
entre Honduras y Nicaragua crece, debido a que
la delimitación de la frontera
marítima se dirimirá ante la Corte
Internacional de Justicia de La Haya,
también aumenta la incertidumbre entre la
empresa hondureña que sostiene un flujo
comercial con la vecina nación,
informó La Prensa, en su edición
electrónica.
San Pedro
Sula
Los aproximadamente 3.4 millones de lempiras
que mensualmente exportan los empresarios
hondureños a Nicaragua penden del hilo de
las negociaciones con que ambos países
enfrenten la problemática.
En ese sentido, el estado nicaragüense
dio el primer golpe al imponer en días
recientes un arancel del 35 por ciento a los
productos hondureños, contraviniendo los
tratados comerciales de la región.
Desintegración regional
Aunque el Estado y empresa privada
hondureños han reaccionado con calma, el
empresario y presidente de la Cámara de
Comercio e Industrias de Cortés (CCIC),
Mario Canahuati, acotó que tal
situación preocupa no sólo por el
impacto en la economía nacional, sino
también por el duro golpe que supone para
los esfuerzos que desde 1960 se efectúan
para la integración centroamericana.
El conflicto limítrofe cobró
vida cuando el pasado 30 de noviembre, al
ratificar Honduras un tratado de
limitación marítima con Colombia,
Nicaragua alegó que su frontera
marítima llega al paralelo 17 y que el
acuerdo reduce de 170 mil a 40 kilómetros
cuadrados su plataforma continental en el
Caribe.
Impacto económico
Pese a la tranquilidad que se respira por el
diferendo, los análisis de la empresa
privada sugieren que la incertidumbre actual
crecerá si Honduras se ve forzada a
encontrar un mercado sustituto del
nicaragüense, que al finalizar el ejercicio
fiscal el pasado año reportó una
balanza comercial superior a los 27 millones de
dólares.
Exportaciones
Las relaciones comerciales existentes hasta
1998 permitieron a Honduras exportar a Nicaragua
un poco más de 43 millones de
dólares, entre cuyos principales
productos sobresalen los cigarrillos, papel
higiénico, jabones, salsas de tomate y
alambre con púas de hierro y acero, entre
otros.
Además, se importó en ese mismo
período del vecino país, productos
como preparaciones de lubricantes, helados,
animales vivos de raza bovina, cueros y pieles,
concentrado de tomates y otros productos que
significaron para la nación una
erogación de poco más de 16
millones de dólares el año
anterior.
Frente a estas cifras, es evidente el peligro
al que se exponen las economías de ambas
naciones de no solucionar en el menor tiempo
posible su diferencias territoriales.
Situación que, como lo señala el
presidente de los empresarios sampedranos,
repercutirá inevitablemente en el proceso
integracionista de la región.
El economista Mario Duarte coincide con
García en que las represalias impuestas
por el estado nicaragüense contra el
hondureño serán más
perjudiciales para el vecino país.
Duarte, agregó que el otro golpe que
recibiría Nicaragua con la
imposición arancelaria vendría de
las importaciones que efectúa utilizando
como entrada para esos productos Puerto
Cortés, porque también se
tasarían con el alza del arancel.
De mantenerse el aumento arancelario a
productos hondureños, Nicaragua
tendría que buscar nuevos mercados de
compra lo cual incrementaría aún
más sus costos de importación.