- Ministerio
Espiga
- En espera de nuestro
Salvador
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
El
adviento es una nueva oportunidad del
Señor que preparemos sus caminos, como
dice San Juan Bautista. Una vez tuve una gran
experiencia. Me sentía muy lejos de Dios,
me sentía un hombre pecador. Una mujer
sencilla se me acercó y me dijo:
"Hermano, tengo un mensaje de Dios para
usted:
El Señor dice: Si yo te amo así
como eres, ¿por qué tú no me
amas y me sirves así como eres...?
Dios todavía nos está hablando,
y El conoce cada fracaso, cada
frustración suya, cada soledad. Pero si
El lo conoce y lo ama así como usted es,
se debe a que Dios sabe lo que va a llegar a ser
cuando el amor y la misericordia rellenen esos
barrancos.
La Palabra del Señor nos da la
oportunidad de conocer en cuál camino
vamos. Son cuatro: Uno prolífero de
hoyos, de fracasos y depresiones; otro, lleno de
cerros, es decir, de vanidad; una tercera
vía está retorcida, plagada de
mentira; y una cuarta, llena de asperezas, como
cuando llega el papá a la casa y, en
lugar se significar una alegría para la
familia, es una tristeza, o como esa
señora que de tan amargada que
está ya tiene arrugas en las arrugas y no
hay manera de hacerla sonreír. "Si yo no
me quejo --dice, y ya la misma voz es un
quejido--. Si yo tengo todo: tengo a mi esposo,
a mis hijos, tengo mi casa, y unas ganas de
morirme..."
Ella tiene de todo, hasta ganas de morirse...
¿Cuál es la razón de su
amargura?
Busque en su corazón y pídale
al Señor que se la arranque de
raíz. Allane ese camino para que sea
transitable, para que sea cómodo su
caminar. Demasiadas lágrimas se vierten
en el mundo para que usted ponga las suyas.
No dejemos que el orgullo destruya nuestras
familias, nuestra sociedad. No es con la
jactancia del poder, sino con la sencillez con
la que se logran las cosas más
grandes.
Si tú eres un camino retorcido,
tortuoso, lleno de curvas y accidentado,
enderézalo. Ya no puedes borrar lo malo
que has hecho. Algo de ello tendrá
consecuencias, enfréntalas, pero ya no
añadas más mal al mal.
Así como Israel hizo un camino para
llegar a la Tierra Prometida, nosotros, el nuevo
Pueblo de Dios, vamos hacia en
peregrinación hacia el Señor. Por
eso es buenos reflexionar en los principales
momentos de nuestra vida cristiana. Y este es
uno de los más importantes: prepararse
para la venida de Jesús.
De tal manera que no sólo se trata de
conmemorar de cuando, hace dos mil años,
Cristo se encarnó, nació de la
Virgen María y compartió con
nosotros, sino una preparación a la
venida de Jesús a nuestro corazón
y, sobre todo, prepararnos a su Segunda Venida,
definitiva.