Mortandad en
Venezuela
LA GUAIRA,
VENEZUELA.
REUTERS.-
Unas 10.000 personas murieron en la costa
caribeña de Venezuela enterrados por
deslaves o ahogados por torrentes provocados por
fuertes lluvias la semana pasada, dijo ayer el
canciller.
En
la peor catástrofe natural que se
recuerde en Venezuela, el ministro José
Vicente Rangel dijo que "en definitiva (la
cifra) no baja de 10.000 muertos. No va a ser
menos".
Ese saldo de muertos superaría el
así dejado en 1998 por el huracán
Mitch en América Central, donde se
calcula murieron unas 9.000 personas.
La mayor parte de las víctimas se
produjeron en el costero estado de Vargas,
habitado por unas 350.000 personas y donde miles
quedaron enterradas bajo toneladas de lodo y
escombros, arrastrados desde la cadena
montañosa que lo separa de Caracas.
Pueblos fantasma
Rangel dijo que hasta ahora se han recuperado
unos 1.000 cuerpos. "Hay cadáveres en el
mar, hay cadáveres enterrados en el lodo,
en todas partes"", dijo en breve entrevista
telefónica.
Unas 200.000 personas quedaron sin hogar
luego que se desbordaron quebradas y ríos
que arrasaron con todo lo que encontraron a su
paso entre el miércoles y el viernes.
Las poblaciones de Caraballeda y Carmen de
Uria, de las más afectadas, están
desoladas. Han sido evacuados la mayoría
de sus habitantes y han quedado como pueblos
fantasma.
En Caraballeda, los militares asumieron el
control de la zona y ya no se escuchaban tiros
ni se oia de saqueos, como ocurrió el fin
de semana. Se impuso un toque de queda durante
toda la noche hasta el amanecer del lunes.
El ministro de la Defensa, Raúl
Salazar, dijo que faltaban unos cinco
días más de trabajo para despejar
el área y que la situación de
rescate y evacuación en Vargas estaba en
80 por ciento controlada.
"Hay seguridad. Pensamos que
requeríamos de 10 a 15 días para
llegar vía terreste a Macuto y ya estamos
en Macuto", dijo sobre otra población
costera, al insistir que aunque Vargas "fue
prácticamente arrasado, es
reconstruible".
Precisó que el área es
"salvable" en un período no menor de 10
años y que ya han comenzado a abrir
comercios y bancos.
No
quieren irse
Algunas personas se han negado a abandonar
sus hogares por temor a perderlo todo en manos
de saqueadores.
"Buscaré un arma y me quedaré
en mi casa hasta que la tome el control de esto
y me pueda ir", dijo un hombre de mediana edad
que regresaba a Caraballeda luego de llevar a su
familia al lugar de concentración para
embarcar una fragata.
Efectivos de Defensa Civil y la Cruz Roja
trataban de persuadir a las personas a abandonar
el lugar advirtiéndoles que cada
día aumentan los vectores de
enfermedades.
Mientras, continuaba la evacuación
desde el devastado estado en un operativo por
vía aérea y marítima que
envuelve a unos 12.000 efectivos militares,
entre los que destacan 1.500 paracaidistas.
El presidente Hugo Chávez dijo el
lunes que los militares "peinaron la zona" y que
ahora la operación va "casa por casa
(...) No vamos a abandonar la zona".
Miles de personas esperaban en largas colas
abordar un buque de la armada, con capacidad
para entre 2.500 a 3.000 personas.
Los helicópteros, que iban y
venían los días anteriores, ya
estaban menos activos. Brigadas motorizadas y
voluntarios seguían su labor de
rescate.
Los evacuados seguían siendo llevados
al Aeropuerto Internacional Simón
Bolívar, el principal del país y a
unos pocos kilometros de la zona de
desastre.
Hasta el domingo, autoridades dijeron que
habían evacuado a unas 32.000 personas
hacia Caracas y otros estados del
país.
Los damnificados eran llevados a centros
deportivos, iglesias, colegios y cuarteles
militares donde médicos y miles de
voluntarios brindaban asistencia y
distribuían la ayuda que llegaba de todas
partes.
En medio del peor desastre del siglo,
Venezuela puso ayer en vigencia una nueva
constitución, pero uno de sus efectos
inmediatos, las elecciones legislativas de
febrero para el nuevo Congreso unicameral,
sería pospuesto ante la gravedad del
desastre nacional dejado por las
inundaciones.