Jueves 2 de diciembre






















Recicladores de desechos

Los residentes del barrio La Cruz, en Suchitoto, Cuscatlán, tienen una nueva alternativa, desde 1997, para reciclar la basura orgánica que generan.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Ernesto Rivas

De lunes a viernes, entre las 8 de la mañana y las 12 del mediodía, es común observar a don Santiago de Jesús Guachín, quien a bordo de una "bicicleta recolectora de basura" recorre las angostas calles de la ciudad.

Su equipo de trabajo está formado por su recolector móvil, guantes, gorra, un rastrillo y una pala, además de un pito (similar al que usan los panaderos) que suena a cada momento para alertar a los vecinos para que le entreguen los desperdicios.

Don Santiago, al contrario de otras personas que se dedican a esta actividad en diferentes puntos del país, está contratado por la Alcaldía de la localidad para recolectar solo desechos orgánicos (que se descomponen naturalmente, como cáscaras de frutas, restos de comida, hojas, etc.). La basura inorgánica (plásticos, botellas, telas) es recogida por el tren de aseo.

Todos los desperdicios son clasificados por las familias, quienes ponen en depósitos separados el material orgánico y el inorgánico. Ellas fueron capacitadas por el Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA) para llevar a cabo este programa.

Según el señor Marco Antonio Gonzáles, técnico asesor del proyecto, a todos los grupos familiares se les dio capacitación durante dos meses, en la que se les enseñaba sobre medio ambiente, desechos sólidos, compostaje (descomposición de la materia orgánica) y sobre la clasificación que debe hacerse de la basura producida en las casas, entre otros temas.

Proceso natural

"Cada semana recolectamos un promedio de unos 10 metros cúbicos de desechos orgánicos, que llevamos a nuestra planta para iniciar el proceso de descomposición de la basura", dice el asesor del CESTA.

"Ahí la basura no recibe ningún tipo de tratamiento químico, ya que la misma naturaleza hace que después de unos tres meses se descomponga y se transforme en un mejorador de suelos con poco mantenimiento", señala el señor Guachín, quien también se encarga de la planta.

Una de las ventajas que tiene esta técnica es que no necesita ningún tipo de tratamiento; solo es necesario controlar la temperatura y el nivel de humedad de los desperdicios, además de revolverlos cada semana para que la descomposición se desarrolle de forma pareja.

El proceso finaliza cuando la basura se descompone y da como resultado un material similar a la tierra, que se utiliza como mejorador de suelos (debido a los nutrientes que posee).

Cada mes se produce un promedio de 100 quintales de producto, el cual es vendido a los agricultores de la zona a 25 colones el quintal. El dinero recolectado va a parar a las arcas municipales, ya que la alcaldía.

Proyecto de exportación

En la actualidad algunos otros municipios también han puesto en marcha este proyecto, como Comacarán, en San Miguel; San Lorenzo y Tecoluca, en San Vicente; Suchitoto, en Cuscatlán, y Opico, en La Libertad.

En esos lugares se ha involucrado a toda la población, que a través de las capacitaciones impartidas por el CESTA ha identificado y sabe clasificar cuáles son los desechos que se descomponen por sí solos y los que no.

Las noticias sobre el compostaje han traspasado las fronteras salvadoreñas y han llegado al exterior, a traves de algunas organizaciones no gubernamentales interesadas en preservar el medio ambiente.

El lunes 29 de noviembre llegaron a nuestro país cuatro alcaldes del departamento de La Paz, de Honduras, para conocer de cerca los beneficios de la transformación de la basura orgánica en nutrientes para el suelo.

"Nuestra visita tiene como objetivo intercambiar experiencias con los alcaldes salvadoreños sobre las dificultades y bondades que tiene el desarrollo del compostaje", dijo el señor Alex Antonio Rodríguez, oficial de proyectos del Instituto del Ambiente y Desarrollo de ese país.

"Nos parece muy interesante este tipo de programas, ya que la población de las comunidades se involucra activamente en la conservación del medio ambiente", dice el señor Enrique Carrillo Hernández, alcalde del municipio de Chinacla, departamento de La Paz.

A pesar de algunos obstáculos que se han tenido que superar, uno de ellos la falta de cultura y de costumbre de clasificar los desechos por parte de algunas familias, el proyecto se mantiene en marcha y a corto plazo se espera que llegue a más municipios y pueblos de El Salvador y del extranjero.

Cómo surgió

Los inicios del proyecto se remontan a finales de 1997, cuando el Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA) puso a funcionar en Suchitoto un plan piloto de compostaje en el que participaron 80 familias. En la actualidad hay 150 familias en el programa.

"Uno de los objetivos del proyecto es crear conciencia entre la población del lugar sobre la relación que existe entre la generación de alimentos, los desechos y la contaminación del medio ambiente", dice el señor Gonzáles, del CESTA.

En los primeros meses del próximo año se incorporarán los barrios Santa Lucía y El Calvario, de Suchitoto, y quedarán pendientes dos, que se incorporarían más adelante.


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