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Recicladores de
desechos
Los residentes del barrio La Cruz, en
Suchitoto, Cuscatlán, tienen una nueva
alternativa, desde 1997, para reciclar la basura
orgánica que generan.
- Ricardo
Guevara
- El Diario de
Hoy
- Fotos
Ernesto Rivas
De
lunes a viernes, entre las 8 de la mañana y
las 12 del mediodía, es común
observar a don Santiago de Jesús
Guachín, quien a bordo de una "bicicleta
recolectora de basura" recorre las angostas calles
de la ciudad.
Su equipo de trabajo está formado por su
recolector móvil, guantes, gorra, un
rastrillo y una pala, además de un pito
(similar al que usan los panaderos) que suena a
cada momento para alertar a los vecinos para que le
entreguen los desperdicios.
Don Santiago, al contrario de otras personas que
se dedican a esta actividad en diferentes puntos
del país, está contratado por la
Alcaldía de la localidad para recolectar
solo desechos orgánicos (que se descomponen
naturalmente, como cáscaras de frutas,
restos de comida, hojas, etc.). La basura
inorgánica (plásticos, botellas,
telas) es recogida por el tren de aseo.
Todos los desperdicios son clasificados por las
familias, quienes ponen en depósitos
separados el material orgánico y el
inorgánico. Ellas fueron capacitadas por el
Centro Salvadoreño de Tecnología
Apropiada (CESTA) para llevar a cabo este
programa.
Según el señor Marco Antonio
Gonzáles, técnico asesor del
proyecto, a todos los grupos familiares se les dio
capacitación durante dos meses, en la que se
les enseñaba sobre medio ambiente, desechos
sólidos, compostaje (descomposición
de la materia orgánica) y sobre la
clasificación que debe hacerse de la basura
producida en las casas, entre otros temas.
Proceso natural
"Cada semana recolectamos un promedio de unos 10
metros cúbicos de desechos orgánicos,
que llevamos a nuestra planta para iniciar el
proceso de descomposición de la basura",
dice el asesor del CESTA.
"Ahí la basura no recibe ningún
tipo de tratamiento químico, ya que la misma
naturaleza hace que después de unos tres
meses se descomponga y se transforme en un
mejorador de suelos con poco mantenimiento",
señala el señor Guachín, quien
también se encarga de la planta.
Una de las ventajas que tiene esta
técnica es que no necesita ningún
tipo de tratamiento; solo es necesario controlar la
temperatura y el nivel de humedad de los
desperdicios, además de revolverlos cada
semana para que la descomposición se
desarrolle de forma pareja.
El proceso finaliza cuando la basura se
descompone y da como resultado un material similar
a la tierra, que se utiliza como mejorador de
suelos (debido a los nutrientes que posee).
Cada
mes se produce un promedio de 100 quintales de
producto, el cual es vendido a los agricultores de
la zona a 25 colones el quintal. El dinero
recolectado va a parar a las arcas municipales, ya
que la alcaldía.
Proyecto de exportación
En la actualidad algunos otros municipios
también han puesto en marcha este proyecto,
como Comacarán, en San Miguel; San Lorenzo y
Tecoluca, en San Vicente; Suchitoto, en
Cuscatlán, y Opico, en La Libertad.
En esos lugares se ha involucrado a toda la
población, que a través de las
capacitaciones impartidas por el CESTA ha
identificado y sabe clasificar cuáles son
los desechos que se descomponen por sí solos
y los que no.
Las noticias sobre el compostaje han traspasado
las fronteras salvadoreñas y han llegado al
exterior, a traves de algunas organizaciones no
gubernamentales interesadas en preservar el medio
ambiente.
El lunes 29 de noviembre llegaron a nuestro
país cuatro alcaldes del departamento de La
Paz, de Honduras, para conocer de cerca los
beneficios de la transformación de la basura
orgánica en nutrientes para el suelo.
"Nuestra visita tiene como objetivo intercambiar
experiencias con los alcaldes salvadoreños
sobre las dificultades y bondades que tiene el
desarrollo del compostaje", dijo el señor
Alex Antonio Rodríguez, oficial de proyectos
del Instituto del Ambiente y Desarrollo de ese
país.
"Nos parece muy interesante este tipo de
programas, ya que la población de las
comunidades se involucra activamente en la
conservación del medio ambiente", dice el
señor Enrique Carrillo Hernández,
alcalde del municipio de Chinacla, departamento de
La Paz.
A pesar de algunos obstáculos que se han
tenido que superar, uno de ellos la falta de
cultura y de costumbre de clasificar los desechos
por parte de algunas familias, el proyecto se
mantiene en marcha y a corto plazo se espera que
llegue a más municipios y pueblos de El
Salvador y del extranjero.
Cómo
surgió
Los inicios del proyecto se remontan a finales
de 1997, cuando el Centro Salvadoreño de
Tecnología Apropiada (CESTA) puso a
funcionar en Suchitoto un plan piloto de compostaje
en el que participaron 80 familias. En la
actualidad hay 150 familias en el programa.
"Uno de los objetivos del proyecto es crear
conciencia entre la población del lugar
sobre la relación que existe entre la
generación de alimentos, los desechos y la
contaminación del medio ambiente", dice el
señor Gonzáles, del CESTA.
En los primeros meses del próximo
año se incorporarán los barrios Santa
Lucía y El Calvario, de Suchitoto, y
quedarán pendientes dos, que se
incorporarían más adelante.
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