Sonsonate
Acajutla con su mar de
problemas
La ciudad de Acajutla tiene una
delincuencia constante, un cercano puerto
ineficiente, una carretera asesina y gente
valiente
Francisco
Ayala Silva
El Diario de
Hoy
En
Acajutla sólo una cosa es peor que los
delitos: los accidentes.
Cada día ocurren dos o tres accidentes
en la carretera entre Sonsonate (la cabecera) y
la ciudad costera. Lo dice una fuente de la
Fiscalía sonsonateca.
"Lo que ocurre es que la carretera es nueva y
amplia, y la gente le da por acelerar", explica.
Los conductores corren hasta el tope del
tacómetro, igual los choferes de
microbuses y furgones con rastra. Pero a los
lados de la carretera viven cientos de familias
que cruzan la calle sin pasarelas, varias veces
cada día.
Una combinación de manejo imprudente
en vía amplia y sin pasarela
convirtió a la carretera Troncal del
Norte en "la carretera de la muerte". Algo
similar ocurre ahora en la carretera
Sonsonate-Acajutla.
Y hay más problemas.
Acajutla
y Acajutla
Se tiene la idea errada de que la ciudad de
Acajutla es el puerto del mismo nombre, que
está a dos kilómetros al este. El
puerto no es la ciudad.
La ciudad de Acajutla está en una
extensa llanura que termina en la costa
sonsonateca. Su nombre significa "lugar de
tortugas y arbustos".
Era un pueblo de pescadores hasta hace 35
años, cuando la modernización del
puerto de Acajutla incentivó al gobierno
a construir colonias con un diseño
implantado para todo El Salvador, que hace que
las casas de Chinameca se parezcan a las de
Acajutla y a las de Santa Ana.
En la actualidad, el puerto ya no es un pozo
de riquezas. José Antonio Portillo,
primer secretario de la Alcaldía,
considera que el muelle es un riesgo de
contaminación con químicos o
petróleo.
Hoy, la economía de la ciudad depende
de la cercana y próspera zona industrial,
de la pesca y de la ganadería y
agricultura.
Delitos
bajo el sol.
La ciudad de
Acajutla sigue la triste tradición
salvadoreña de muchos asaltos y pocos
testigos.