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Los Santas
universitarios
En diciembre los estudiantes universitarios
se encuentran de vacaciones y muchos aprovechan
para trabajar, aunque sean en labores tan
originales como caracterizar a Santa Claus.
- Gustavo
Ernesto Rico
- El Diario de
Hoy
La
Navidad ha llegado, los adornos han invadido las
calles, los árboles con luces se ven en los
centros comerciales y en los hogares, y los
niños y niñas son quienes más
esperan las fechas que celebran el nacimiento de
Jesús.
Muchas personas recorren los pasillos de los
almacenes para buscar los regalos para familiares y
amistades.
En medio de todo este movimiento comercial y
espiritual, nunca faltan los personajes que
mantienen viva la imagen de la Navidad en el
corazón de las personas: el famoso Santa
Claus o San Nicolás, que con el respectivo
traje rojo y su barba roja escucha los deseos de
los pequeños que hacen grandes colas para
poder hablar con este personaje ancestral.
Se desconoce cuántos "Santas" hay en San
Salvador; por lo general cada almacén tiene
uno. Para contratarlos, los requisitos son tener un
poco de sobrepeso y buen humor.
Trabajo por un mes
Los regordetes Santas recorren supermercados,
tiendas y centros comerciales, mientras
niños y niñas los saludan y les hacen
saber sus deseos para Navidad.
Ovidio Antonio Ramírez, de 26
años, es uno de tantos Santas. Él
estudia cuarto año de medicina en la
Universidad "Nueva San Salvador" y tiene cuatro
años de trabajar como el personaje
típico de estas fiestas.
Miguel Morales, también estudiante de
medicina, de 29 años, aprovecha las
vacaciones de fin de año para laborar
vestido con el traje rojo y la famosa barba
blanca.
Él, como Ovidio, tiene cuatro años
de trabajar como este personaje y dice que lo que
más le agrada son los niños, que con
su inocencia aún creen en Papá Noel,
a quien ven como a un padre que regala
juguetes.
Estos
Santas caminan en los centros comerciales,
saludando y deseándole una feliz Navidad a
todo pulmón a cuantas personas encuentran;
otros permanecen sentados en los almacenes para
saludar a los clientes. De todos ellos, la
mayoría son universitarios que sacan
provecho a sus vacaciones.
Como Douglas Crespín, de 25 años,
a quien encontramos sentado frente a la entrada de
un almacén, dando sonoros "Jo, jo, jo". Al
entrevistarlo nos contó que el lleva 11
años de personificar a Santa Claus.
Él estudió hasta segundo
año de publicidad en la Universidad
"Leonardo da Vinci", pero ha detenido sus estudios
por dedicarse a una empresa familiar; aunque piensa
volver a los estudios el próximo
año.
Douglas dice haber trabajado en un centro
comercial en Nueva York por tres años
consecutivos (1991-92-93). "Cuando iba de
vacaciones a los Estados Unidos me salía la
oportunidad y la paga es muy buena. Al regresar a
mi país, busqué hacer lo mismo en
estas fechas y me gusta. Pienso hacerlo siempre",
dice Douglas.
Marvin Martell fue el último Santa que
hallamos al pie de un árbol navideño
de más de 11 metros de altura. Niños
y niñas lo rodeaban mientras
platicábamos con él.
Marvin tiene 25 años y dos de estudiar en
el Instituto Tecnológico Centroamericano
(ITCA), donde estudia técnico en
ingeniería automotriz.
Pero no solo Santas se pueden observar en esta
época. En los almacenes, supermercados y
tiendas las vendedoras se visten con un gorro rojo
y falda del mismo color, en alusión a la
temporada. Una de ellas es Hilda Guardado, de 18
años, que espera el otro año ingresar
a la universidad.
¿Qué piden los
pequeños?
Los niños piden desde un carro hasta una
computadora, figuras de personajes como
"Dragón Ball Z", "Superman", el hombre
araña, "Pokémon" y los de las
"Guerras de las Galaxias".
Las niñas, en cambio, deliran por
muñecas, teléfonos celulares, juegos
de cocinas, de té y casas de muñecas,
donde sobresale la famosísima "Barbie".
El Santa Ovidio recuerda a un niño de 10
años que le mencionó que no
había regalos de Navidad en su casa , pues
no tenían árbol y mucho menos
celebración, porque su familia, por sus
creencias cristianas, no celebra la fecha. Pero el
chiquitín extrañaba los adornos, el
árbol y los obsequios.
A
Marvin Martell, un pequeño le llamó
la atención al pedirle una "tacuacina"
(camión que carga automóviles) para
el padre, y una niña de 10 años que
pidió "muchos juguetes para los niños
de la calle".
Los deseos de Santa
Los Santas universitarios desean a todos los
lectores una feliz Navidad y piden que nos
acerquemos más a Dios y a la familia.
Que las Navidades sean siempre un momento de
reflexión, para comenzar un nuevo con
optimismo.
Uno de los Santas pidió un poco de
reflexión a los sindicatos que tienen
sufriendo problemas a la población
más humilde de El Salvador, para que piensen
en el daño que están sufriendo estas
personas al no recibir consulta medica ni
medicinas, y que por ninguna suma de dinero vale la
pena jugar con una vida humana.
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