Viernes 17 de diciembre























 





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Los Santas universitarios

En diciembre los estudiantes universitarios se encuentran de vacaciones y muchos aprovechan para trabajar, aunque sean en labores tan originales como caracterizar a Santa Claus.

Gustavo Ernesto Rico
El Diario de Hoy

La Navidad ha llegado, los adornos han invadido las calles, los árboles con luces se ven en los centros comerciales y en los hogares, y los niños y niñas son quienes más esperan las fechas que celebran el nacimiento de Jesús.

Muchas personas recorren los pasillos de los almacenes para buscar los regalos para familiares y amistades.

En medio de todo este movimiento comercial y espiritual, nunca faltan los personajes que mantienen viva la imagen de la Navidad en el corazón de las personas: el famoso Santa Claus o San Nicolás, que con el respectivo traje rojo y su barba roja escucha los deseos de los pequeños que hacen grandes colas para poder hablar con este personaje ancestral.

Se desconoce cuántos "Santas" hay en San Salvador; por lo general cada almacén tiene uno. Para contratarlos, los requisitos son tener un poco de sobrepeso y buen humor.

Trabajo por un mes

Los regordetes Santas recorren supermercados, tiendas y centros comerciales, mientras niños y niñas los saludan y les hacen saber sus deseos para Navidad.

Ovidio Antonio Ramírez, de 26 años, es uno de tantos Santas. Él estudia cuarto año de medicina en la Universidad "Nueva San Salvador" y tiene cuatro años de trabajar como el personaje típico de estas fiestas.

Miguel Morales, también estudiante de medicina, de 29 años, aprovecha las vacaciones de fin de año para laborar vestido con el traje rojo y la famosa barba blanca.

Él, como Ovidio, tiene cuatro años de trabajar como este personaje y dice que lo que más le agrada son los niños, que con su inocencia aún creen en Papá Noel, a quien ven como a un padre que regala juguetes.

Estos Santas caminan en los centros comerciales, saludando y deseándole una feliz Navidad a todo pulmón a cuantas personas encuentran; otros permanecen sentados en los almacenes para saludar a los clientes. De todos ellos, la mayoría son universitarios que sacan provecho a sus vacaciones.

Como Douglas Crespín, de 25 años, a quien encontramos sentado frente a la entrada de un almacén, dando sonoros "Jo, jo, jo". Al entrevistarlo nos contó que el lleva 11 años de personificar a Santa Claus.

Él estudió hasta segundo año de publicidad en la Universidad "Leonardo da Vinci", pero ha detenido sus estudios por dedicarse a una empresa familiar; aunque piensa volver a los estudios el próximo año.

Douglas dice haber trabajado en un centro comercial en Nueva York por tres años consecutivos (1991-92-93). "Cuando iba de vacaciones a los Estados Unidos me salía la oportunidad y la paga es muy buena. Al regresar a mi país, busqué hacer lo mismo en estas fechas y me gusta. Pienso hacerlo siempre", dice Douglas.

Marvin Martell fue el último Santa que hallamos al pie de un árbol navideño de más de 11 metros de altura. Niños y niñas lo rodeaban mientras platicábamos con él.

Marvin tiene 25 años y dos de estudiar en el Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA), donde estudia técnico en ingeniería automotriz.

Pero no solo Santas se pueden observar en esta época. En los almacenes, supermercados y tiendas las vendedoras se visten con un gorro rojo y falda del mismo color, en alusión a la temporada. Una de ellas es Hilda Guardado, de 18 años, que espera el otro año ingresar a la universidad.

¿Qué piden los pequeños?

Los niños piden desde un carro hasta una computadora, figuras de personajes como "Dragón Ball Z", "Superman", el hombre araña, "Pokémon" y los de las "Guerras de las Galaxias".

Las niñas, en cambio, deliran por muñecas, teléfonos celulares, juegos de cocinas, de té y casas de muñecas, donde sobresale la famosísima "Barbie".

El Santa Ovidio recuerda a un niño de 10 años que le mencionó que no había regalos de Navidad en su casa , pues no tenían árbol y mucho menos celebración, porque su familia, por sus creencias cristianas, no celebra la fecha. Pero el chiquitín extrañaba los adornos, el árbol y los obsequios.

A Marvin Martell, un pequeño le llamó la atención al pedirle una "tacuacina" (camión que carga automóviles) para el padre, y una niña de 10 años que pidió "muchos juguetes para los niños de la calle".

Los deseos de Santa

Los Santas universitarios desean a todos los lectores una feliz Navidad y piden que nos acerquemos más a Dios y a la familia.

Que las Navidades sean siempre un momento de reflexión, para comenzar un nuevo con optimismo.

Uno de los Santas pidió un poco de reflexión a los sindicatos que tienen sufriendo problemas a la población más humilde de El Salvador, para que piensen en el daño que están sufriendo estas personas al no recibir consulta medica ni medicinas, y que por ninguna suma de dinero vale la pena jugar con una vida humana.


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