Hoy
sepultan a una de las
víctimas
Una promesa de amor cumplida
Unas horas
después de que un matrimonio se jurara
amor "hasta que la muerte los separara", el
destino hizo que uno de los cónyuges
cumpliera la promesa. El esposo murió en
un accidente
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
Sara
Guadalupe Ramírez, de 25 años, y
Francisco Ayala Meléndez, de 28,
quizá nunca pensaron que la
declaración de las bodas de "os declaro
marido y mujer hasta que la muerte los separe",
se iba a cumplir prematuramente.
Francisco murió
al estrellarse el microbús en que iba con
su esposa, pocas horas después de su
matrimonio religioso, el pasado
lunes.
En el accidente, que se
produjo en el Bulevar Venezuela de esta capital,
Sara Guadalupe resultó con lesiones de
alguna gravedad.
Hace tres
años
Los muchachos se
conocieron hace tres años mientras
trabajaban; él conducía un
autobús con ruta a Opico, y ella en un
comedor de su propiedad, ubicado cerca de la
Terminal de Occidente. Precisamente a este lugar
se dirigían la mañana del
accidente.
Sus amigos recuerdan a
Francisco como un hombre serio, responsable y
sincero, que se acercó a Sara cuando
comenzó a frecuentar el
negocio.
Doña Sara Rogel,
abuela de la muchacha, recuerda que cuando
Francisco le pidió a Sara que se hicieran
novios, ella le hizo prometer que la
respetaría como tal y que en su momento
recibirían la bendición de Dios
como esposos.
En su oportunidad,
recuerdan los familiares, Sara le pidió a
Francisco que dejara de conducir en buses
interdepartamentales y que le ayudara a atender
su negocio. Así
sucedió.
Sara compró un
microbús, en el que Francisco la llevaba
todos los días al mercado "La Tiendona" a
comprar provisiones para el negocio de la
joven.
El día de la
boda llegó, el pasado domingo por la
tarde.
La iglesia adventista
de Cojutepeque, departamento de
Cuscatlán, fue el escenario para las
nupcias.
Sara lucía
alegre, con un vestido blanco. Francisco se
mostraba nervioso.
Ante el altar ambos se
juraron estar juntos hasta que la muerte los
separara.
Como ambos esposos eran
adventistas, la boda no fue seguida por una
pomposa fiesta. Una reunión familiar
posterior fue suficiente para
celebrar.
Los nuevos esposos se
fueron a dormir a eso de las 9:00 de la noche de
ese día.
Sara despertó
temprano, a las 5:00 de la mañana, y
junto a Francisco subió a su
vehículo para ir a trabajar en el comedor
de la terminal antes mencionada.
Pocos minutos
después Francisco moriría al
estrellarse el auto contra el portón de
un taller. Sara ahora está en un
hospital. Ambos cumplieron el
juramento.