Miércoles 15 de diciembre


Palabras

La fuente interior

Carlos Balaguer

Cuando el hombre agota los recursos de su razón, de su inteligencia, aún le quedan los inagotables recursos interiores, su fuerza, su riqueza espiritual.

El oro macizo de su fe y magnificencia depende de ese linaje interior, de esa realeza invisible.

El hombre magnífico sabe amar. El hombre magnífico puede estar en todas partes: en la fábrica, en el oficio médico, en los arados, haciendo crecer la espiga verde; en las montañas escalando sus sueños; en las calles de la ciudad, ganando su lucha inmemorial. Estará en cualquier lugar, mercadeando sus bienes, sus sueños, su amor, su libertad, sus ilusiones...

En algún lugar del mundo estará ese ser capaz de amar.

Capaz de entender la sabiduría de su corazón.

La mente sabe, el corazón adivina. La mente inventa, el corazón sueña; la mente razona el amor, el corazón lo comprende.

No ames, mediante la razón, pero haz que tu razón sea amar. Amar. La gran sabiduría.


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