Miércoles 15 de diciembre























 





PUBLICIDAD

Jugueteros de la tradición

En El Salvador aún existen artesanos que se dedican a trabajar con ingenio y creatividad la madera, fabricando capiruchos, yoyos, balancines, camiones e incluso un teleférico en miniatura.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Wilfredo Díaz

A pesar del esfuerzo que realizan los artesanos que fabrican juguetes de madera, esta actividad poco a poco va desapareciendo, debido en parte a la falta de apoyo por parte del gobierno y a la importación de juguetes extranjeros.

Los carros que usan baterías, las muñecas que lloran o cantan; pistolas que tiran balines o personajes de las tiras cómicas fabricados con plástico mantienen una constante lucha contra los juguetes fabricados en madera.

La indiferencia de los padres de familia por conservar las tradiciones locales es otro factor que agrava esta situación, así como la falta de interés por parte de los jóvenes por aprender este oficio.

"Algunos papás prefieren regalarles un juguete de baterías o a control remoto a sus hijos en vez de obsequiarles algo hecho por manos salvadoreñas. Es por eso que ahora casi no se ven niños jugando con yoyos, capiruchos o trompos de madera", afirma el señor Eusebio Marín, quien ha participado en las cuatro ediciones anteriores de la feria.

Un granito de arena

El pasado jueves 9 de diciembre se organizó en las instalaciones del Parque Infantil de Diversiones, en San Salvador, la quinta Feria Nacional del Juguete Artesanal, en donde participaron unos 25 expositores de diferentes departamentos del país.

Los artesanos llegaban de algunos municipios de Zacatecoluca, San Vicente, San Miguel, Sonsonate, Santa Ana y San Salvador.

La actividad fue organizada en coordinación con el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) y la Cámara Salvadoreña para el Artesano, con el objetivo de recuperar una tradición que poco a poco se está perdiendo.

Durante cuatro días, del jueves 9 al domingo 12 de diciembre, se expuso una variedad de juguetes de madera, como ruedas eléctricas, manuales o mecánicas, además de caballitos de vara, aviones, yoyos, capiruchos y trompos.

Sin embargo, los expositores y los productores no han estado de acuerdo en algunos aspectos de la organización, como por ejemplo la ubicación que tuvieron este año, ya que según ellos no existió una afluencia masiva de compradores, lo que les ocasionó pérdidas económicas.

"Esta exposición ha estado un poco desorganizada, ya que nos han ubicado en un lugar en donde el público tiene que pagar para poder entrar (Parque Infantil)", dijo un expositor que prefirió no dar su nombre, y quien también añadió que en años anteriores fueron colocados en el Parque Cuscatlán (en donde el acceso era gratuito).

Sin incentivos ni premios

Desde que se inauguró la primera feria hace cinco años se creó la modalidad de ofrecer premios en efectivo a los artesanos que crearan los juguetes más innovadores. Sin embargo, este año no se aprobaron los fondos para otorgar dichos premios.

La situación ha empeorado con el aumento que ha experimentado la materia prima que utilizan, como la madera de cedro, de caoba, el laurel y el "plywood".

"Nosotros necesitamos que el gobierno, a través de las instituciones encargadas de promover la industria artesanal salvadoreña, nos ayude para tratar de mantener una tradición que se niega a morir", dice don José Eusebio Marín, quien tiene 25 años de dedicarse a la fabricación de juguetes en madera y posee un taller en el kilómetro 11 de la carretera Troncal del Norte.

La situación actual de los 5000 artesanos salvadoreños (según censo de CONCULTURA) es muy crítica, ya que los productores no pueden competir con la tecnología y el empuje de los juguetes producidos en el extranjero.

Si la situación continua como hasta ahora, en el futuro solo existirá el recuerdo de los juguetes tradicionales de madera, los cuales eran creados por habilidosas manos salvadoreñas.

Teleférico miniatura

* El señor Timoteo Mancía, de Zacatecoluca, fabricó ruedas voladoras en miniatura utilizando lámina y madera como materia prima; además de una "chicago" y una gigantona. El precio de estos artículos era de aproximadamente 100 colones cada uno.

* Uno de los artículos que más atrajo la atención de los visitantes era un teléferico en miniatura, que funciona con un pequeño motor a electricidad. El precio era de 900 colones.

* Aviones, pipas, balancines, muñecas de trapo, carros 4x4, casitas tobogán y caballitos de vara formaron parte de la exhibición que termino el fin de semana pasado.

* Los camiones de madera tienen un valor de 160 colones (el más grande de un metro de largo por 34 centímetros de ancho y 30 de altura).

* El señor José Eusebio Marín es uno de los principales expositores de esta feria, para la que fabricó balancines, camiones, pipas, casas de madera y caballitos de vara, entre otros productos. Su teléfono es el 832-5816.




[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'99] [Portada]