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Jugueteros de la
tradición
En El Salvador aún existen artesanos
que se dedican a trabajar con ingenio y creatividad
la madera, fabricando capiruchos, yoyos,
balancines, camiones e incluso un teleférico
en miniatura.
- Ricardo
Guevara
- El Diario de
Hoy
- Fotos
EDH/Wilfredo Díaz
A
pesar del esfuerzo que realizan los artesanos que
fabrican juguetes de madera, esta actividad poco a
poco va desapareciendo, debido en parte a la falta
de apoyo por parte del gobierno y a la
importación de juguetes extranjeros.
Los carros que usan baterías, las
muñecas que lloran o cantan; pistolas que
tiran balines o personajes de las tiras
cómicas fabricados con plástico
mantienen una constante lucha contra los juguetes
fabricados en madera.
La indiferencia de los padres de familia por
conservar las tradiciones locales es otro factor
que agrava esta situación, así como
la falta de interés por parte de los
jóvenes por aprender este oficio.
"Algunos papás prefieren regalarles un
juguete de baterías o a control remoto a sus
hijos en vez de obsequiarles algo hecho por manos
salvadoreñas. Es por eso que ahora casi no
se ven niños jugando con yoyos, capiruchos o
trompos de madera", afirma el señor Eusebio
Marín, quien ha participado en las cuatro
ediciones anteriores de la feria.
Un granito de arena
El pasado jueves 9 de diciembre se
organizó en las instalaciones del Parque
Infantil de Diversiones, en San Salvador, la quinta
Feria Nacional del Juguete Artesanal, en donde
participaron unos 25 expositores de diferentes
departamentos del país.
Los artesanos llegaban de algunos municipios de
Zacatecoluca, San Vicente, San Miguel, Sonsonate,
Santa Ana y San Salvador.
La actividad fue organizada en
coordinación con el Consejo Nacional para la
Cultura y el Arte (CONCULTURA) y la Cámara
Salvadoreña para el Artesano, con el
objetivo de recuperar una tradición que poco
a poco se está perdiendo.
Durante cuatro días, del jueves 9 al
domingo 12 de diciembre, se expuso una variedad de
juguetes de madera, como ruedas eléctricas,
manuales o mecánicas, además de
caballitos de vara, aviones, yoyos, capiruchos y
trompos.
Sin embargo, los expositores y los productores
no han estado de acuerdo en algunos aspectos de la
organización, como por ejemplo la
ubicación que tuvieron este año, ya
que según ellos no existió una
afluencia masiva de compradores, lo que les
ocasionó pérdidas
económicas.
"Esta exposición ha estado un poco
desorganizada, ya que nos han ubicado en un lugar
en donde el público tiene que pagar para
poder entrar (Parque Infantil)", dijo un expositor
que prefirió no dar su nombre, y quien
también añadió que en
años anteriores fueron colocados en el
Parque Cuscatlán (en donde el acceso era
gratuito).
Sin incentivos ni premios
Desde que se inauguró la primera feria
hace cinco años se creó la modalidad
de ofrecer premios en efectivo a los artesanos que
crearan los juguetes más innovadores. Sin
embargo, este año no se aprobaron los fondos
para otorgar dichos premios.
La
situación ha empeorado con el aumento que ha
experimentado la materia prima que utilizan, como
la madera de cedro, de caoba, el laurel y el
"plywood".
"Nosotros necesitamos que el gobierno, a
través de las instituciones encargadas de
promover la industria artesanal salvadoreña,
nos ayude para tratar de mantener una
tradición que se niega a morir", dice don
José Eusebio Marín, quien tiene 25
años de dedicarse a la fabricación de
juguetes en madera y posee un taller en el
kilómetro 11 de la carretera Troncal del
Norte.
La situación actual de los 5000 artesanos
salvadoreños (según censo de
CONCULTURA) es muy crítica, ya que los
productores no pueden competir con la
tecnología y el empuje de los juguetes
producidos en el extranjero.
Si la situación continua como hasta
ahora, en el futuro solo existirá el
recuerdo de los juguetes tradicionales de madera,
los cuales eran creados por habilidosas manos
salvadoreñas.
Teleférico miniatura
* El señor
Timoteo Mancía, de Zacatecoluca,
fabricó ruedas voladoras en miniatura
utilizando lámina y madera como materia
prima; además de una "chicago" y una
gigantona. El precio de estos artículos era
de aproximadamente 100 colones cada uno.
* Uno de los
artículos que más atrajo la
atención de los visitantes era un
teléferico en miniatura, que funciona con un
pequeño motor a electricidad. El precio era
de 900 colones.
* Aviones, pipas,
balancines, muñecas de trapo, carros 4x4,
casitas tobogán y caballitos de vara
formaron parte de la exhibición que termino
el fin de semana pasado.
* Los camiones de
madera tienen un valor de 160 colones (el
más grande de un metro de largo por 34
centímetros de ancho y 30 de altura).
* El señor
José Eusebio Marín es uno de los
principales expositores de esta feria, para la que
fabricó balancines, camiones, pipas, casas
de madera y caballitos de vara, entre otros
productos. Su teléfono es el 832-5816.
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