- María ejemplo
de disposición
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
Hoy,
fiesta de la Virgen de Guadalupe, es adecuado
recordar que cuando María estaba hablando
con el Angel, éste le dijo: "Allí
tienes a tu pariente Isabel, que en su vejez ha
concebido. La que llamaban estéril ya
está en el sexto mes del embarazo".
La Virgen María, no obstante que se
acaba recibir el anuncio de que "está
llena de la gracia" del Altísimo y que
dará a luz al Hijo de Dios, se entera de
una necesidad. Escucha, se da cuenta, percibe y
luego, sin orgullo ni vanidades, acude para
ayudar. Esa es una de las formas más
claras cómo el Señor nos
guía.
Mucha gente se pregunta: ¿Cuál
será el don que Dios me ha dado?
¿Cuál será el ministerio que
Dios me quiere dar?
El Señor primero te da una
sensibilidad para entender las necesidades. Por
ejemplo, María se entera de que Isabel
está esperando un hijo. Después de
enterarse de esa necesidad, se levanta, se va
donde Isabel y se queda con ella tres meses, es
decir, esperó hasta que naciera Juan.
¿Y para qué se quedó tanto
tiempo allí?
No piensen que era simple curiosidad para
verificar que Isabel estaba embarazada y que
naciera el niño. María no se queda
por curiosidad, sino porque era necesario
servir. Se entera de que hay una necesidad e
inmediatamente se pone a servir.
En las bodas de Caná, Ella es la
primera que se da cuenta de que falta el vino. Y
no era porque se estaba repitiendo las copas. Se
entera porque está atenta ver cuál
es la necesidad.
Y no sólo se entera y dice "pobre
Isabel --o pobre novio-- la vergüenza que
van a pasar". Ella acude, mientras nosotros no
queremos a veces ni enterarnos de lo que se
necesita.
¿Qué debemos hacer?
En cambio, cuando Dios te quiere involucrar
en su plan lo primero que hace es enterarte,
hacerte sensible. ¿Cómo saber
cuál es el ministerio que Dios te ha
dado?
Una de las formas de saber es determinar
qué necesidades miras.
Hay gente que se me acerca y me dice cosas
que a mí no se me ocurren. Una de las que
más me han impresionado
últimamente es el caso de una
señora que me dice: "Hermano Salvador,
¿por qué nunca ha dado una
plática para viudas?". Y le contesto: "De
verdad. Nunca se nos ha ocurrido hacer una
reunión de viudas".
Y ella me contesta: "Fíjese que yo le
tengo un amor a las viudas y me
encantaría...".
No la dejo terminar y le respondo:
"Allí está tu ministerio.
Reúne a las viudas. Tú les vas a
hablar. Cuando esto ocurra yo prometo
acompañarte y dar una charla. Pero
tú tienes que formar un ministerio para
atenderlas. Esto a nadie se le ha ocurrido".
Cuando el Señor te hace ver una
necesidad, significa que te utilizará
para resolverla.