- Ayuda para las
víctimas de abuso
sexual
- Por
pastor Mario Vega
- E-mail: rrsantaana@ejje.com
El
brindar ayuda a un menor abusado es una tarea
complicada que solamente puede ser realizada por
personas especializadas. Muchos, tratando de
ayudar, han causado heridas más profundas
en la víctima volviéndola
aún más introvertida y
dificultando el brindarle ayuda futura.
Buscar ayuda adecuada
Cuando se sospecha o se sabe de una persona
abusada se debe buscar prontamente ayuda para
ella. El elegir a la persona adecuada en busca
de ayuda es determinante para que la persona
pueda aprender a manejar la situación de
abuso que sufrió. En términos muy
generales se puede afirmar que cuanto menor sea
la víctima, tanto mayor será la
dificultad en el aconsejamiento.
La persona que ha alcanzado madurez sexual
maneja elementos de juicio que le permiten
comprender situaciones que le estan vedadas a
los menores. Con los niños no se trata
siquiera de comenzar de cero sino de comenzar
con una imagen totalmente distorcionada de la
sexualidad.
Confianza
Una clave para ayudar a las víctimas
es la de brindarle confianza y amistad. La
víctimas de abuso suelen volverse
herméticas, aparentemente insensibles y
sumamente desconfiadas. Estas
características las encierran cada vez
más en su dolor y hacen más
difícil el poder entrar en su
realidad.
La confianza se gana ofreciendo
confidencialidad y señalando el verdadero
responsable de la situación. Aprender a
manejar el sentimiento de culpa es uno de los
primeros pasos que se deben dar para comenzar a
proporcionar alivio.
Recursos espirituales
Ante las fatalidades de la vida el hombre
encuentra siempre consuelo y esperanza en los
elementos espirituales. En los casos de abuso
sexual las experiencias espirituales se vuelven
necesarias para la sanidad del corazón
herido.
Dado que el niño o la niña han
conocido el lado oscuro de la vida el mostrarles
que existe la bondad y la pureza se vuelve un
recurso valioso a la hora de reconstruir su
vida. Jesús es el sanador por excelencia
y la única persona que puede hacer
realidad el deseo que, en algún momento,
toda víctima de abuso anhela: Nacer de
nuevo.
Es incalculable el valor que tiene para una
persona abusada el conocer los recursos que se
ofrecen en Cristo. En él se encuentra
renovación, refugio, perdón,
justicia y el verdadero consuelo en momentos de
zozobra. Jesús dijo: "Vengan a mí
todos los que están cansados y cargados y
yo los haré descansar" (Mateo 11:28).