Viernes 10 de diciembre


Ayuda para las víctimas de abuso sexual
Por pastor Mario Vega
E-mail: rrsantaana@ejje.com

El brindar ayuda a un menor abusado es una tarea complicada que solamente puede ser realizada por personas especializadas. Muchos, tratando de ayudar, han causado heridas más profundas en la víctima volviéndola aún más introvertida y dificultando el brindarle ayuda futura.

Buscar ayuda adecuada

Cuando se sospecha o se sabe de una persona abusada se debe buscar prontamente ayuda para ella. El elegir a la persona adecuada en busca de ayuda es determinante para que la persona pueda aprender a manejar la situación de abuso que sufrió. En términos muy generales se puede afirmar que cuanto menor sea la víctima, tanto mayor será la dificultad en el aconsejamiento.

La persona que ha alcanzado madurez sexual maneja elementos de juicio que le permiten comprender situaciones que le estan vedadas a los menores. Con los niños no se trata siquiera de comenzar de cero sino de comenzar con una imagen totalmente distorcionada de la sexualidad.

Confianza

Una clave para ayudar a las víctimas es la de brindarle confianza y amistad. La víctimas de abuso suelen volverse herméticas, aparentemente insensibles y sumamente desconfiadas. Estas características las encierran cada vez más en su dolor y hacen más difícil el poder entrar en su realidad.

La confianza se gana ofreciendo confidencialidad y señalando el verdadero responsable de la situación. Aprender a manejar el sentimiento de culpa es uno de los primeros pasos que se deben dar para comenzar a proporcionar alivio.

Recursos espirituales

Ante las fatalidades de la vida el hombre encuentra siempre consuelo y esperanza en los elementos espirituales. En los casos de abuso sexual las experiencias espirituales se vuelven necesarias para la sanidad del corazón herido.

Dado que el niño o la niña han conocido el lado oscuro de la vida el mostrarles que existe la bondad y la pureza se vuelve un recurso valioso a la hora de reconstruir su vida. Jesús es el sanador por excelencia y la única persona que puede hacer realidad el deseo que, en algún momento, toda víctima de abuso anhela: Nacer de nuevo.

Es incalculable el valor que tiene para una persona abusada el conocer los recursos que se ofrecen en Cristo. En él se encuentra renovación, refugio, perdón, justicia y el verdadero consuelo en momentos de zozobra. Jesús dijo: "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados y yo los haré descansar" (Mateo 11:28).


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