Alimentos manipulados alteran
economías
(EFE).- La manipulación de
los alimentos, que ha sumido a EStados Unidos y a Europa
en la polémica "transgénica" y la "guerra
de las hormonas", está alterando los "genes" de la
economía porque supedita a los estudios
científicos un negocio que vale miles de millones
de dólares.
Washington,
Estados Unidos defenderá su
política sobre biotecnología alimentaria en
la nueva ronda de negociaciones de la Conferencia
Ministerial de Comercio que, como heredera de los
acuerdos del GATT, se iniciará el 30 de noviembre
en Seattle, en el estado de Washington.
Los alimentos transgénicos son
nuevas variedades de vegetales, en su mayoría
cereales (aunque también existen animales), a los
que se incorporan genes procedentes de otras plantas con
el fin de aumentar su resistencia a los pesticidas,
modificar su maduración o alterar el tamaño
del producto.
Según estudios
científicos difundidos por organizaciones
ecológicas, esas nuevas variedades, en algunos
casos, no sólo repelen a los malos insectos sino
que matan o apartan a los beneficiosos, pierden sabor y
color en aras del tamaño, e hipotecan la salud del
ser humano bajo el pretexto de que se pueden duplicar o
triplicar las cosechas.
Estados Unidos, que mantiene la
consideración de "granero del mundo" en cereales
como el maíz, "está perdiendo mucho dinero
en esta guerra comercial", señaló a EFE un
experto en comercio internacional.
El 60 por ciento del maíz que
se mueve en el comercio internacional es estadounidense y
la crisis abierta con Europa ha dejado al principal
suministrador de grano fuera de las transacciones
comerciales con ese continente.
Un informe reciente del diario "The
Washington Post" recordaba como la compañía
Pioneer Hi-Bread, "tratando de fabricar una soja mejor
-con la transferencia de una proteína de la nuez
del Brasil- había logrado una mortífera"
que podía provocar peligrosas alergias.
El diario recordaba que las
estanterías de los supermercados estadounidenses
están repletas de productos con ingredientes
genéticamente modificados, desde la coca-cola a
las sopas, pasando por pastas, galletas y
salsas.
El conflicto de la modificación
de los alimentos trasciende las leyes de la
economía y ha mezclado en una "coctelera mundial"
políticas comerciales, estudios
científicos, intereses medioambientales y
hábitos de vida.