Movilidad de
mercadería revela poder de
contrabando
Los contrabandistas,
además de sobornar y burlar a las
autoridades, cuentan con una infraestructura que
les permite distribuir pronto el
producto
Mario
Martínez
El Diario de
Hoy
Los
tentáculos del contrabando en el
país podrían ser más
grandes de lo que la gente cree: la
rápida distribución de la
mercadería y el posible soborno de
personal en las fronteras, revela su poder.
El jefe de la División
de Finanzas de la Policía Nacional Civil
(PNC), Jacobo Flores, se sorprende de que
algún furgón con dos millones de
colones en mercadería, como ejemplo,
pueda ser distribuido en una hora.
"Es gente con mucha capacidad
de compra" (la que adquiere el producto) la que
está involucrada,
señala.
Agrega que al siguiente
día de la introducción, los
artículos amanecen en los mercados
informales del centro de San
Salvador.
La organización es muy
compleja, e incluye, entre sus prácticas,
sobornos al personal de Aduna, aun de los
agentes policiales, según deja entrever
el director general de aduanas, Juan Carlos
Benítez.
Puntos
ciegos
En los últimos
días, la Policía ha aumentado la
vigilancia en los "puntos ciegos", considerados
los lugares preferidos por los contrabandistas.
Sin embargo, Benítez no está
seguro, pues cree que el grueso del contrabando
entra por las fronteras, con la complicidad de
las autoridades.
Cuando ocurre esto, "decimos
que el furgón pasó liso,
sobornando a no sé quién, pero es
obvio que hay sobornos".
La Policía, por su
parte, reporta que entre mayo de 1998 a julio de
este año, el monto del producto
decomisado por contrabando de furgones se acerca
a los 28 millones de colones. Eso sería
sólo una fracción de lo que
realmente ocurre.
El contrabando entra al
país ya sea utilizando los "puntos
ciegos", mediante el autorrobo o vulnerando el
sistema de autoliquidación, según
el subcomisionado Flores.
Los esfuerzos para detener el
contrabando en los "puntos ciegos" es grande.
Esta semana, la Policía desarrolló
un amplio operativo en la zona
oriental.
En estos lugares se
introducen, principalmente, armas, drogas y
lácteos, entre otros.
En
cuanto al autorrobo, Flores señala que se
trata de furgones que van de paso hacia otros
países, por lo cual no pagan impuestos,
pero dentro del territorio son robados, a veces,
por sus mismo propietarios.
Autoliquidación
En el caso de las aduanas,
los furgones sortean un sistema en el que, si
una computadora enciende una luz roja, la
mercadería es revisada
minuciosamente.
Si la luz es amarilla,
sólo se revisa la documentación, y
si es verde, pasa sin ninguna revisión.
El sistema es moderno y se supone que todos los
importadores han declarado previamente y han
pagado sus impuestos.
Flores sostiene que muchos se
aprovechan del sistema y declaran menos cantidad
de productos de los que realmente
transportan.
Benítez niega que el
sistema favorezca el contrabando, ya que si bien
se trata de una revisión al azar, quien
es pillado mintiendo va directamente ante los
tribunales.
Agrega que el sistema
está basado en la confianza, pero que la
ley se aplica con rigidez, por lo cual
sería muy riesgoso para los delincuentes
depender del azar.
Corrupción
Tanto el jefe policial como
aduanal coinciden en que en el contrabando
existe complicidad de las
autoridades.
Pero los casos han
disminuido, sostiene Benítez, si se
compara con el sistema antiguo, donde el ingreso
de mercadería por las fronteras tardaba
días: entonces se favorecía el
soborno de funcionarios.
Aún así, las
autoridades han encontrado a personal de la
aduana manipulando el sistema, como lo acepta
Benítez.
En septiembre, dos empleados
aduanales permitieron el ingreso de un
furgón procedente de Panamá. Los
sujetos fueron detectados y
capturados.
Los casos de policías
son menos evidentes, pero la frecuente renuncia
del personal destacado en la aduana levanta
sospechas.