"Garra
y pluma":
Mi amiga Juana, la
loca
Un día
después de la equivocación de
Nostradamus, metí la mano en mi memoria y
encontré a Juana. Ella es uno de aquellos
dispares personajes, que te restriegan su
recuerdo cuando menos lo
esperás.
Por Ciro
Granados
Mi
amiga la loca es una poetisa con rostro de vieja
bruja. Cocina pócimas con versos
irreverentes que te purgan la conciencia.
Tiene cáncer y un hijo
producto de sus amores con un sacerdote, cuyo
voto de castidad sucumbió ante el poder
de las hormonas.
Ella quería ser monja.
Nunca logró los votos, porque no
soportó "que le ataran su más
sensible apéndice de mujer".
Es de las poetisas que
escriben: "quisiera tocarle lo de hombre a
Salvador Dalí", o "echarme un pitillo en
los brazos de Cortázar".
Juana dice que está
loca, pero que su locura no es clínica,
sino divina.
Le faltan los cuatro dientes
delanteros, porque se los quebró de una
trompada el cura que la violó. A pesar
del maldito trauma, ella ama a su producto del
"pecado" y no detesta al clero.
Loca eterna, inteligente,
montaraz, sucedánea e impertérrita
ante las piedras sociales.
Locuras como subirse a una
estatua de Morazán, y gritar en las ancas
metálicas que no, yo de aquí no me
bajo, verdad mi general.
Es tan loca que una vez se
metió a misa, pachita de guaro al cinto,
con la única intención de pedir un
aplauso para el cura. Y la feligresía
batió palmas.
Tan loca como para llevarme,
junto a Federico, otro loco genial, a la casa de
un pintor hondureño, sin previo
aviso.
Loca, como para pedirnos (al
tigre y a mí) los amores en una noche
estrellada.
Juana se burla del mundo. Le
da risa los poetiqueros, el verso bayunco, la
vida y hasta la muerte misma.
No la veo desde hace dos
años. No sé si haya muerto. Si
acaso ya pasó al otro lado de la moneda,
supongo que seguirá con sus locuras...
esta vez más divinas.
Todos querían, bien en
el fondo, a Juana; pero a la mayoría de
sus amigos les daba vergüenza salir con
ella. Y no era por su desgarbada figura
quincuagenaria. Uno sentía embarazo
porque ella no se sonrojaba con enseñar
las enjutas tetas a cualquier transeúnte
que se le atravesara.
Juana es amiga de cualquiera,
porque tiene esa virtud de hacerte sentir como
realmente sos. Sin máscaras, ropa ni
prejuicios. Así es Juana, la loca, mi
amiga.
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cirogra@yahoo.com