Aclarando
amanece
Enredo
ideológico
Carlos
Sandoval
El Consejo Nacional del
Farabundo Martí convocó a sus
partidarios a celebrar la X Convención
Nacional Extraordinaria el 24 y 25 de julio
último con el objeto de elegir a los
nuevos miembros del Consejo Nacional, a los
candidatos a diputados por la
Circunscripción Nacional a la Asamblea
Legislativa y al Parlamento Centroamericano y
para revisar los estatutos. Lamentablemente, la
Convención no agotó la agenda
convenida, pues sólo se concretó a
elegir al Consejo Nacional -incluyendo al
coordinador general y a los dos coordinadores
adjuntos- y a los candidatos a diputados. La
discusión de la reforma estatutaria y de
las tendencias se aplazó para el
próximo año.
Se trata, indudablemente, de
una decisión política, porque lo
lógico hubiera sido discutir primero el
problema de las tendencias y los Estatutos y
sólo después pasar a elegir a las
nuevas autoridades y a sus representantes
legislativos.
Esto hubiera sido muy
beneficioso para el Frente con el objeto de
terminar, de una vez por todas, con las
tendencias. Pues mientras existan distintas
corrientes de pensamiento, el Frente no
podrá ser un partido unido, coherente y
fusionado. Algunas consecuencias de esto es que
al Frente se le dificultará presentar una
plataforma programática transparente para
las elecciones de marzo del año entrante,
dejar atrás las pugnas bizantinistas
intrapartidarias y formar un frente unido amplio
de oposición.
Las rivalidades
ideológicas seguirán siendo una
rémora para la acción unificada y
exitosa del partido. Estas elecciones son
sumamente importantes para todos los partidos
políticos porque el que domine los
gobiernos locales y el parlamento se
colocará en una situación
ventajosa frente a la consulta presidencial del
2004.
Siempre y en cualquier etapa
del desarrollo histórico de una
nación, la acción de los partidos
políticos se convierte en una variable
dependiente de los problemas sociales,
económicos y políticos,
erigiéndose en fuentes receptoras de las
diferentes tendencias o corrientes de
pensamiento, que moldeadas por los grupos
determinan la marcha de la sociedad, en uno u
otro sentido. ¿Seguirá siendo El
Salvador un país neoliberal u
optará por el socialismo? Y en este
último caso, ¿qué clase de
socialismo? Los partidos políticos, de
acuerdo con sus Estatutos, Carta de Principios,
Programas de Acción, asumen
características propias y métodos
de penetración ideológica
definidos, conformándose de acuerdo con
factores objetivos y subjetivos bien
determinados.
Lo que más necesita el
FMLN en estos momentos, por ello, es definir
objetiva y seriamente cuál es su
ideología y su programa de acción.
Con ello se evitarían las tradicionales
pugnas intestinas. Se trata de un hecho, no de
una ficción. Esto quedó
reafirmado, una vez más, con el reparto
proporcional de poder que se dio en la
convención de acuerdo con el volumen de
cada tendencia, en la dirigencia y en las
candidaturas legislativas.
Un partido no puede rehuir
discutir su Carta de Principios porque
ésta constituye su pronunciamiento
ideológico en torno a la
problemática de la realidad nacional. De
acuerdo con la ideología que adopte,
así tratará de resolver los
problemas sociales, económicos y
políticos de una nación. Debo
insistir que un partido no es una amalgama de
corrientes políticas, sino la
reafirmación de una sola.
No es pluralista, sino
monista. Pluralista es la sociedad
democrática porque en su seno se dan
diversidad de tendencias, pero los partidos no.
Estos deben tener, por definición, una
sola ideología. La ideología es
"una concepción del mundo social expresa
y coactivamente sostenida por una colectividad,
la cual explica su existencia a través de
la misma, al tiempo que incluye un plan general
de acción encaminado hacia el control del
ámbito social" (Salvador Giner). Los
militantes y seguidores de un partido
político no pueden tener varias
concepciones del mundo social, sino solamente
una porque ella es la que los inspira, los
motiva y los dinamiza en todas sus actividades.
En la ideología, en su programa de
acción y en sus estatutos, el partido
plasma la concepción política que
sustenta y la manera de resolver los problemas
del país. Un partido político,
como en el caso del Frente, no puede ser
socialista (ortodoxo) y socialdemócrata
(renovador) al mismo tiempo.
Lo más curioso es que
son los mismos estatutos del Frente los que
alientan la existencia de tendencias. Por una
parte, dice que uno de los objetivos del partido
es luchar por "construir un régimen
económico social de carácter
socialista" y, por la otra, que las tendencias
estarán reguladas. El Dr. Fabio Castillo,
en sus palabras de agradecimiento por haber sido
electo coordinador general, dijo que los
miembros del partido "son todos revolucionarios
y socialistas". Explicó que no hay ni
duros ni blandos ni neutros, sino solamente
"revolucionarios socialistas". Sin embargo, en
una entrevista en el vespertino El Mundo
(29-07-99) admitió que, efectivamente, en
el Frente existen diversas corrientes de
pensamiento. Se trata de una explicación
tan enredada y contradictoria que solamente las
sutilezas de la dialéctica las pueden
aclarar. Para la dialéctica marxista no
es válido el principio de
contradicción de la lógica formal
que dice que una cosa no puede ser y no ser al
mismo tiempo. Lo que equivale a decir que el
pensamiento dialéctico, como lo hizo ver
Henri Lefevre, no se distingue de la
sofística ni de la erística. El
pensamiento dialéctico se cambia en su
contrario: crítico por naturaleza, se
vuelve dogmático.
Pero aquí no termina
el problema, sino que comienza otro mucho
más grave: definir qué entiende el
Frente por "socialismo revolucionario". Porque
socialismos hay muchos tales como el
soviético, maoísta, polpotnista,
hochiminista, castrista, felipista, allendista,
sandinista, senderista, zapatista, etc. etc.
Está en manos ahora del Dr. Fabio
Castillo y su Comisión Política
definir el tipo de socialismo de su partido. De
esa manera se resolvería definitivamente
el enredo de las ideologías que tanto
daño le está haciendo al
FMLN.