Breve
análisis
La nueva guerra
fría
Ernesto
Trigueros Alcaine
En reciente artículo
sobre la guerra de los Balcanes
comentábamos los innumerables errores
políticos y militares cometidos por la
OTAN. Entre estos errores citábamos el
bombardeo de la embajada de China en Belgrado, y
en relación con tan grave incidente
expresábamos la opinión de que
ello dificultaría enormemente un posible
acuerdo para llevar la paz a esa convulsa
región del este de Europa.
No olvidemos que la verdadera
China, oficialmente llamada República
Popular China, es miembro permanente del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, con derecho
a vetar las resoluciones que no sean de su
agrado.
Opinábamos entonces
que la posición de China, apoyada por
Rusia, sería muy dura y que para aprobar
la operación de paz en Kosovo bajo
bandera de las Naciones Unidas, exigiría
alguna condición que fuera humillante
para la OTAN y para los Estados Unidos de
América. Para nuestra sorpresa, el Plan
de Paz para Kosovo fue aprobado el 10 de junio
último casi por unanimidad: catorce votos
a favor y una abstención, la de China.
Rusia se limitó a salvar la cara
exigiendo una participación en el
contingente armado multinacional que
velará por el mantenimiento de la paz en
Kosovo.
Intentando interpretar a
posteriori la actitud de China, no podemos menos
que considerarla como una jugada más en
el ajedrez de la nueva guerra fría que
viene gestándose entre China y los
Estados Unidos de América, que
está llamada a mantener en vilo a la
humanidad durante las primeras décadas
del próximo milenio.
En teoría, los Estados
Unidos de América es actualmente la
única superpotencia, pero en el horizonte
se vislumbra, junto al desvanecimiento
progresivo de la antigua Unión
Soviética, el despertar del gigante chino
convertido en potencia nuclear de primer
orden.
Así lo ha reconocido
el llamado Informe Cox, presentado al Senado y
al pueblo estadounidense por Christofer Fox,
senador republicano por California, presidente
de la Comisión encargada de investigar el
espionaje chino en U.S.A. Según este
informe, los chinos llevan infiltrados en los
centros nucleares secretos más de 20
años.
Los chinos de la China de
verdad poseen todos los secretos nucleares
desarrollados por sus científicos y por
los estadounidenses. Por citar lo más
sofisticado, mencionaré la bomba de
neutrones, que mata por radiación
instantánea a todos los seres humanos,
incluyendo los refugiados tras grandes paredes y
blindajes, dejando intactos los edificios y
demás bienes materiales. También
tienen la tecnología más avanzada
en misiles teledirigidos W-88 de cabeza nuclear
múltiple. Por ello no es de
extrañar que cuando Clinton visitó
China hace un poco más de un año,
negoció y obtuvo la promesa de Jian Zemin
de que los misiles intercontinentales chinos no
apuntarían hacia los Estados Unidos de
América.
Como peligro de calentamiento
de esta nueva guerra fría tenemos
actualmente la tensión entre Taiwan y la
China continental, provocada por declaraciones
del presidente taiwanés al exigir el
"status" de Estado independiente para la China
insular que él preside. Esto ha indignado
tremendamente a los chinos del continente, que
han amenazado con invadir Taiwan. Este renovado
conflicto entre las dos Chinas tiene su
explicación: las dos luchan por ganar la
pertenencia a la OMC.
Hasta ahora, China se ha
abstenido de invadir Taiwan o Formosa por el
compromiso de los Estados Unidos de defenderla y
por la presencia de la Séptima Flota
americana en el estrecho que las separa.
También ha influido la tradicional
paciencia oriental, pues la política de
"Una China, dos sistemas" aplicada ya con
éxito en Hong Kong y en Macao,
hacía prever que por allí
iría el camino de la
reconciliación entre las dos Chinas. Se
ha venido hablando estos últimos
años de grandes inversiones de los ricos
de Taiwan en la China continental.