Peligro de derrumbes
en barrio Santa Anita
El barrio Santa Anita
amaneció ayer como un gran basurero. La
tormenta del sábado hizo que el
río Acelhuate devolviera a los vecinos
las toneladas de basura que a diario lanzan en
él.
Edward
Gutiérrez
El Diario de
Hoy
El
barrio Santa Anita en San Salvador
estaría a punto de convertirse nuevamente
en zona de desgracias de llegar a desplomarse el
puente sobre el río Acelhuate, en la
Calle Isidro Menéndez, justo frente al
cuartel de Bomberos.
Y es que la tormenta de la
tarde del sábado arrasó con el
muro de piedras y cemento que servía de
contención del mencionado puente, dejando
en inminente peligro a personas y conductores
que a diario circulan sobre esa
arteria.
La lluvia del sábado
hizo que el caudal del río Acelhuate
subiera varios metros, arrastrando
vehículos y provocando inundaciones y
destrucción en viviendas y
covachas.
Ayer por la mañana,
varias personas que caminaban sobre el puente de
la Calle Isidro Menéndez, manifestaron su
temor de que éste se desplomara por
completo con una nueva tormenta como la del
sábado.
La tierra porosa ha quedado a
merced del agua y se puede ver aislada del
asfalto de la carretera, por lo que urge la
construcción de un nuevo muro de
contención, a fin de evitar tragedias
humanas, aseguran vecinos.
Pero no sólo las
paredes y puentes han resultado dañados.
Ayer se pudo observar estragos en algunos tramos
de la Avenida 29 de Agosto y Calle Modelo, donde
el pavimento se abrió para dar paso a
enormes boquetes, donde no se han colocado
señales algunas de precaución. El
peligro aumenta por la noche.
Un
gran basurero
Varios propietarios de
negocios y viviendas humildes del barrio Santa
Anita, se dedicaban la mañana de ayer a
evaluar los daños materiales.
La más afectada de
todos fue, sin duda, María Marta
Gómez . Su negocio "Conchas Alicia",
construido sobre una ribera del río
Acelhuate, se vino al suelo. De nada
sirvió la edificación de un muro
de contención a escasos tres meses
atrás.
La fuerza del agua se
llevó consigo varios autos,
derribó paredes e incluso portones de
otros negocios y casas particulares.
Todos estos, sin
distinción alguna, fueron invadidos por
cantidades enormes de lodo y basura, que
arrojados por las aguas negras de San
Salvador.
El barrio Santa Anita
lucía como un enorme basurero.
Plásticos, llantas,
colchones, botellas y otros desperdicios, se
encontraban esparcidos por las calles y
parecían adornar los puentes,
árboles y puertas de las
casas.
Una señora se
quejó que la Alcaldía no ha
iniciado tareas de limpieza.
Otra estuvo de acuerdo con su
amiga, pero le recordó que todos tienen
algo de responsabilidad por lanzar basura al
río.