Niños
"curileros" están expuestos a diferentes
enfermedades graves
¿Se imagina pasar
seis o más horas diarias cubierto de agua
hasta el pecho, con los pies en el lodo, en una
zona llena de zancudos y otros insectos,
además de serpientes y las poderosas
conchas de un curil ansiosas por cortarle los
dedos?
Ruth
Reyes
El Diario de
Hoy
En
San Dionisio, Jiquilisco, niños de cinco
años o más han hecho de las
condiciones mencionadas, el marco de su
vida.
Lo hacen por hambre, por
hábito o -en la mayoría de las
veces- por la comodidad de los progenitores que
los lanzan a una vida de peligros, sólo
por obtener unos centavos.
Las autoridades hospitalarias
del departamento están preocupadas. Pero
al parecer no hay forma legal de impedir que los
niños sean enviados al peligro. Al menos
hasta la fecha nadie lo ha hecho.
Los
peligros
El simple hecho de permanecer
varias horas de la noche en un sitio oscuro es
ya un riesgo para cualquier infante. El doctor
José Cortez, del Hospital Nacional de
Jiquilisco, señala varios de los riesgos
de accidentes que corren los niños que se
dedican a buscar conchas o curiles: Caminar
descalzos en el lodo puede significar una herida
profunda en la planta del pie, la
contaminación del sitio facilita
infecciones en las lesiones que se
podrían provocar.
¿Se imagina quedar
atascado en una rama, o que un animal marino
ataque al niño? Puede haber alacranes o
arañas, mamíferos rabiosos o,
simplemente, hongos que afecten pies, manos,
genitales u otras partes del cuerpo.
El director del Hospital San
Pedro, de Usulután, Dr. William Rivera
Chávez, expresó que muchos de los
niños que de dedican a extraer conchas,
requieren además de urgente
atención por problemas de adicción
a drogas que ingieren para soportar el
sueño o el cansancio.
"Algunos
niños tienen conductas violentas, otros
se comportan como adultos; podrían
incorporarse más rápido a la
delincuencia", dijo el doctor Rivera.
El profesional expresó
su preocupación por los daños
irreversibles que sufren los menores por
consumir estimulantes. Estos, tienen sus cuerpos
envenenados", lamentó.
Sin embargo, los
médicos nunca han recibido solicitudes
para brindar servicios sicológicos a los
niños de San Dionisio. Los padres los
llevan sólo cuando son mordidos por
animales sufren heridas en los pies.
Más
peligros
No hay un niño
curilero con pulmones sanos. El director
departamental de Salud, doctor Geovanni Lacayo,
afirma que hay crisis en la salud de
éstos infantes. Las enfermedades de las
vías respiratorias ocupan el primer
lugar, seguidas por parasitismo,
desnutrición y hongos en pies, manos y
genitales.
Recuerda que los niños
no pueden comer a horas fijas ya que deben
aprovechar las mareas. Por ello, su dieta no es
balanceada y se desnutren. Entonces no pueden
tener adecuadas defensas.
Hay un problema grave. En las
pocas ocasiones que el personal médico ha
buscado revisar uno a uno a estos infantes, la
gran mayoría siente miedo a
consentirlo.
"El problema lo ocasionan los
padres. Los adultos estamos para trabajar y no
para obligar a nuestros hijos a mantenernos",
dijo el doctor Lacayo.
Por ello, cuando usted
saboree un cóctel de conchas, piense en
estos niños y apoye las medidas para que
no sean explotados por sus padres.
Llamados urgentes
Los docentes de diferentes
centros de estudio y los médicos son los
más preocupados por los problemas de los
niños curileros.,
-Muchos reclaman la
intervención del Instituto
Salvadoreño de Protección al Menor
(ISPM) para detener estos casos de
explotación de menores.
-Piden, además, la
participación de la Fiscalía y la
SNF, pero " que sea a la mayor brevedad
posible"