Lunes 16 de agosto


Niños "curileros" están expuestos a diferentes enfermedades graves

¿Se imagina pasar seis o más horas diarias cubierto de agua hasta el pecho, con los pies en el lodo, en una zona llena de zancudos y otros insectos, además de serpientes y las poderosas conchas de un curil ansiosas por cortarle los dedos?

Ruth Reyes

El Diario de Hoy

En San Dionisio, Jiquilisco, niños de cinco años o más han hecho de las condiciones mencionadas, el marco de su vida.

Lo hacen por hambre, por hábito o -en la mayoría de las veces- por la comodidad de los progenitores que los lanzan a una vida de peligros, sólo por obtener unos centavos.

Las autoridades hospitalarias del departamento están preocupadas. Pero al parecer no hay forma legal de impedir que los niños sean enviados al peligro. Al menos hasta la fecha nadie lo ha hecho.

Los peligros

El simple hecho de permanecer varias horas de la noche en un sitio oscuro es ya un riesgo para cualquier infante. El doctor José Cortez, del Hospital Nacional de Jiquilisco, señala varios de los riesgos de accidentes que corren los niños que se dedican a buscar conchas o curiles: Caminar descalzos en el lodo puede significar una herida profunda en la planta del pie, la contaminación del sitio facilita infecciones en las lesiones que se podrían provocar.

¿Se imagina quedar atascado en una rama, o que un animal marino ataque al niño? Puede haber alacranes o arañas, mamíferos rabiosos o, simplemente, hongos que afecten pies, manos, genitales u otras partes del cuerpo.

El director del Hospital San Pedro, de Usulután, Dr. William Rivera Chávez, expresó que muchos de los niños que de dedican a extraer conchas, requieren además de urgente atención por problemas de adicción a drogas que ingieren para soportar el sueño o el cansancio.

"Algunos niños tienen conductas violentas, otros se comportan como adultos; podrían incorporarse más rápido a la delincuencia", dijo el doctor Rivera.

El profesional expresó su preocupación por los daños irreversibles que sufren los menores por consumir estimulantes. Estos, tienen sus cuerpos envenenados", lamentó.

Sin embargo, los médicos nunca han recibido solicitudes para brindar servicios sicológicos a los niños de San Dionisio. Los padres los llevan sólo cuando son mordidos por animales sufren heridas en los pies.

Más peligros

No hay un niño curilero con pulmones sanos. El director departamental de Salud, doctor Geovanni Lacayo, afirma que hay crisis en la salud de éstos infantes. Las enfermedades de las vías respiratorias ocupan el primer lugar, seguidas por parasitismo, desnutrición y hongos en pies, manos y genitales.

Recuerda que los niños no pueden comer a horas fijas ya que deben aprovechar las mareas. Por ello, su dieta no es balanceada y se desnutren. Entonces no pueden tener adecuadas defensas.

Hay un problema grave. En las pocas ocasiones que el personal médico ha buscado revisar uno a uno a estos infantes, la gran mayoría siente miedo a consentirlo.

"El problema lo ocasionan los padres. Los adultos estamos para trabajar y no para obligar a nuestros hijos a mantenernos", dijo el doctor Lacayo.

Por ello, cuando usted saboree un cóctel de conchas, piense en estos niños y apoye las medidas para que no sean explotados por sus padres.

Llamados urgentes

Los docentes de diferentes centros de estudio y los médicos son los más preocupados por los problemas de los niños curileros.,

-Muchos reclaman la intervención del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM) para detener estos casos de explotación de menores.

-Piden, además, la participación de la Fiscalía y la SNF, pero " que sea a la mayor brevedad posible"



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